Ya era tarde. Bastante tarde, tan tarde que, si tuviera que decir exactamente que tan tarde es, de lo cansado que estoy solo diría: tarde. Pero eso no les importa a mis acompañantes. Por supuesto que no. Esos quienes están cayéndose de borrachos, riéndose de nada, intentando poner música desde hace veinte minutos.
—Esta mierda no sirve. —Eriol, quien borracho, era el de menor paciencia de los cinco, fue el asignado a conectar un celular a una bocina y no ha podido. Clow lo bendijo con la magia para crear guardianes desde su propia magia, pero no le enseño nada sobre leer instrucciones para usar el bluetooth.
Miro alrededor y veo a Meiling tropezándose con todo, intentando ayudar a Eriol, pero cierra los ojos y empieza a balancearse como un péndulo hacia enfrente y hacia atrás sostenida por una muy risueña Tomoyo.
Volteo a mi regazo y me encuentro al ser mas maravilloso y hermoso del mundo.
Mi novia Sakura Kinomoto, desde hace mas o menos seis años. Tiene la cara sonrosada por el alcohol y una sonrisa perezosa adornando su rostro.
—Estas borracho lobito. —Me provoca para tratar de avergonzarme, pero estoy borracho y necesita más que eso para lograrlo.
—Tú estás borracha. A mi no me ha pegado.
—¿En serio? —Pregunta alzando una ceja.
—En serio.
—¿Dos por dos?
La mire con una sonrisa divertida. Estaba relajada. Por fin. Después de tantos exámenes finales y proyectos, los cinco podemos respirar y relajarnos lo suficiente.
—Sakura, esa no es una pregunta valida.
—¿Quién eres tú para juzgar mis preguntas? Es matemática básica y estas tan borracho que no puedes ni contar.
Su aire de superioridad era nuevo en ella y debo admitir que le lucia increíble.
—Son cuatro. —Rodé los ojos, pero de igual forma sonreí.
—Tramposo. —Me acusó con un dedo. —Hiciste tiempo para sumar con los dedos, no creas que no me di cuenta. —Se levantó de mi regazo e inmediatamente comencé a extrañar su calor. —¿Qué pasa con la música? Son tres y no pueden con una simple bocina.
Los ofendidos iniciaron escena. Eriol aventando todo al suelo. Tomoyo dejándose caer al piso fingiendo un desmayo con la mano en la frente y Meiling volteó a verla furiosa. Porque cuando Meiling se embriagaba, todo la hacía furiosa.
—A ver, su gran alteza majestad. —Meiling era la peor para elegir sobrenombres, ebria o sobria. Creo que sobria era peor. —Ilumínanos con tu gran sabiduría.
Mi novia se acercó y sin poner un dedo en la bocina, ésta comenzó a sonar. Todos la miraron con la boca abierta. Incluyéndome.
—Eso es trampa. —Se quejó Tomoyo. —Con magia, hasta yo.
Sakura comenzó a reír y se dirigió a la cocina a sacar del horno la lasaña que preparamos todos juntos. Cabe resaltar que estábamos en un profundo estado de ebriedad cuando la preparamos así que no sé siquiera si sea comestible.
De pronto sentimos un calor intenso provenir de la cocina y todos nos alertamos, corrimos a la cocina y vimos a una Sakura paralizada de miedo observar un recipiente prendido en fuego. Tomé una toalla rápidamente y empecé a apagarlo. Pero solo bastó que Eriol usara magia para apagar el pequeño incendio.
Maldito bastardo.
Desde hace años mi magia se debilito por la pelea con Yuna D. Kaito. Y mi magia aun no logra ser lo que era antes. Me siento impotente, pero este no es momento de pensar en eso.
—Lo volví a hacer. —Si no fuera porque conozco perfectamente esa voz y estoy entrenado para escucharla, no me habría dado cuenta de que Sakura empezó a hablar. Empezó a quitarse sus guantes rosas para hornear que siempre estaban en mi departamento.
—Amor, no es tu culpa.
—Sí lo es Shaoran. Aun no puedo controlar mi magia. Esta semana ya van siete cosas que prendo en fuego sin querer. —Esta molesta y triste, pero su rostro es de pura determinación. —Solo pensé en calentarla un poco y la carta fuego se activó.
