Capitulo 3: Punto de evacuación.

134 4 0
                                        

Continuamos caminando, ya que era lo único que podíamos hacer en esta situación. Al principio me rehusé a caminar de nuevo, ya que la ruta era larga y cansada. 

Estábamos en una colonia a puntitas de la ciudad, continuábamos concentrados en seguir, pero el hambre nos dominaba. Paula seguía platicando con el soldado sobre su vida, pero ¿Dónde estaba Esteban? 

Sin darnos cuenta Esteban había entrado a una tienda en busca de comida, no me pareció mala idea, hasta que escuche gritos adentro del lugar. Lo peor es que no eran de Esteban. 

-¡vengan, que Esteban esta en problemas! –les grite mientras me dirigía hacia la tienda. 

Corrimos lo más rápido que pudimos, pero al llegar encontramos cuerpos recién “muertos”, gritamos para llamar a Esteban, pero no escuchábamos ni veíamos nada, todo estaba a oscuras y en silencio. No teníamos linternas para iluminar y buscarlo. La tienda estaba desordenada, se alcanzaba a ver apenas con poca iluminación las cosas como latas, galletas, refrescos, etc. 

Se sentía un frió aire, mientras mas entrabas o te aventurabas hacia adentro, sentías un escalofrió que te decía “sal rápido”. Trate de concentrarme un poco para lograr ver. 

-¡Esteban! –grite para saber si me respondía. -¿Dónde estas? ¡Ven, tenemos que irnos! –seguí gritando. 

Pero era inútil, no escuchaba nada, solo las pequeñas y suaves pisadas de Paula y la respiración profunda del soldado. 

-larguémonos, ya no tenemos nada mas que hacer aquí –dijo el soldado dándose media vuelta para regresar. 

-váyanse ustedes, pero yo no me voy sin Esteban –les dije a los dos. 

Pero a un a si decidieron irse, no podía creer que Paula se fuera sin buscar a Esteban, aunque del soldado nunca lo dude que fuera si. 

-¡Esteban! –seguí gritando, esperando que me respondiera. 

Cada ves que me adentraba a la casa se volvía más oscura, hasta llegar a un punto donde ya no veía nada. Seguí mis instintos de sobre vivencia, tocando las paredes para guiarme, me tropéese varias veces, pero el animo me volvía a levantar. 

Ya estaba apunto de terminar de recorrer la casa, cuando lo encontré, estaba tirado en el suelo, se había desmayado, ¿pero, por que? 

Trate de arrastrarlo pero era muy pesado y no era muy fuerte que digamos. 

Decidí despertarlo, me agache para darle un par de bofetadas, pero nada, no hubo ninguna reacción alguna. Sabía que no estaba muerto por que escuchaba sus pequeñas respiraciones. 

Trate de sacudirlo, de gritarle, hasta intente golpearlo, pero nada. 

Agarre su arma, encontré pegada a ella una linterna, solo se había dañado un poco por la caída. 

La encendí para ver que había provocado que Esteban se desmayara. Alumbre a mi alrededor buscándolo, pero no encontraba nada o a nadie. 

-¿Qué haces? –dijo Esteban tocándome el hombro, en ese momento me asuste y salte apuntándole con el arma.

-¡Carajo! Me has asustado, no vuelvas hacerme eso Esteban –le dije gritándole, mientras deslizaba mi mano para ayudarle a levantarse. 

-¿Dónde estamos? –me dijo con la expresión de no saber lo que había pasado. 

-pues en la tienda donde entraste –le dije serio, como si lo estuviera culpando -¿Qué has pensado en entrar aquí? –le comente furioso. 

-pues tenía hambre y he tratado de buscar algo, pero toda esta dañada o podrida –dijo con cierto tono de asquerosidad. 

InfectadosWhere stories live. Discover now