Me gusta estar aquí en este lugar porque puedo mantenerme alejado de los demás, es perfecto. Los habitantes de la Aldea están perdiéndose de un hermoso paisaje, la pequeña laguna, los enormes árboles, todas estas maravillas que nos rodea y son sustituidas por labores. Todos están ocupados trabajando, nadie se acerca a este lugar. La razón es porque está sumamente alejado de la Aldea y choca con ambas fronteras, la Aldea del Fuego y del Agua pero la verdad esas no son las verdaderas razones por la cual no viene la gente a este lugar sino que está prohibido. El monarca Alaric ordenó que está prohibido acercarse a las montañas que chocan con la frontera, es un asunto político para evitar futuros conflictos. Pero a mí no me importa nada de eso, este es mi lugar preferido, es el único lugar en donde puedo pensar con claridad cuando mi mente está por perderse, no sé qué hacer estoy demasiado preocupado.
Solamente falta un día para ingresar al campamento de la Tierra del Viento y todos mis temores se vuelven realidad, mi mayor miedo es ser un estorbo para los demás. El Campamento del Viento, también conocido como Ventte Camp es el lugar en donde chicos de quince años empiezan a desarrollar sus habilidades para que sean de ayuda para la sociedad, el problema es que yo no tengo talento.
Todos se burlaran de mi al ver que no puedo hacer absolutamente nada, tal vez sí tuviese padres todo fuera diferente, ellos sabrían que hacer o decir, podrían animarme o tal vez me darían un buen golpe por ser tan estúpido. Qué más da, eso no importa, ellos están muertos y no tengo memoria alguna del rostro de mamá o papá, es como si ellos nunca hubieran existido. Los Delvent son mi familia, ellos son muy amables conmigo, nunca mencionan a mis padres y yo no hago preguntas al respecto. Todo está silencioso en estos momentos...
— ¡Eros! —la tediosa voz de Cecias ahuyenta a las aves que estaban cerca de mí, él se acerca y se sienta a un lado —. Aquí te encontrabas, sabes que mi mamá armo un alboroto por ti, así que será mejor que...
— ¿Qué haces aquí? —le pregunté
— Yo pregunto lo mismo
— ¿Cómo me encontraste? —no recuerdo haberle mostrado este lugar antes.
— Una vez te seguí porque no quisiste entrenar con los demás niños hace tres años —se crea una pequeña sonrisa en su rostro —. Y bien, ¿Qué haces aquí?
—Estaba aburrido y necesitaba salir —le digo poniéndome de pie, pone una cara molesta y dándose la vuelta me dice «no vuelvas a hacerlo».
El camino de regreso a casa era más largo, no puedo creer que él me haya seguido sin que yo lo notase. Yo siempre me sentí inferior a su lado y eso es algo que nunca cambiará. Cecias es algo así como mi hermano, es hijo de Amos y Gea, las personas quienes me han adoptado en su familia.
La tierra del viento es muy popular por sus extrañas artesanías y únicas tradiciones. Dentro de la aldea hay un templo y es el lugar más importante de la Aldea porque quienes lo fundaron fueron nuestros ancestros y es en aquel lugar donde reposan muchos secretos importantes de la Aldea. En un lugar tan importante como este es protegido por un solo hombre, el protector del templo es el aclamado «Corus». Desconozco la razón por la cual es tan reconocido en la Aldea pero todos lo respetan y otros le temen.
— ¿Dónde te encontrabas? ¡Sabes lo preocupada que estaba! —los regaños de la Tía Gea era lo peor que sucede en esta casa hasta el tío Amos le tiene miedo cuando está enojada. Pero a pesar de que se enoja a veces conmigo me siento feliz de la preocupación que expresa por mí.
El desayuno que ella preparaba era todo un enorme banquete, llenaba la mesa de todo tipo de cosas, toda la comida que hace sabe deliciosa.
—Buenos días a todos —dice Amos seguido de un gran bostezo.
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EL JUEGO DEL GUARDIÁN
FantasyUn joven de la aldea del viento ha sido seleccionado para participar en el trigésimo juego del guardián, junto con sus amigos se aventurará a una historia de magia, ocultismo, guerras y demonios.