Eso no es novedad. Sakura ha seguido desbordando magia, pero al menos ya no crea cartas inconscientemente. Aunque, eso confirma que sus poderes están fuera de control.
—Bueno, bueno. No hay nada que ver aquí. —Tomoyo nos tomó y nos arrastró de nuevo a la sala. Nos paso un par de cervezas para que nos relajáramos y se pasara el mal momento.
—Sakurita. Hoy no pienses en eso. —Eriol la tomó de la mano y depositó un beso. Tuve que suprimir un gruñido de celos.
Volvimos a beber, pero ya sin nada que comer el alcohol nos pego más rápido. No sé qué tan buena idea sea esta.
Me encontré con la mano de Sakura y la jalé para sentarla en mi regazo de nuevo. El lugar donde pertenece. Procedí a besarla con amor y tal vez una pizca de hambre.
Todos empezaron a quejarse.
—Por favor, tengan un poco de decencia. —Lloriqueo Meiling.
Mi novia se separó de mi lamiendo mis labios una ultima vez antes de girar su rostro para ver a Mei.
—¿Decencia? Decencia es la razón por la cual no estamos luchando desnudos en el piso en este momento, y por la cual seguimos con ustedes en lugar de estar en nuestra habitación —esas ultimas palabras hacen que mi corazón se acelere. —divirtiéndonos y probándonos. Así que la decencia se puede ir a la mierda para lo que me importa.
Y eso fue lo que al fin consiguió hacerme ruborizar.
Eriol se echo a reír acompañado de Tomoyo mientras Meiling se ponía roja, no sé si de vergüenza o de coraje.
Pero mi Sakura borracha era cosa seria.
—Señora Li. Esas no son formas con las que una dama deba expresarse. —Mei salió de su sobresalto y sonrió maliciosa. Era una broma recurrente entre nosotros llamarla “señora Li”. Hasta yo lo hacía.
Se escuchó un jadeo exageradamente dramático y burlón. Y eso me anuncio lo que venía: La hora de molestar a los señores Li. Mi programa favorito. Nótese el sarcasmo.
—Oh, no. —Continuo Tomoyo. Si siendo tu amiga, esa mujer sabia tus puntos débiles, no me imagino lo que haría siendo tu enemiga. —¿Qué diría el concejo del Clan Li si escuchara tal barbaridad?
Sakura regresó a mis brazos, de donde nunca se debió separar, y se sentó de nuevo en mi regazo esta vez recargando su cabeza en mi pecho y acariciando los cabellos de mi nuca con su mano delicada. Esto es el cielo.
—Me importa un carajo el concejo. Suficiente tengo con la candidata para esposa que le eligieron a Shaoran. —Sakura refunfuñona era adorable, excepto cuando su mal humor era dirigido a mí.
—Pero señora Li, el concejo es la máxima autoridad cuando hay un nuevo líder para el clan. —Eriol quería molestarla, y al ver a mi cerezo poniendo un poco de más fuerza en sus puños, me doy cuenta de que lo esta logrando. —Una vez que se casen el conejo estará sobre ustedes.
—Día… —Dijo Meiling.
—Y noche. —Finalizo Tomoyo. Que, para empezar. ¿Ella qué sabe?
Sakura se tensó y los rufianes sonrieron al ver que estaban logrando su cometido.
—Ya déjenla en paz. —Tengo que intervenir antes de que los prenda en fuego. Por muy amigos que somos, mi novia es un poco volátil.
—Pero es cierto Shao. Tú lo sabes. El concejo decidirá donde viven, como duermen, y hasta cuantos hijos van a tener. —Maldito instigador, ya veras cuando nos quedemos solos.
Iba a responder cuando sentí otra vez su cuerpo abandonarme y con voz firme dijo las peores seis palabras que pudieron salir de su apetitosa boca.
—Pues no me voy a casar.
Casi, casi, puedo sentir como el alcohol abandona mi cuerpo, pero sé que eso es imposible. Deberían de catalogar esas seis palabras como blasfemia al salir de la boca de mi novia.
—No estas hablando en serio. —Afirmé. Porque si pregunto la respuesta me da miedo.
—Por supuesto que estoy hablando en serio. No necesito boda. No necesito nada más que a ti.
