Era el año 1.964, mi padre ya no estaba, se fuera. Y os preguntareis, "a que lugar", pues a Yuner, el planeta blanco que estaba a 2.000.000 de años luz de la tierra, escuchasteis bien si, YUNER.
Yo estaba triste ya que sabía, a pesar de que tan solo tenía 10 años, que todos los que van allí nunca vuelven.
Mi madre estaba muerta, ya que tenía cáncer, pero yo no me acuerdo de ella porque en esos tiempos estaba en la carcel por andar dandole unas cosas a cierta gente. No comprendo el porque ya que si yo le doy a un amigo un juguete o un regalo no me meten en la carcel, pero eso todo ya pasó, ahora estamos a lo que estamos.
Vivía en casa de mi tía Lupe en Lorgal, pero esto no me gustaba, así que decidí irme a ese planeta del que os hablé, si ese mismo, Yuner.
El 18 de julio fuí al Arroulo, el lugar en el que se cogen los aviones hipersónicos.
Este era el plan:
Primero meterme en uno de ellos, segundo esconderme debajo de las maletas y por último llegar a Yuner.
Esto funcionó al pié de la letra, lo difícil fue encontrar a mi padre.
Unas horas más tarde encontré un hombre jugando a las cartas, y si, era el. Fui corriendo y le di un fuerte abrazo, cuando me vió la cara se asombró y me preguntó que hacía allí y yo le conté todo.
A día de hoy sigo viviendo en Yuner, lanzando estas hojas al espacio, y si las estais leyendo es que llegaron a algún lugar en concreto y estoy feliz de eso.Pero direis, como vas a estar ahí si pasaron muchos años, ya, ya...; pero aquí no se envejece.
P.D= Un saludo a la nueva generación de personas.
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