Camila se sentía bien ese día.
No obstante, la chica sabía que algo raro pasaría...
Sin hacerle caso a sus instintos, siguió la común rutina de un lunes: buscar a Ángela y a Gabriel para ir al instituto.
Mientras caminaba por la acera viendo las hojas, una de estas le cayó en el castaño y liso cabello. Algo se le olvidaba... ¿La lonchera? ¿Su cuaderno de filosofía? ¿Su libro favorito?
Nop. Repasó toda su lista mental y nada se le quedaba. Un momento... ¡Su Iphone y sus audífonos!
Oh, no...los tenía en la mano.
Siguió su caminata hasta el porche de la casa de su mejor amiga y la esperó. Minutos más tarde apareció Ángela con una hermosa chaqueta verde y leggins azules. Su perfume le llegó incluso a 3 metros de distancia.
-¿No crees que te pasaste un poco con el perfume?-
-¡Claro que no! - Ángela la miraba como si estuviese tragando shampoo."Jeje, que buen recuerdo" pensó Camila al acordarse de la cara de su amiga hace 2 años atrás.
-¿Qué apostamos a que Gabriel te dice lo mismo?-Camila miraba divertida a la chica mientras se ponía el gorro de su polerón favorito. Era negro entero y en unas grandes letras ponía "Imagine dragons", le llegaba a la cintura.
Hacía frío esa mañana y se había puesto ese polerón porque era muy calentito, además le recordaba el mejor concierto de su vida.
-No voy a apostar contigo Camila Paredes, nunca gano- Ángela parecía un poco molesta, pero de inmediato volvió a sonreír- ¿Sabes qué nos va a hacer ese chico si llegamos a su casa a las ocho con quince?
La sonrisa con hoyuelos en la cara de Camila desapareció de inmediato. ¿Ocho con quince? Gabriel las iba a matar.
Corriendo, cruzó la calle que daba hacia la siguiente cuadra de pasajes. Gabriel no vivía tan lejos, eran unos 10 minutos caminando.
Camila haría que fuesen 4; Ángela, si corría haría que fuesen 20, así que le gritó que se fuera o la esperase ahí.
Ángela, que estaba subiendo el cierre de su chaqueta, ni se dió cuenta que su amiga había desaparecido hasta que escuchó algo de que se fuera o esperase. "Ugh...Odio ser tan mala en atletismo" Ángela no sabía como, después de 16 años de vida, no conseguía correr bien. Sin embargo, estaba en forma, pero simplemente ella y la velocidad en las piernas no complementaban.
Mientras Ángela corría al pasaje donde vivía Gabriel, se sintió culpable de dejar a su amiga sola.
Al llegar a la gigante, sí, GIGANTE casa del chico se apoyó en el umbral de la puerta. Estaba jadeando y cuando iba a tocar el timbre, una cara de sueño de ojos oscuros y brillantes, (con ojeras)la recibieron, casi le da un infarto.
-Mier...¡Gabriel! ¡Me asustaste!- Ángela tenía los ojos muy abiertos
-Tan feo no soy Camila, oye creo que vamos tarde, ¿o no? ¿Dónde está Ángela?
-¿Tarde? Nop, qué dices... Ángela está esperando afuera de su casa, vamos a buscarla.
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Tormentas de estación
De TodoUna historia de un grupo de amigos que no saben que hacer con su vida. Entre medio eventos extraños suceden en la ciudad y en sus vidas.
