HOLA

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Mucho antes de cualquier cosa yo estaba en la acogedora y brutal inexistencia, me sentía bien, no estaba, no era un lugar ni sitio, la misma y completa nada, podía seguir así durante... el tiempo no era mi enemigo, ni le conocía, no le temía. Mas las cosas cambian, o eso fue lo que me digo.

-Ven, tranquilo, estarás mejor.

-¿Quién eres?- contesté

-No temas, yo te guiaré. El quién puedo ser depende ti.

-Y ¿Donde quieres llevarme? Estoy bien acá, no requiero nada más, mi ataraxia es clara. Claro está que en la nada en la cual me encuentro, cualquier sensación es imparcial, a lo que pasa o nunca pasa, pues no hay nada.

-Solo tienes que confiar, te mostraré algo a lo cual jamás podrás encontrar una explicación - una pequeña pero brillante luz se enciende en medio de la nada, no era posible pero fue - esto acompañará cada uno de tus momentos si me seguís.

-¿Qué es eso? ¿De que me va servir?

-Se conocen como sentimientos, podrás sentir. Te dará una razón de ser, eso es todo lo que tienes que saber.

-¿Qué es sentir? ¿Me causará algún dolor(no sabía que podía llegar a ser, pero alcanzaba a entenderlo)?

-No, no te puedo decir, que es o para que te sirve, tampoco te aseguraré que será fácil y que todo será brillante, habrá sus tonos grises, pero con el paso del tiempo aprenderás, yo te enseñaré, estaré para ti.

-Y si... ¿Me niego?

-Volveré, una y otra vez, el tiempo no es un inconveniente.

-¿Puedo saber quién eres?

-Me llaman vida, soy tu amigo, tu maestro, soy lo que quieras. Tú esperas, aunque no lo sabes, mucho de mi. Por eso ven, acompañame.

Extendió, en medio de la oscuridad, su mano, agarrando fuertemente la mía. Todo alrededor se fue aclarando, se iluminó de una manera tan bella y hermosa que si lo intentará explicar, me sería imposible. No entendí muy bien lo que pasaba, pero en medio de ese espectáculo, mis lágrimas no se pudieron contener, un llanto tan real, como si estuviera declamando algún cuento en otro idioma que jamás se podrá entender.

En ese instante, algo soltó mi mano, deje de saber tantas cosas, y lo único que pude entender fue "es un varón" esa frase me acompaño, y mi estado de lucidez desapareció, -lo efímero que es la vida- pensé, me sonreí y las lágrimas se hicieron más fuertes y el llanto más real, estaba feliz, podía sentir, fue una satisfacción enorme. Acababa de nacer.

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