De regreso a casa

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Nacida en Transilvania pero criada en Inglaterra, una dirección que se traduce en la historia de la vida y de la vida. como lo que es; un sueño.
Aquella damita venía de regreso de su Instituto para ir con su único amigo y protector; Duque, su pastor alemán y único presente de sus padres. Señorita que creemos fielmente lo único bueno en su vida era el hecho de vivir sola y tener esa única compañía en su hogar.
El viaje en el autobús fue más largo que lo habitual, lo que me pareció molesto y si no llegué a la hora de siempre si único amigo se preocuparía. Aparentemente había tenido un choque entre dos autos en la calle principal, por lo que tendría que tomar una desviación para seguir con su ruta. Al bajar del autobús. Haga clic aquí para ir a jugar a su compañero canino y dormir Esa era su rutina, su día a día, su vida habitual, una de la cual quería escapar.

Desde el fallecimiento de sus padres. Su tía Dorotea. Una mujer que no era su agrado, no le molestaba el tiempo que vivía en la misma casa que ella, pero le hizo un trato; Vivir en casas diferentes pero en la misma calle, con el acuerdo de cenar con ella, su tío y sus primos todos los días y asistir a una misa con ellos los domingos. El único inconveniente era que su familia era una forma muy supersticiosa en diferentes aspectos, algunos familiares, incluso, creían que era la causa de ella, la muerte de sus padres, pero no quiere decir que la verdad. A pesar de que una pequeña parte de esa era era cierto que ella no era consciente de nada de la vida de sus predecesores, sólo a grandes rasgos de la información general y de los temas pero nada a fondo.

Desde hace mucho tiempo siempre teníamos una necesidad de poder proteger a la misma persona, así como a las diferentes clases de defensa personal y hasta hace poco hemos aprendido a usar las espadas, sables y shurikens con sus clases.

Al inicio, sus familiares estaban en desacuerdo con sus padres.

Ellos pensaban que era mejor evitar que las probabilidades crecieran más.

Sin embargo su orgullo y terquedad no se lo permitieron. Llegó a decirles incluso "Dios guarde la hora, pero sí un día me encuentro solo y alguien intenta atacarme quiero ser capas mínimas de poder defenderme". Lo que más les sorprendió fue lo que mencionó al rey de Reyes. Alguien que supuesta mente ella negó cuando sus padres la dejaron. Jamás creyeron en una niña de 9 años. Mínimo en esas circunstancias.

Sólo para esa frase le permitieron seguir practicando.

Saco las llaves de su sudadera y abrió el seguro de respuesta para ser recibido por Duque y sus ladridos de bienvenida. Entró y abrió el seguro de la casa para entrar e ir directamente a su cámara y poder cambiar las ropas. Optó por un pantalón de mezclilla y una sudadera azul que escondió su blusa blanca de manga larga que tenía bajo el uniforme. Después de cerrar la entrada.

Al tocar la puerta de su vida recibió su primo Carlos, contento por su llegada y prometió jugar con el consuelo después de la cena.

Cuando ya estaban todos juntos.

-y dime querida ¿Cómo estuvo tu día hoy en la escuela? ¿Algo interesante?

-nada de hecho. Sólo temas nuevos de la materia pero nada extravagante en realidad.

-¿Y que hay de lo social? ¿Se ha socializado más con tus compañeros? ¿Alguien que te llame la atención?

-Tía Sabes perfectamente la respuesta a esas preguntas suyas.

- Perdón si te ofendí. Pero bueno. ¿Como te tiene sentido? Sabes que ir a ver a tus padres el próximo- la interrumpió.

- Si te gustas puedes ir a verlos una vez al año en un lugar donde debería haber tenido huesos, polvo y tierra. Sabes que no ir a ver una lápida con dos ataúdes vacíos. - con un tono más alto y proclamando tanto la veracidad como la agresividad.

-Al menos rinde les honores cómo su hija.

- Lo haré cuando encuentren sus cuerpos.- su alteración afecto más de lo que cualquier otro podría imaginar e involuntariamente huso que los trastos detrás de ella levitaran levemente.

-Se que aun guardas la esperanza de que los encuentren pero ya son 7 años Isabel. entiende. - Dorotea no quiso arriesgarse a que los poderes de su sobrina despertaran antes de lo debido. Mucho menos que la profesora se cumpliera otra vez y volviéramos a ese circulo sin fin de antes. Alzó el tono de voz y se paró de su silla dando un golpe en la mesa algo estridente para aplacar a la joven.

-Ya no tengo apetito. Carlos te espero en la sala. - puede que no lo pareciera pero en sus ojos había un deseo reprimido de poder llorar.

Dio una respiración profunda y se levantó de la mesa dejando su plato prácticamente intacto, saliendo del comedor con una cara de pocos amigos camino a la sala para preparar la consola y poder jugar un rato con su primo.

Cuando todos terminaron de cenar y venía el postre Raquel; su prima y melliza de Raimundo, tomo su plato con una rebanada de flan y una cuchara y se dirigía a la sala. Su madre la detuvo y le recordó que no podía comer en su habitación, pues creía que se dirigía hacia ella. Le dijo que era para su Isabel y la dejo ir.

-deberias de cenar algo o mamá se enojara más con tigo- le dijo poniendo el plato en sus piernas y extendiendo la mano donde tenía la cuchara.

-si quieres puedo hacer que le salga hoy por las orejas. ¿Qué dices? - dice en broma aceptando la rebanada de flan probando lo con gozó.

-seria muy interesante de ver. Pero no gracias.- se sienta alado de su prima acomodando su falda y llevando su cabello rojizo claro pero lacio hacia el otro lado. - sabes que solo desea cuidarte como a nosotros.

- pero yo no soy ustedes.

-cierto. Pero eres de la familia y de eso no te salvas.

-lo que no comprendo es por qué se esmera demasiado. Si soy su única sobrina pero... Sabe que no necesito tantos cuidados. Además me molesta un poco que tome el lugar de mi madre.

-lo ocupa por qué no hay quien esté hay y ella está dispuesta a hacerlo.

-pero se esmera demasiado. Es como si quisiera evitar algo.

-puede que el gato lo mata la curiosidad pero al final muere sabiendo la verdad. - Isabel la vio con extrañeza, como si ella supiera el por qué de las cosas.- lo que quiero decir es, que quizás solo lo hace por qué quiere. Después de todo eres la mayor.

Lo pensó por unos minutos pero Raquel se retiró excusándose de que tenía tarea pendiente. Isabel le dió las gracias por el fin y le pidió que no se desvelará. Al poco llegó Carlos para jugar con la consola y después del tiempo acordado Isabel se retiró sin despedirse del resto más que de su adversario en las carreras.

Al llegar a su casa siguió con su ritual de hacer tarea, jugar con Duque e ir a dormir. Eran esos lapsos donde más sola se sentía. Dónde se sentía segura de que no importa que tan alto llorara nadie la escucharía a y escépsion de su perro. Una vez que las lágrimas caían en silencio sobre su almohada decía en silencio...

- mamá, papá. Estoy de regreso en casa.

el último adiós Stories to obsess over. Discover now