Los tres desdichados empezaron a sudar frio cuando miraron mi rostro desfigurado por una furia a penas contenida. Mi cara estaba tan desencajada que sentía como poco a poco perdía el control de mis expresiones.
—Sakura, no te dejes influenciar por estos tres idiotas. Están jugando. —Se levantó del sillón donde se había sentado y camino para tomar otra cerveza.
—Piénsalo lobito. Mis poderes están fuera de control. El concejo se opone a nuestra relación porque no cumplo con los requisitos para ser una esposa de líder. Y sabes bien que si nos casamos querrán estar metidos en todo. Mejor vivamos en pecado nuestro amor. Como la canción de RBD.
No podía creer lo que escuchaba. Sakura. MI SAKURA, proponiéndome no casarnos.
—¿Es que no quieres ser una Li?
Vi como los tres provocadores intentaban huir, así que con la poca magia que puedo manejar les cerré el paso.
—Ah no. Ustedes no se van de aquí hasta que le quiten esas ideas de la cabeza. Ideas que ustedes mismos pusieron ahí.
Pude escuchar claramente como tragaron pesado.
—Sakura, querida… —Intentó Meiling.
Tomoyo le tapo la boca. Parece que Tomoyo es muy lista. Sí. Es muy lista. Y también una cobarde que sabe que Meiling esta apunto de empeorar la situación. Tomoyo ebria es una cobarde, pero una cobarde que quiere mucho a sus amigos así que no iba a permitir que Meiling muriera en manos de Sakura. Mucho menos por asuntos de los señores Li.
—Sakura, mi amor. Están jugando, solo querían molestarte. —Tengo que intervenir y quitarle yo mismo esas ideas. Estamos hablando de mi futuro matrimonio por Dios.
—Shaoran, necesito saber algo. —Cambió el tema por completo dejándome muy confundido.
—¿De qué o qué? —Preguntó Eriol.
—De cosas que no te importan, Potter.
Tomoyo tomó un sorbo a su cerveza y Meiling se mordió las uñas.
—Me estas asustando amor.
Y sí. Estaba muy asustado. Mi novia era paz y amor. Era un sol. Pero a veces se le cruzaban los cables y ya no podías saber que esperar de ella.
—¿Qué onda contigo y Yagami?
Los tres espectadores tomaron lugar en el sillón. Antes muy deseosos de huir, ahora muy ansiosos por chismear.
Eriol abrió la boca para decir algo, pero Sakura lo miro con ojos de “cállate o te rebano la garganta” y como esos tres tienen un gran afecto por su garganta, decidieron callar cualquier duda.
—Amor, ¿de dónde sacas estas cosas?
Sakura rodó los ojos molesta y supe que si no contestaba con algo que la dejara satisfecha seria yo el que perdiera la garganta.
—Te estoy preguntando. —Dijo sin más, como si eso bastara para calmar mis dudas.
—¿Pero eso qué? —No pude terminar mi pregunta porque Sakura ya estaba tomándome la cara con sus manos.
—Eso es todo. No mas Yagami ¿me oyes? Nada de saludarle de más y ser atento con ella, o de dejar que hable contigo después del entrenamiento. Se acabo ¿me entiendes? Fin. Finito. Ahí estuvo.
Miré a los tres intrigosos y todos la miraban opinando que había sido muy concluyente. Excepto yo. Meiling me miro curiosa, pero en este momento sería de capaz de matarla por todo lo que ocasionó.
—¿Qué?
—Te estoy diciendo que puedo tolerar uno que otro “buenos días” que intercambies con ella. Eso esta bien. Hay que ser educados. Por ejemplo, yo soy educada con Ryu de mi clase de arte. Siempre le digo buenos días. Pero hasta ahí.
Definitivamente tengo que casarme con esta mujer. Tiene la mala costumbre de cumplir sus amenazas. Además, no quiero que nadie tome lo que es mío. Muchos menos un tal Ryu de la clase de arte.
—Otra vez, ¿qué? —Pregunté ahora un poco más irritado que confundido.
—Mi amor, lobito. Yagami no puede ser nuestra amiga. ¿sabes por qué? Porque es tonta. Tonta como ella sola. El otro día después de la practica me dijo que ella estaba segura que la tierra era cuadrada. Shaoran. ¡CUADRADA!
