—Mike, ¡Mike, despierta!
—¿Que.. ? ¿Sarah?
—No entiendo como puedes quedarte dormido durante una conversación.— Mike no recordaba haber estado conversando, pero aún así le siguió el hilo.
—Lo siento, ¿de que hablábamos?
—Me contabas tus historias y las cosas que te pasaron todo este tiempo.
—Ah, cierto. Fernando y María se casaron.
—¿En serio? Wow.
Mike no recordaba de que hablaba con Sarah, pero quería contarle todo, como si no se hubieran visto en mucho tiempo. Y efectivamente así era.
Se pasaron horas hablando sobre las experiencias de Mike y como el mundo está cada vez más loco.
Pudieron haber pasado más tiempo charlando, pero algo distrajo a Mike, un sonido; era el de un tren aproximándose.
No se había percatado antes por que estaba absorto en la cara de Sarah, pero estaban en una estación subterránea. El tren se detuvo y abrió sus puertas.
—Ese es tu tren, Mike, vamos. —dijo Sarah.
Los dos se levantaron de la banca en la que estaban sentados y echaron a andar en dirección al tren. Al estar a su costado, solo uno cruzo las puertas.
—¿No vienes conmigo Sarah?
—Sabes que no puedo. Me gustó mucho verte de nuevo.
Después de esto, Sarah le dio un fuerte abrazo a Mike. Al soltarlo, las puertas se cerraron y el tren se puso en marcha. Ambos se miraban a través del cristal. Cuando Mike paso por el túnel sintió una sacudida y la luz invadió sus ojos.
Estaba en el piso de su cuarto, se había caído de la cama.
—¡Cariño, el desayuno ya está listo! — Esa era la voz de su esposa, Ángela.
—¡Voy!
Mike se incorpora y camina hacia una mesa al otro lado de su habitación, donde reside una foto.
La foto de su mejor amiga, Sarah, declarada como difunta hace 3 años.
Le sonríe a la foto y baja a desayunar.
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Palabras Voladas
PoesiaNo hay historia, solo hay partes de mi vida en las que quise escribir y están aquí para ustedes.
