Hermosa, apenas vestida, y palabras más despectivas eran las que se usaban para describir a Hélène.
La alguna vez codiciada Hélène Kuragina por su gracia e inteligencia, yacía en su habitación entre lágrimas de rabia que nublaban su vista.
Ella trataría que nadie la lograra escuchar, y desde luego no se permitiría cambiar su reputación por un error de los tantos que cometió.
Esa mujer había hecho de todo, disfrutando de su vida y juventud con júbilo mientras podía, incluso había conseguido que el mismísimo Pierre Bezukhov cayera rendido por su agraciada apariencia, lástima que el sentimiento no fuera recíproco.
Desde el día del matrimonio ella le confesó a su marido que no deseaba tener hijos con él, lo que lo hizo perder el interés en cierta manera.
Empezó a recordar con resentimiento sus aventuras, aquellas con las que se divirtió en compañía de muchos hombres (incluído su hermano, aunque ella no lo admitiera)
Tal fue el caso de Fedya Dolokhov, ese soldado del cual Hélène disfrutó a su antojo por un tiempo, siéndole descaradamente infiel al pobre de Pierre.
Todo San Petersburgo la consideraba tan culta, tan hermosa, la reina de la sociedad, y en su momento le llegó a gustar ese trato.
Pero mentiría si dijera que los comentarios ofensivos no le afectaban en absoluto, porque una parte, una muy pequeña parte de aquella reina se sentía desprotegida ante sus súbditos.
No era secreto que así como había quienes la adoraban, habían los que la consideraban una....Mujer pública, por decirlo así. Otros la creían irracional.
"Hay una mujer de la que deberíamos alejarnos" alcanzó a escuchar de una amiga de su esposo en cuanto se alejaba después de haber conversado con ella.
Y lo reconocía, no era una buena mujer.
Y eso era lo que más le pesaba en esos momentos.
Se pasó por la mente un momento lo que hubiera sido de su vida si hubiera seguido un camino decente, si se hubiera casado por amor y tenido una familia, y dormir con su hermano no contaba como tal.
Pensó en Pierre, el hombre que la aceptó de buena voluntad y al que terminó por convertir en un cornudo en múltiples ocasiones, el matrimonio que a la simple vista parecía inocente, pero estaba terriblemente distanciado.
Oh, pobre de él, el hombre sólo quería una esposa linda que pudiera amarlo.
Tal vez Hélène muy en el fondo también había querido lo mismo...
Sin embargo su pasado no importaba mucho ahora, nunca lo hizo. Los hechos del presente no podían cambiarse y esta mujer lo sabía muy bien.
Y aún así se lamentaba lo que hizo y lo que no tuvo oportunidad de hacer, ¡Lo que daría en ese momento por poder llevar una vida 'correcta' como la de Natasha Rostova!
Sabía perfectamente, además, que su marido estaría mejor sin ella, porque al fin y al cabo, ¿Quién extrañaría a una esposa que prefería la vida galante? Ni siquiera el alma pura de Pierre, él seguramente conocería a una mujer que de verdad valiera la pena.
Con eso y más atormentándola, decidió una manera de enmendar el error que la carcomía en el instante.
Si salía bien, nadie se enteraría de tan grande equivocación (como ella lo consideraba) y si salía mal, podría dejar aquel mundo y descansar.....
Tomó un frasco, no estuvo segura de qué tomó, pero lo hizo...sorbió de aquel frasco con la mirada clavada en su reflejo, y mientras lo tomaba no pudo evitar mirar hacia abajo.... mirando a la causa de lo que estaba haciendo.
Sólo en esa habitación se pudo escuchar el estruendo que ocasionó la caída del cuerpo, una joven mujer desplomada sobre su cama, en un elegante vestido blanco, con enormes manchas de sangre en el vientre.
El alma de la Condesa se encontraba ya abandonando ese gélido y usado cuerpo, sabiendo que su pasada estadía en vida no había sido correcta, pero se sentía alegre de alguna manera, feliz de haber logrado dejar el plano físico.
Ahora podría finalmente descansar.
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Queen of society
Fanfiction🍃"Presentando a la condesa Hélène Bezukhova, la reina de la sociedad"🍃