Meiling susurró algo como ¿”de donde sacó esa idea?” pero Tomoyo la calló. Estaba mucho más interesada en lo que estaba pasando aquí.
—Sakura, no entiendo de donde estas sacando todo esto. Yagami y yo ni siquiera somos amigos. Ni siquiera sé como es su rostro. Ni siquiera sé quién es Yagami.
Su cara de tornó rojo furioso. Un color que ella misma había desarrollado.
—Puedo soportar los saludos cordiales, lobito. Pero lo que no voy a permitir es que te vayas a encerrar en la biblioteca a hacer un proyecto de quien sabe que con Yagami “la tierra es cuadrada y la ciencia no existe” Hanako. ¿me escuchaste? No vas a ir a la biblioteca con ella, aunque tenga que cortarte las piernas.
—No puedo creer que vayas a ir a la biblioteca con Yagami. —Mencionó Eriol, quien parecía decepcionado. —Eso es tan…
—¡SAKURA! No tengo ningún proyecto con Yagami. —Mi paciencia tiene un límite y ya estoy llegando a él.
—¡No me eches mentiras! —Gritó Sakura y todos los presentes de repente sentimos ganas de decir la verdad.
—Cerezo, escúchame por favor, y escúchame bien. No tengo nada con Yagami. —Me paré para hacer más presencia a mis argumentos. No estoy dispuesto a tolerar este tipo de calumnias.
—Sí, bueno, como sea. —Bufó Sakura y se sentó. — No quiero hablar de lo tonta que es Yagami.
Parecía que Tomoyo iba a decir que el tema lo había sacado ella, pero Eriol la calló de nuevo por miedo a morir en manos de Sakura.
—Bueno, entonces ¿de qué quieres hablar?
—Qué te importa. —Sakura respondió veloz haciendo que todos abriéramos los ojos en sorpresa. —perdón, la costumbre.
Eriol soltó una carcajada, porque Eriol era el único lo suficientemente capaz de enfrentarse a Sakura. El único lo suficientemente estúpido, si me preguntan.
—Sakura, ¿podemos hablar de casarnos, por favor?
—¡No pienso hablar del tema con tanta audiencia!
Faltaba más.
La tomé del brazo y la llevé hasta nuestra habitación. Era mía, pero prácticamente era de ambos ya que se la pasaba aquí casi todo el tiempo.
—¿De dónde sacaste todo eso?
—Lobito, estoy borracha, no sé ni lo que digo.
—Amor, es que no entiendo. ¿Qué fue eso?
—¿Qué?
—Lo de Yagami. Todo eso. —Sigo confundido y ella no me ayuda en nada.
—Me dijo que tenía un proyecto contigo. Y estuve esperando a que me lo confesaras, pero el alcohol me hizo perder la paciencia.
Avancé unos cuantos pasos hacia ella para tomarla y besarla. Sus labios tenían un sabor entre cereza y alcohol que me hacia sentir aun más borracho que la cerveza. La beso con urgencia para callarla. Y cuando nos separamos los segundos parecen eternos. Un segundo y recupero el aliento. Dos segundos y ya la tomé de nuevo. Tres segundos y ya ha pasado mucho, muchísimo tiempo desde que nos besamos. Así que decido terminar con la tortura.
Nos besamos un buen rato más hasta que otra vez la falta de aire se interpone entre nosotros.
—Entonces ¿No tienes nada con Yagami?
No puedo evitarlo. Me irrito. Me irrito y no puedo contenerlo. Esta mujer me vuelve loco. No puede ser que este ser humano tenga el poder de sacarme de mis casillas con tanta facilidad y luego hacerme amarla más que a nada. No entiendo como agota mi paciencia, me moldea el ánimo, y me maneja a su antojo. No sé si es una respuesta natural en mi o el resultado de años de adiestramiento. No entiendo nada. Lo único que entiendo es que esto que tengo con ella no me pasará con nadie más.
—Cállate Sakura.
—¿Y si no qué?
Y si no qué. Me está retando, como siempre. Pero yo ya tengo respuesta a su pregunta. Y si no, qué. Y si no todo. Sakura. Todo, absolutamente todo. Aunque no se calle y sé que no se va a callar, pero estoy a punto de dar el salto de fe más grande que he dado en toda mi vida. Y espero que ella me atrape.
