Normal.
En el pueblo de Villa Troll, vivían las criaturas mas felices de todo el mundo. Los Trolls, los que mas les gustaba a estos pequeños seres era bailar, cantar y abrazar. Si, solo eso.
Entre ellos había un Trolls de unos 6 años, su nombre era Ramón. Este era un Troll muy tierno, su piel era de un color azul claro, su cabellera de un violeta oscuro, casi azul. Sus ojos azules encantadores. Ramón vivía junto a su abuela, la única persona que quedaba de su familia, ya que sus padres había muerto cuando apenas tenía 1 año.
Ramón no recordaba a sus padres, aunque no le afectaba mucho la cosa de vivir solo con su abuela, la quería y mucho.
Cada noche, antes de dormir, la abuela del pequeño Troll le contaba historias sobre aventureros y supervivientes. Ramón amaba esas historias, las escuchaba con tanta atención, soñando con aventurar.
Ramón no tenia muchos amigos, pero le bastaba con aquellos que estaban siempre a su lado. Su mejor amigo era Diamantino, Un Troll de brillantina de color platino.
— Vamos Ramón, No decías que querías ser aventurero? —El Troll plateado empujaba levemente la espalda de Ramón, acercando lo hacía el bosque que estaba en frente de ellos. tenía un aspecto extraño, la luz del sol no llegaba mucho, y los sonidos raros se escuchaban por todo el lugar. Ramón trago duro.
— Si, se que dije eso Diamantino, pero solo somos unos niños, no podemos entrar aún en un bosque tan tenebroso —Una frío recorrió su espalda, los nervios lo estaban acechando.
—Vamos, no seas tan Infantil, solo era echaremos una mirada y nos iremos como si nada de esto hubiera pasado. — Volvió a empujarlo logrando que caminara — Ahora vamos, no perdamos el tiempo —Caminaron hacía aquel bosque, caminando con cuidado para no caerse.
Siguieron caminando por aquel bosque, seguían un camino de piedras, que los adentraban mas en el lugar. Ambos menores estaban algo nerviosos, corrientes de miedo pasaban por su espaldas a cada segundo.
— Diamantino, creo que esto ya es suficiente, deberíamos volver, no sabemos que nos puede pasar. Regresemos a casa — Jaló de su brazo para detenerlo, al conseguirlo lo jaló por el lado contrario, deseando volver a casa.
— No seas aguafiestas, vamos —siguió caminando por su camino anterior y arrastraba a su amigo para seguir con su aventura.
—No, ya no iré mas, yo regresaré a casa — se dio la vuelta y caminó por el lado contrario, alejando se de su amigo, dio unos pasos mas y se detuvo algo confuso. se dio la vuelta, viendo por el camino donde estaba su amigo, pero ya no estaba —¿Diamantino? — Lo llamó, pero nada contestó, lo buscó por los arboles, los arbustos y detrás de algunas rocas grandes.
—Diamantino, esto no es gracioso —lo siguió buscando pero no lo encontraba — Mmm... de seguro ya se fue casa — caminó por el camino, pero ya no recordaba como llegar a casa.
Escuchó unos aullidos, se asustó, se dio la vuelta y una manada de lobos estaba detrás de él, gruñendo mientras se acercaban lentamente hacía donde estaba el pequeño Troll. asustado corrió por el bosque, no le importaba por donde iba, corrió y corrió, tratando de alejarse de aquellos lobos hambrientos. Pero mientras mas corría, se sentía mas cansado y aquellos animales estaban a punto de alcanzarlo. mientras corría tropezaba constantemente pero no dejaba de correr.
Ramón vio una pequeña grieta en un gran árbol, se metió en el donde estaba un poco seguro, observó por el rabillo del ojo como los lobos olfateaban el lugar tratando de encontrarlo, lagrimas de miedo bajaban por su carita, asustado abrazaba sus piernas ocultando su rostro, callando sus sollozos para que no escucharan. Pero tenía tanto miedo que hizo un pequeño ruido, alertando a los lobos, acercando se hacía el lugar donde el estaba, cerró sus ojitos esperando el impacto. era su fin.
Pero no sintió nada. levantó la mirada viendo como los lobos salían corriendo asustados, alejando se del lugar, Ramón estaba confundido, sintió unas pisadas que se acercaban a el, el miedo había vuelto a él, cerró sus ojos y esperó lo peor.
— Tranquilo, ya estas bien pequeño — sintió una voz, y unos brazos rodeándolo, una calidez sintió en su pecho, levanto la mirada encontrándose con una dulce sonrisa, una Troll lo estaba abrazando, esta era de color rosa, una linda sonrisa y sus brazos aferrándolo hacía su pecho, las manos de aquella joven se posaron en su rostro, con su pulgar limpiaba la tierra combinada con lagrimas que estaba pegada en sus mejillas, con un paño húmedo limpió su frente y su pequeña nariz.
—¿Quien eres? —Preguntó Ramón con cierta inocencia, sus mejillas sonrosadas y su mirada azul posada en el rostro de aquella Troll.
—No importa quien soy, pronto lo sabrás. No te preocupes por nada, yo te protegeré — Juntó sus frentes, Ramón admiraba sus ojos, un color rosa precioso, jamás había pensado que el color rosa era hermoso, desde ese momento, sería su color favorito — ¿Como te llamas pequeño? —Preguntó, ella también, estaba encantada con el azul de sus ojos.
— Me llamo Ramón, señorita — contestó
— Que hermoso nombre — Lo acurrucó en sus brazos, acariciando su suave mejilla. Ramón se puso rojo y ocultó su carita con sus brazos, La Troll solo rió con ternura. — Ya no hay nada que temer, te protegeré y cuidaré, siempre, estaré a tu lado. — empezó a tararear una canción de cuna, desconocida para el. Pero hermosa.
Ramón sentía sus ojos pesados, tenía mucho sueño. Cerró sus ojos y disfrutó el bello canto que sus oídos escuchaba. Luego de segundos quedo dormido.
Editado: 17/04/2020
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Invisible.
FanfictionRamon cuando pequeño fue salvado por una extraña joven, al pasar los años Ramón olvida lo que paso de pequeño, pero empieza a ver cosas extrañas, sin que nadie lo supiera. Pero eso, lo guiaría a su destino.
