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Pen Your Pride

Capítulo 3: Primera conversación

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CAPÍTULO 3

Antes de nada, debo decir que se me da fatal entablar una conversación, y más aún cuando se trata de un desconocido.

Pero, tengo que reconocer que ese momento incómodo me estaba matando, así que empecé a hablar.

— Y dime, ¿qué era lo que estaba sucediendo allí? ¿A qué se debía tanto alboroto? —pregunto para comenzar a charlar.

— ¡Se nota que no nos conoces, eh! —me dice con una gran sonrisa en los labios.— Verás, salí a comer en Nando's ¿conoces ese restaurante? —me pregunta.

— La verdad es que no —respondo un poco avergonzada.

— Oh, pues deberías. ¡Hacen una comida buenísima! Pero, a lo que iba, estaba yendo para ir a comer algo en Nando's ¡y me encuentro con unas 200 fans en la puerta esperando a que llegara —me explica, y seguidamente suelta una carcajada.— ¡Mis fans me conocen muy bien! —dice.

— ¡Pues la verdad es que sí que te conocen bien! —le digo, sonriente. 

— Son las mejores —explica, orgulloso.—  Pero dime, ¿te encuentras mejor?, ¿estás bien? —me pregunta preocupado. 

— Sí, tranquilo, estoy mejor. Ahora dime, ¿hacia dónde vamos? —pregunto un tanto intranquila.

— Oh, es verdad, aún no te lo habia dicho. Iremos a mi casa. Creo que necesitas que te vea un médico y descansar un poco. —me explica como si fuera lo más normal del mundo.

¿Ir a su casa? ¿Con él? ¡Pero si apenas nos conocemos...! ¿Estarán...? ¿Estarán los otros cuatro allí también? La duda no dejaba de atormentarme, así que al cabo de unos minutos de silencio, decidí preguntar. 

— ¿Estarán tus... tus... compañeros allí? —pregunto con algo de verguenza, pues no quiero que piense mal de mí. 

— No lo sé, de aquí poco lo averiguaremos —responde sonriente. 

La verdad es que tiene una sonrisa peculiar, pero realmente preciosa. Es bastante guapo, es más, se lo voy a decir. Así además de hacerle un cumplido, rompo un poco más el hielo.

— ¿Sabes? Eres muy guapo. —digo poniendo cara pícara. Al cabo de un segundo me averguenzo de mi reacción y me enrojezco como un tomate. Él lo nota.

— Bueno, muchas gracias. Tú tampoco estás mal —dice bromeando.— No te enrojezcas, que no pasa nada. —concluye él. 

Y así acaba nuestra primera conversación dentro de una furgoneta negra ya que al cabo de dos minutos llegamos a su preciosa —y es necesario decir,— inmensa casa.

Hasta el último de mis días (One direction)¡Lee esta historia GRATIS!