—Y si no… pues nos casamos.
Sakura me mira incrédula. Incrédula, inocente, y esperanzada. Luego poco a poco empezó a sonreír y se tiró a mis brazos.
—Pues nos casamos. —Susurró en mi cuello. Mi mundo empezó a brillar de nuevo y ahora todo era más bello que antes.
Salimos corriendo de la habitación mareados y extasiados. Me atrevo a decir que por primera vez en nuestra vida no le tenemos miedo al futuro. No mientras estemos así. Juntos. Nos tomamos las manos cuando llegamos frente a los tres chiflados. Así, nos anclamos entre nosotros.
—Chicos. Tenemos algo que comunicarles. —Anuncio Sakura resplandeciendo.
Los tres pasaron su escrutinio a nosotros mientras Tomoyo se levantaba para empezar a guardar los cubiertos que íbamos a usar con la lasaña. Seguramente lo hace por si acaso.
—Pero antes. —Voltee a ver a mi novia para desahogar esa pequeña pregunta que viene molestándome desde hace unos minutos. —¿Quién es Ryu?
Levantó la ceja incrédula. Seguramente preguntándose como puedo estar pensando en eso cuando estamos apunto de anunciar nuestra boda. Lo único que puedo decir es que mis pensamientos son todo un enigma.
Eriol rodó los ojos. Tomoyo suspiró cansada. Meiling nos miraba curiosa.
—¿Tú me vas a explicar por qué Yagami anda diciendo que tiene un proyecto contigo cuando según tú no es así?
Eriol nos miraba curioso. Tomoyo rodó los ojos. Meiling suspiró cansada.
—Si me dices quien es Ryu y por qué aun tiene todos sus dientes.
—Así que sí tienes un proyecto con Yagami.
—Te diré si sí o si no cuando me digas por qué Ryu te da los buenos días en clase de arte. Ni siquiera tienes clase de arte.
—¿Cómo tienes tiempo de andar en bibliotecas haciendo proyectos con estúpidas como Yagami si estas muy ocupado metiéndote en mis asuntos?
Ya bastante molesta, Tomoyo tomó un cuadro de Sakura y mío en nuestra primera cita, y lo tiró al suelo con fuerza. Lástima, porque en verdad me gustaba ese cuadro.
—¡Bueno ya! —Llevó sus dedos a la cien y empezó a hacer un ligero masaje. —Van a contarnos lo que nos tienen que decir o van a seguir coqueteando y tendré que sacarles la información al estilo Tomoyo.
Nunca es bueno sacar información al estilo Tomoyo.
Un pandillero tendría más piedad.
—Nos vamos a casar. —Sin nada más y porque nos abrumo la felicidad de nuevo Sakura saltó a mis brazos y empezamos a dar vueltas abrazados mientras nuestros amigos quedaban en estado de shock.
La primera en reaccionar fue Meiling. Puso manos a la obra y salto un chillido de felicidad que casi revienta mis tímpanos.
Eriol fue el segundo. Se acercó para empujar a Sakura lejos de mis brazos y tomó mi celular, escribió algo y luego me lo regresó. Después puso un dedo sobre mis labios.
—No me olvides nunca. Esto no es un adiós, es un hasta luego. —Sus ojos brillaron y entendí que era una broma muy extraña, pero gracias a Dios estaba jugando. No pude evitarlo más y abracé a Eriol.
Tomoyo fue la ultima en reaccionar. Solo nos miraba atentamente sin decir nada, nos pusimos nerviosos, la verdad, y eso que Sakura no era la persona más paciente del mundo, pero esperó hasta que Tomoyo por fin habló.
—¿Cuándo?
Cuando. Buena pregunta.
Si bien ya habíamos acordado que sí hay boda, nunca pusimos fecha. Estamos demasiado borrachos para pensar con claridad. O fechas. Lo único que sabíamos que nos íbamos a casar y eso era suficiente. Una mirada entre nosotros bastó para llegar a un “cuando” y entendernos. Pero en el momento que quisimos abrir la boca para responder a su pregunta Tomoyo misma se nos adelantó.
—No tengo tiempo para sus estupideces. Estoy atrasada con el diseño del vestido de novia. Los de las damas necesitan arreglo. Necesito el nombre del lugar y confirmar invitaciones. No me pueden hacer estás cosas. Así, sin anestesia ni nada. Directo al corazón. —En definitiva, Tomoyo acaba de perder la cordura.
