Prólogo

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Podría decir que ella no es de este mundo, ahora forma parte de las estrellas del cielo; su luz predomina en el horizonte. Sus ojos están llenos de dolor y sus lágrimas inundan su corazón destrozado.
Algunos decían que era hermosa, otros simplemente la ignoraban, la veían pero no la observaban, nadie sabía de su ausencia, nadie se preocupaba por ella, su amor era incondicional, y cuando pasaba al lado mío sentía su sufrimiento, pero ya era tarde para detenerla... demasiado tarde.
Hoy, sus recuerdos inundan mi cabeza,  mi mente parece perderse cuando miro sus fotos, ya no queda nada más que hacer, ella se ha ido, y no sólo de aquí. Sino también de mi vida.

Hoy... no tengo a nadie, hoy ha comenzado mi eterno dolor, hoy es un buen día para llorar. Pero no para suicidarme, aún no.

Tlapantok NoyoloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora