"Aquí no busques oro
si no lo da el cielo"
-La Maravillosa Orquesta del Alcohol.
La sangre en las manos de nuestros abuelos
será la misma que ahogue a nuestros hijos.
Nosotros sólo seremos el atisbo
de la generación que permitió que ocurriera,
saliendo a la calle, indignada.
La indignación es como un lo siento
un lánguido llanto de culpabilidad, sin ganas
que siempre llega demasiado tarde.
Va a haber que hacer algo más
que gritar que el miedo va a cambiar de bando
para dejar de tenerlo.
