Día del Apareamiento

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Los ojos verdosos del Rey Harry Edward Styles miraron a las afueras del gran castillo por una ventana de gran cristal, observando como su pueblo se amontonaba alrededor de este pidiendo en ovaciones que este saliera para comenzar con el proceso. El León interno de Harry se alboroto, tal vez, hoy podría ser el día en que por fin encontrara su pareja predestinada, la persona con la que pasaría el resto de su vida juntos.

Cada año en la temporada de apareamiento los shifters (criaturas mitad humano y mitad animal) desarrollaban mejor sus cinco sentidos; siempre alerta de que en cualquier momento su predestinado apareciera.

Desde que los shifters habían decidido salir a luz para los ojos de los humanos cuando una guerra estallo entre reinos dejando miles mortales heridos y asesinados, estos tomaron el control de cada uno de los cuatro reinos para establecer alianzas y que la paz volviera a reinar en la tierra. Uno de ellos fue el bisabuelo de Harry, El Rey Eduardo, quien fue el primer ani-humano que tomó posesión de un reino y sucesivamente así se fue la cronología hasta llegar a él, pero había algo que inquietaba al rizado más que a nadie...que ni su bisabuelo, abuelo, padre lograron encontrar a su pareja predestinada.

Así que todos ellos al final del día tuvieron que contraer matrimonio a la fuerza para seguir con el linaje, su padre se caso con su madre Anne Twist a quien amaba a pesar de todo, pero había veces que su corazón se contraía al pensar en que su padre abrazo a otra mujer que no fuera la que el destino puso para él y por su madre al saber que ella tenía idea de que su padre nunca la iba amar como a su pareja real.

Desde ese día Harry como Rey propuso un decreto en que cada año, es decir, en cada época de apareamiento el visitaría todas las casas de las doncellas del reino para ver si había surgido su predestinado.

─Su majestad─ Su consejero Liam hablo desde el marco de la puerta de su habitación.

Harry se volvió viéndolo con una sonrisa en sus labios.

─Sabes muy bien que cuando no haya nadie alrededor puedes llamarme Harry─ Le recordó Harry. A pesar de que fuera su Consejero Real, Liam también era su mejor amigo.

Liam se cruzó de brazos recargándose en el marco de la puerta pareció vacilar unos segundos antes de preguntar:

─ ¿Crees que este sea el año? ─Pregunto finalmente. Liam era un shifter rinoceronte el cual al igual que Harry no habían hallado a su pareja y su mejor amigo como otros shifters del castillo aprovechaban la época de apareamiento para encontrar a su pareja final.

El rizado se encogió de hombros arrugando un poco su traje.

─No tengo ni idea, el destino a veces puede ser un hijo de perra─ Contesto Harry volviendo a mirar por ultima vez la gran ventana, rezando con todo su corazón que por fin el destino se apiadara con su linaje porque si no iba a comenzar a pensar que estaban maldecidos.

Liam solo lo miro y el rizado pudo ver un dejo de tristeza en sus ojos color miel que rápidamente se recompusieron.

─Bueno, su alteza yo venia a decirle que su carruaje ya esta listo─ Anuncio Liam haciéndose aun lado para dejarlo pasar.

─No creas que no me di cuenta de que lo hiciste apropósito─ El león interior de Harry soltó un gruñido al énfasis de la palabra alteza antes de salir de su alcoba.

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No te rindas. Falta poco. Unos kilómetros más.

Ese era el nuevo mantra de Louis William Tomlinson para mantenerse con vida mientras corría por el bosque huyendo de los caballeros que deseaban insertar su cabeza con algunas de sus espadas y entregárselas al Rey Zayn para recibir numerosas recompensas. Los pies le ardían de tanto correr: en la planta baja de estos se le habían formado yagas que estaban a punto de reventar gracias a las ramas que se encontraban en la hierba fresca.

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⏰ Last updated: Jun 11, 2019 ⏰

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