—A la vez tio. A la vez.
Ya ni recordaba como habíamos acabado en ese bar. Niall estaba riendo a carcajadas pero yo notaba el dolor en sus palabras. Supongo que es el efecto del alcohol. ¿No? Después de todo...
Después de hacer mil maniobras para abrir la puta puerta entramos a su casa aunque debo confesar que me costó mantener la cabeza centrada. Espero que sea el alcohol. —me repetí— Y esperaba mal. Muy mal.
Pero de eso no me dí cuenta hasta que agarré a Niall de las mejillas para que dejase de hablar solo y se tranquilizara,
y tirados en ese pasillo,
me besó.
