La puerta de uno de sus costosos coches se abre y el se baja de la parte trasera, se abotona el saco de la chaqueta perfecta y por su puesto de alta costura, no mira a ningún lado que no sea al frente, seguido por sus guardaespaldas, traspasa la entrada principal de su empresa, no hay más que decir ha llegado el dueño del mundo.
Es un príncipe, el primogénito varón y el gran heredero de todo un reino, sin contar con la enorme empresa familiar que por años se ha cimentado en el país; fue educado en las mejores instituciones, moldeado por auténticos maestros para gobernar, mandar y dominar; un ser fino, de gustos exquisitos, elegante, soberbio y de una astucia amedrentadora.
Son incontables sus dominios, sus terrenos, sus propiedades, sus pertenencias.
Tiene sirvientes donde va, tiene cuánto pide y cuánto quiere. La prensa lo titula como el partido del año y lo sigue a todos lados. Es una imagen pública mundial de gran envergadura. Un diplomático de auténtico carácter.
También trabaja duramente, el trabajo es una lección diaria que desde joven al igual que la práctica del deporte de clase, ha realizado para conservar y agrandar el imperio que sus ancestros han construido por décadas.
Es un hombre que no tiene corazón.
Está es la biografía del príncipe....