Sakura me miró una vez más para confirmar y avisarme que las cosas se iban aponer un poco intensas. Tomó a Tomoyo de las manos y la morena solo levanto una ceja sorprendida.
Eriol estaba escondiéndose atrás de un sillón, mientras Meiling se cubría con mi cuerpo.
—No es necesario todos esos planes Tommy. Nos vamos a casar hoy.
Si le hubieran dicho a Tomoyo que toda su vida estuvo conviviendo con un clon de Sakura que era de otra dimensión, hubiera reaccionado mejor que esto.
—No, no, no. ¡NO! No te vas a casar así, como una fugitiva, como si no tuvieras forma de costear una boda digna de los señores Li. Shaoran, hazla entrar en razón en este momento.
Que Dios me agarre confesado.
—Tomoyo. Nos amamos, queremos casarnos ahora. ¿no te parece romántico?
—¡ROMÁNTICO una mierda! Necesitan una boda digna de ustedes, rodeados de las personas que los aman, sus familiares. Flores por todos lados. Esto es inaceptable. Su boda debe de ser digna de una boda Real y ustedes me salen con estas estupideces.
Sakura se acercó, parecía que estábamos hablando con una niña chiquita tratando de hacer que se pusiera los zapatos.
—Tommy, no mentí cuando dije que lo más importante para mi es Shaoran. Es lo único que necesito. Además, van a estar ustedes tres como testigos, personas que me aman, luego habrá tiempo para formalidades y protocolos. Por ahora solo seremos nosotros cinco. Ustedes son lo único que necesito… ah, y algo azul. —Sonrió mi hermosa novia.
—También algo viejo, algo nuevo y algo prestado. —Meiling se atrevió a hablar, pero rápidamente fue contenida por la mirada furiosa de Tomoyo, seguramente deseo nunca haber dicho nada.
Esto en verdad va a pasar. En unas horas voy a estar casado con la mujer más maravillosa del mundo. A penas y puedo contener la emoción y las ganas de llevármela a la cama en estos momentos.
—No lo voy a permitir. Esa no es la boda que se merecen. No es una boda digna de ti Sakura. Al fin vas a ser una Li. Vas a ser Sakura Li.
Se abrazaron largamente y por un momento extrañé al idiota de Yamazaki. Era mi mejor amigo junto con Eriol y en verdad voy a lamentar no tenerlo en mi boda.
—Bueno, ya. Basta de cursilerías —Rompió con el momento Eriol. —Primero lo primero, y es buscar un lugar dónde los vayan a casar a esta hora de la madrugada. Esta más que claro que en Tomoeda no lo vamos a conseguir, tenemos que hacer un viaje exprés a Tokio.
Nos miramos entre todos porque en verdad no habíamos pensado en eso. Ya eran las cuatro de la madrugada y obviamente no íbamos a conseguir un lugar donde hacerlo aquí. Si seremos idiotas. Eso nos pasa por no pensar mejor las cosas. ¿Dónde vamos a sacar a alguien que quiera casar a dos jóvenes con apenas la edad legal para casarse y que además están borrachos hasta la coronilla?
—Lo primero es preparar a los novios, nos encargaremos de lo demás después. Toma. —Meiling le extendió un brazalete a Sakura y cómo ella no reaccionó, tomó su muñeca y se lo puso ella. —Esto es tu “algo prestado” —Sonrió Meiling y contagió a Sakura.
Nos separamos todos y empezamos a buscar en todo mi departamento.
Antes de ponerme a buscar, fui corriendo a mi habitación para sacar de su lugar la única cosa que hacía falta para hacer perfecto este momento.
Salí a buscar a Sakura, a quien encontré en el baño revisando las fechas de caducidad de mis botellas de shampoo para revisar cual era lo suficientemente vieja. No pude evitar reírme un poco. Solo a ella se le ocurre.
—Amor, hay algo que falta. —Intenté llamar su atención, pero no lo conseguí, nada se interpone entre ella y las fechas de caducidad el día de su boda.
