Encuentro con la villana

13 1 0
                                        

- Es más, temo por mi vida quedando a merced de esta villana.

- ¡Pues con justa razón! - Respondió  portentosa -¡Temed criatura indefensa!.... Y pide piedad... Si lo haces lo suficiente, tal vez pueda dejarte conservar tus pestañas.

Sí, realmente  era  un  problema  por  eso, aunque  poco  importante  parezca.

- Quizá  sea  benevolente  contigo - Menciona  desde  su  trono  mientras  contempla  sus  uñas.

- ¡Piedad! - Grité - Sólo pido eso, dama del mal, apiádate de este simple humano, haré lo que desee para complacerla y perdonarme la vida.

Tenía  que  ganar  tiempo  y  pensar  en  algo, no  recorrí  más  de  mil  mundos  para  morir  aquí  por  una  emperadora  caprichosa.

Dió  un  suspiro  con  algo  de  desidia  y  me  miró:

- Estoy completamente interesada en cómo pretendes evadir la que parece un inexpugnable castigo. Está bien, ya que lo has pedido con el suficiente ímpetu; escucharé tu banal oferta.

En  este  momento  no  sé  si  me  ha  perdonado, dado  tiempo  o  condenado. Mi  cuerpo  está  temblando, es  lógico  que  tengo  miedo. Recordé  los  tratados  de  paz  de  la  raza  Lisociana  y  actué:

"Sé que no tengo nada que ofrecer

Está colmada de riquezas y lujos

Pero la noto algo estresada y tensa

Me permitiría tratar de aliviar su tensión

Su figura es sin duda excepcional, su exuberante estatura y porte, su belleza innegable

¿Permitiría a este débil humano complacer a su merced?

De la la manera en que desee"


Me  vió  de  arriba  a  abajo, y  sonriendo  respondió:

- Ciertamente tienes razón, tantas cosas en mi mente provocan un mar de preocupaciones. Pero, ¿Podría un mísero humano proporcionarme algo de calma? Por cierto, esas patéticas alabanzas no modificarán de ninguna manera mi decisión final. A ver... Enséñame que puedes hacer con esas manos.

Sabía  con  esas  palabras  que  había  ganado  tiempo, no  moriré  tan  pronto  como  ella  cree.

Empezó  la  pugna:

-Sólo deseo cumplir su voluntad, sé que no tengo mucho - Dije  sereno.

Puedo masajear sus hombros , están tensos de sostener un palacio, una suave espalda, una cintura hermosa, unas caderas portentosas, unas piernas como columnas de mármol, blancas e inamovibles, un rostro seco y taciturno, con unos hermosos labios que lanzan premisas o condenas  y  unas manos sabias

Un vientre que me atrae hacia usted, recorreré su piel hasta dónde me lo permita  para así alejar el cansancio y tensión de su ser. Lamento si la miro demasiado  pero me parece sumamente hermosa

¿Eso que siente en su espalda?

Eso es...

Esto...

Mi pierna, la subí un poco para alcanzar mejor-

Yo  tratando  de  salvar  mi  pellejo  y  mi  cuerpo  jugando  suerte  mundana.

Pero  la  soberana  no  se  inmuta, mi  suerte  continúa, mas  me  preocupa  que  se  acabe  de  un  momento  a  otro.

- Adelante, no dejes que mi imponente cuerpo te distraiga de tu labor.

Te permito apreciar mi figura y mediante el tacto dibujar mi silueta, al tiempo que me das tranquilidad.

Imagino que tu insulso masaje no será suficiente para liberarme de mis tensiones, pero te concederé la oportunidad de intentar apaciguar mi ansiedad.

¿Insistes en seguir ovacionando mi hermosura?

¿Crees que eres el único o el mejor que lo hace?

Créeme cariño, eso no es algo que me impresione.


Me  responde  con  un  toque  de  desprecio  y  aún  con  eso  puedo  jugar  a  mi  favor

Donde  el  viaje  acabóWhere stories live. Discover now