Alma: A cada paso que daba mi sobrino, un doloroso latido golpeaba cruelmente en su pecho, como si un enorme alien quisiera escapar de él. Su cuello se sentía rígido. Por más que lo intentara, no podía girarlo hacia la derecha. La bufanda que llevaba actuaba más como un collarín, que como protección contra el frío y la nieve nocturna. Pero esta no tenía la culpa de su nula movilidad. Lo que le impedía mirar hacia aquella mujer de ojos celestes y gorrito blanco con borla graciosa, era su propia timidez.
Alma: A pesar de que las palabras se resistían a salir de su garganta, él contestaba a su melodiosa voz de forma torpe e imprecisa. A veces, sin poder formar una frase entendible. Pero e aquí la magia del amor. Una magia que podía lograr que aquella mujer pudiera entender todo lo que aquel chico quería decirle desde el fondo de su corazón, sin escuchar sus torpes palabras.
Alma: La tormenta de nieve comenzó a apretar a pocos metros del hogar de Cerea. Parecía mentira, pero tan solo hacía un par de minutos que los dos se encontraban en otro lugar diferente a aquel cielo nocturno. Más concretamente en una fiesta de nochebuena en el pub "Crimson Velvet", rodeados de los demás diablillos. El ambiente era genial. Buena música, comida y bebida en abundancia y clientes que lo único que querían eran divertirse, charlar y pasar un buen rato sin ningún mal rollo.
------------------------------------------------------------------------------------------
Minerva: ¡Kaito! ¡Ven un momento!
Alma: Mi sobrino fue hasta su hermana, pasando al lado de Medea y Kamui, los cuales estaban demostrándose su amor delante de todos, cosa que hacían cada día. Tendré que darles una charla para que esas cosas las hagan en privado. Cuandos sales con amigos es para estar con ellos, no con tu pareja. Perdón por esto, pero es que me sale la madre protectora que llevo dentro y no lo puedo evitar. En fin, sigamos con la historia.
Kaito: ¿Qué llevas en el pelo, "Min"?
Minerva: ¡Es una diadema de muérdago! Así cuando alguien pase por mi lado, no tendrá más remedio que besarme. Como es tu caso. A ver... aprieta esos labios que voy.
Kaito: ¡Qué soy tu hermano! ¡¿Se puede saber qué te pasa?!
Minerva: ¡Ja, ja, ja! ¡Menuda cara de susto que has puesto, cosita!
Kaito: ¿Para eso me has llamado? ¿Para gastarme una broma?
Minerva: ¡Shhhh! ¡Calla un momento! ¡Me acabo de enterar de una cosa muy seria! Al parecer Leah y Ginebra van a casa de la tia Caren y el tio Fenrir para celebrar la navidad con los demás y se les ha olvidado las llaves de casa dentro, así que Cerea tiene que volver ya a su casa para prestarle las suyas.
Kaito: ¿Y qué pinto yo en todo esto? Ah, no. Esa cara no. Min... no vuelvas otra vez a eso...
Minerva: ¡Oh, sí! Cosita, tú acompañarás a Cerea hasta su casa. ¡Y no hay más que hablar! Además, fijo que le hace muchísima ilusión que vayas con ella. Y... quien sabe, a lo mejor por fin dais el paso.
Kaito: Pero... ¡es qué no es tan fácil! A mi también me hace ilusión estar con ella... pero es que no puedo. Cuando me mira, me bloqueo, me arde la cara y empiezo a decir tonterías sin sentido. Su belleza me bloquea como un arma letal.
Minerva: Ains, hermanito. No puedes estar así toda tu vida y más cuando Cerea ya sabe tus sentimientos hacia ella. Desde hace años que lo sabe y se muere por decírtelo. ¿Y sabes por qué no lo hace? Por miedo a asustarte y que no le hables más. ¡Así qué espabila! ¡Sé un hombre y ofrécete a acompañarla! Y cuando lleguéis a su casa... ¡ÑIQUI ÑIQUI!
VOUS LISEZ
"Feliz Navidad" -Ghost Trap 2y- (+18)
Roman d'amour****AVISO: NO LEER ESTA HISTORIA SI NO HAS VISTO EL CAPÍTULO 31 DE GHOST TRAP 2Y. CONTIENE SPOILERS DE LA MISMA*** La navidad es la época en la que pueden ocurrir milagros inesperados. Para nuestra queridísima Cerea, sería el poder hablar con Kaito...