—Lobito, faltan un chorro de cosas. Recuérdame que mañana que venga a vivir contigo debo de tirar todas las botellas de shampoo que nos terminamos. —Ese ultimo comentario me dio el impulso suficiente para hacer lo que tenía que hacer.
Tome su mano en la mía y en su dedo deslice el anillo destinado para la esposa del líder del clan Li. Ella abrió los ojos sin ocultar su sorpresa. La verdad es que yo tengo en mi poder este anillo desde hace muchísimo tiempo, solo esperaba el momento adecuado para dárselo.
Parece que ese momento es hoy.
—Este es el anillo para mi futura esposa. Ha pasado de generación en generación. ¿Puede contar como tu “algo nuevo” y “algo viejo” no?
Sakura derramaba lagrimas sin parar y yo las limpiaba con mi dedo pulgar. —Es perfecto.
Solo nos faltaba encontrar algo azul. En mi casa no había nada azul. Absolutamente nada.
—No puede ser Shaoran. ¡Todo lo que tienes aquí es verde! ¿Estas enfermo o qué demonios te pasa? —Exclamo furiosa Tomoyo.
—Tomoyo, no hace falta nada az…
—¡CALLATE KINOMOTO SAKURA! No te vas a casar si no encontramos nada azul ¿me explico? No me dejaste organizar tu boda así que te vas a aguantar hasta encontrar algo azul. Lo buscaremos en el camino a Tokio —Ya estaba muy molesta, y quien sabe cuántos años duraría así de resentida con nosotros. —Pero si no encontramos nada, no se casan.
Nos separamos para cambiarnos la ropa y tratar de vernos presentables, a los cuantos minutos de que estoy buscando mi ropa, la puerta suena.
—Lobito, estoy lista.
—Espérame, ya voy. —Grite a través de la puerta en lo que me quitaba la camiseta.
Su silencio me dijo más de lo que sus palabras hubieran podido hacer. Seguramente rodó los ojos y miró su muñeca para revisar su inexistente reloj que media el tiempo.
—Apúrate Shaoran.
—Mi amor, ya voy. Me estoy cambiando.
La escuché suspirar dramáticamente. Le encanta hacerlo así porque sabe que me molesta. Le encanta molestarme, se le ha vuelto una costumbre. Una costumbre que después de una relación increíble de seis años, no podía evitar. O no quería, mejor dicho.
—¿Ya? Vamos a ir a Tokio a casarnos en estado de ebriedad, no vas a ir a pedirle mi mano a Touya.
Puedo sentir su sonrisa. Puedo sentir mi mal humor.
—¡Carajo, Sakura! —Abrí la puerta con fuerza.
—Tardaste más que Tomoyo. —Se burló.
Azoté la puerta con fuerza y salí a medio vestir.
—Estoy listo. —Dije tajante y molesto mientras caminaba hacia la cocina.
—¡Ay que bueno! Tú también. —Dijo Sakura irónicamente. Si Sakura no fuese Sakura, se hubiera impresionado con mi mirada resentida.
—Eres…
—¿Increíble? ¿Hermosa? ¿Maravillosa? ¿Afortunada? —Tentó con picardía.
—No. Curiosamente no es ninguna de esas la palabra que estoy buscando.
—¿Ah no?
—¡NO, Sakura! ¡En verdad eres…!
—¿Soy?
—Considero que soy muy paciente contigo, pero tú de alguna forma te las arreglas para sacarme de mis casillas.
—Lo siento. —Me dijo despacio, sinceramente, mirándome con toda la atención del mundo y una sonrisa deslumbrante. Era un tipo de honestidad cariñosa que solo me ofrecía a mí.
Me intenté resistir, pero mi derrota estaba escrita en la satisfacción de mi cara. Estoy seguro que Sakura espera que la regañe, que le de un sermón, una reflexión profunda sobre la vida, una platica motivacional, pero solo la tomé y la besé olvidándome completamente del tema.
Al final, era el día de mi boda.
—Vamos a casarnos, amor.
YOU ARE READING
De Borrachos, Compromisos y otras Peripecias -OneShot-
RomanceFue una plática de borrachos, incitada por la fiesta y dominada por el miedo, lo que hizo que Sakura Kinomoto dijera: "Pues no me voy a casar" y terminó casándose. Shaoran Li, quien fue amenazado por su borracha novia y con miedo de que Sakura Kinom...
