Me dirijo a su merced
como aquel que al diablo reza,
conociendo que su empresa
requiere algo más que fe.
Madonna de tristes ojos,
hija del sol y el cristal,
limpia mi lacrimea sal
y dame a beber de a poco.
Sé que el camino que sigo,
de ti mucho me ha alejado,
mas hoy te imploro, regresa,
la paz sin ti no es conmigo.
-Firma: Arcanaral.
VOUS LISEZ
Para M. V.
PoésieCartas peri-mortem es una pequeña colección de confesiones epistolares.
