Inhala, exhala, inhala, exhala. Izquierdo, derecho, izquierdo, derecho. Uno, dos, uno, dos.
La música resuena en mis oídos, impidiendo el paso de mis pensamientos, dándome un resquicio de calma, unos minutos de tranquilidad.
Apenas miro por donde paso, de todas formas me sé la ruta de memoria. Únicamente me concentro en un punto fijo unos metros por delante de mí, mi mente en blanco y el sudor resbalando por mi espalda, el vaho prácticamente imperceptible, al igual que el frío punzante a estas horas de la mañana.
Me siento en un banco cercano a descansar, y llevo mis rodillas al pecho, dejando que las lágrimas resbalen por mis mejillas, a sabiendas de que nadie puede verme. No puedo respirar, me ahogo, no puedo, me ahogo, me ahogo... Suelto un sollozo apenas perceptible y suspirando me seco las lágrimas. Respiro hondo, tratando de calmarme y controlar el ataque de ansiedad. La culpabilidad y el dolor se arremolinan en mi pecho, pero los expulso sin miramientos.
Reanudo mi carrera y decido tomar un desvío para hacer la ruta más larga, a pesar de que en un rato tengo que volver para entrenar. Me meto por un callejón algo oscuro que da a una explanada rodeada de edificios, la mayoría abandonados.
Ninguno me llama la atención, y sigo corriendo hasta que me fijo en uno en particular que parece relativamente en buen estado.
Mi mirada se posa casi sin quererlo en una figura al borde de la azotea. Es entonces cuando me doy cuenta de que va a saltar.
Todo ocurre tan rápido que no tengo tiempo ni de reaccionar. No dejo que los malos recuerdos ni pensamientos me paralicen y los mando lejos. Aumentando el ritmo de mi carrera me dirijo hacia el interior del edificio.
Subo de dos en dos las escaleras hasta llegar al último piso. Abro la puerta que da a la azotea y salgo. El viento me azota la cara, las hojas coloreadas en tonos anaranjados y rojizos vuelan por doquier.
Entrecierro los ojos, intentando ver a la persona que hace unos minutos estaba al borde, pero no lo veo.
KAMU SEDANG MEMBACA
Caída
RomansaIsabella es alguien que ha sufrido mucho, tiene cicatrices más profundas de lo que le gustaría. Nadie sabe lo que lucha para que todos crean que está bien. No quiere la lastima de los demás. Entonces, ¿qué pasaría si conoce a un chico que le hace de...
