La fría noche ocultaba bajo su manto una espesa capa de nieve que escondía en su interior un pequeño pueblo rodeado por montañas. Los edificios que lo componían estaban compuestos por enormes muros de piedra poco trabajada, las calles eran iluminadas por unas escasas antorchas ubicadas en las paredes de las calles más importantes... A las afueras del pueblo se encontraba un pequeño edifico que iluminaba desde su interior gran parte del gélido páramo, era la posada.
En el interior del edificio, se encontraba toda la gente del pueblo, el suelo estaba compuesto por tablones de madera negra, que como consecuencia del paso de los años y del clima irregular los se encontraban desencajados, dando una imagen de pobreza y desgaste. Las paredes, al igual que el resto del pueblo, estaban hechas por enormes piedras rectangulares colocadas una encima de la otra desde el suelo hasta, el techo, que se encontraba atravesado por viejas vigas de roble. En el local habían cuatro ventanas, de las cuales únicamente tres de ellas eran visibles, debido a que la cuarta se encontraba en el baño. Debido a la escasa iluminación natural, el local contenía numerosas antorchas y candelabros que además de iluminar llenaban de humo la ya de por sí recargada atmósfera.
Al fondo de la posada, sobre una vieja mesa se encontraba un grupo compuesto por seis hombres de diferentes edades y procedencias hablando entre ellos cada vez más irritados.
Me levanté lentamente mientras la silla crujía, cogí mi baso de la mesa con la mano izquierda y caminé formando un pequeño círculo al rededor de ella. Al terminar la vuelta, me apoyé en la mesa mirándoles fijamente mientras bebía el contenido del baso, todos me miraron con atención esperando a qué al fin hablase después de haber estado más de una hora en silencio. -Hasta ahora ninguno de nuestros intentos por conseguirlo ha funcionado, y aún así seguimos reuniéndonos cada dos semanas para buscar una solución. Y como ya dije antes, los planes de Arturo no han hecho más que empeorar la situación, pero aún así seguís haciéndole caso. Por eso creo que en lugar de hacer otro intento estas dos semanas deberíamos preparar cada uno un plan mejor.
-Para empezar tu fuiste el que probó mis planes, que casualidad que hayan sido los que peores resultados nos han dado. Quizá el problema no sea yo, porque la mayoría de nosotros estuvimos de acuerdo, además David y Carl dieron grandes ideas para hacerlo, ideas que tu descartaste sin preguntarnos. Creo que todos estaremos de acuerdo en que si el problema eres tú deberías de marcharte, ¿o no estáis de acuerdo conmigo? -Es tan fácil manipular a estos pueblerinos, con un par de frases alabándolos ya se me ponen de rodillas, la única molestia es el maldito Marcus, siempre oponiéndose a mí, pero que sepa que algún día, le tocará arrodillarse a él también.
Les miré fijamente harto de sus gritos, me levanté de la mesa y me giré con especial atención a uno de ellos. Él llevaba toda la noche utilizando palabras impropias de él (procedentes de otra lengua) que a pesar de que yo las entendía, mostraban una descarada ignorancia a cualquier intento de conversación madura, además, constantemente me hacía toques de atención para asegurarse de que le obedecía. En esos momentos habría dado cualquier cosa por ser sordo y desaparecer formando una espiral.
-¡Por más que intentéis buscar una solución al problema, vuestras palabras serán inútiles, pues la única solución posible debe de estar fuera de este bar! -Esto por lo general jamás lo habría dicho, pero dadas las circunstancias y la jaqueca causa del sueño hice un esfuerzo con mi irritada laringe y les planté cara.
-Además, el tiempo se agota, debemos de tomar ya una decisión, cueste lo que cueste antes de mañana. -Estaba nervioso, pero debía animar a mis acompañantes en aquellos eternos instantes...
Ha vuelto a dirigirse hacia mí, ¡y que yo fuera el culpable! Para empezar yo creo que fue Luis, siempre tan siniestro, ignorante y ¡más de la mitad de las veces es culpa suya! No podía ignorar su falta de respeto así que le dije con tono ácido. -Tal vez no esté dentro del bar la respuesta, por eso mismo creo que deberías dejar de mirar en todas las botellas de cerveza y whisky de la ciudad. -Lo he conseguido, su cara de odio y de vergüenza era justo lo que necesitaba ver ahora.
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Relatos
RandomRecopilatorio de breves historias de todo tipo, actualmente se está escribiendo Amanecer de un psicópata (anteriormente Anochecer). La historia trata sobre un pequeño pueblo en el que hay un problema que preocupa especialmente a seis ciudadanos de e...
