Capítulo I - Spencer

44 2 0
                                        

Hola, mi nombre es Spencer, soy el casi Doctor Spencer Reid, y éste es mi primer año de doctorado en psicología. Tengo 19 años, nunca he tenido relaciones, tampoco he tenido pareja y mucho menos... Amigos.

A veces siento la necesidad de que alguien se acerque y me pregunte como estoy, de que alguien a parte de mi madre Diana Reid, a quien conoceréis más adelante, me diga que me ama. No me refiero a un amor de madre, no. Para eso ya tengo a la mejor madre del mundo.

Estoy hablando de algo más, hablo de la necesidad de los besos, de la carne, del pecado... No sé si me explico.

Mucha gente pensaría que estoy loco. Loco, porque llevó una vida "envidiable". Loco, porque tengo un " Don", el "don" de la inteligencia. Sin embargo, yo no me siento así.

Soy raro, y he aprendido a lidiar como ello. E incluso me gusta ser diferente, eso me hace especial, único. Pero hay agujeros... Heridas que no podemos sanar con inteligencia. Hay heridas que requieren tiempo, paciencia y, por supuesto, alguien que nos ayude a salir de lo profundo.

He pasado por tantas cosas... Cosas que con el tiempo se han convertido en problemas. Problemas imposibles para una mente oscura e incomprensible.

Sí, se muchas cosas, y quizá ese es uno de mis mayores demonios. Porque, sé que no quiero saber cuando todo lo que sé es que nunca seré un hombre feliz junto a una mujer. Sé que no puedo saber si eso será real pero sé que asumo que ese es el destino de una persona hundida cuando, aunque sea diferente, aunque sea "mejor", nunca tendrá a alguien que de verdad quiera gastar su tiempo en tratar de comprender algo prácticamente incomprensible.

Por supuesto, sé que podré cumplir mis sueños, y que si ahora se tantas cosas... ¿Qué es lo que sabré dentro de 20 años? Por desgracia, no tendré nadie a mi lado con quien compartir esa información.

Esto es un intento de pedir perdón, es un último esfuerzo para coger aire y rogar a Dios. Es una mirada repleta de dolor, de sufrimiento. Es un grito ahogado, acompañado de un llanto que no cesa durante horas y horas. Son horas pérdidas pensando en todo, pero a la vez en nada. Suplicar una muerte indolora y rápida, algo que acabe con el dolor. Suplicar un perdón, es una llamada de auxilio.
Por favor, ayuda.

Coffe (Spencer Reid)Stories to obsess over. Discover now