"Demencia" Una enfermedad tan abrumadora como su nombre, y por desgracia, él padecía de ella. La causa del origen aún sigue siendo una turbulenta historia que Yuk Hei jamás quisiera contar de nuevo.
— Serás llevado a una casa retirada completamente de Hong Kong. Te ayudará bastante para tu enfermedad — Su psiquiatra escribió por última vez algo sobre su libreta antes de cerrarla suavemente — Nos veremos dentro de 6 meses para tu consulta de avance ¿Si?
Solo asintió suavemente, tomando con delicadeza su propia muñeca y apretandola con inquietud — Adiós, Dr. Wu... — Seguido a eso, se levantó del mullido sofá y se dirigió con pasos vagos a la puerta de ese consultorio lleno de energías que lo deprimian. -
"Irme a una casa... lejos de mi familia" En su cabeza sólo rondaba el hecho de que en unos cuantos días se iría de esa casa que le traía tantos malos recuerdos, donde habitaban personas que trataban de quererlo como era pero a su espalda le lanzaban navajas y miradas punzantes de asco.
No era agradable el estar en la cúspide de tu juventud y que esta sea tragada por la tierra sólo por una enfermedad. No era para nada placentero.
Al llegar a su casa, se percató que estaba tan sola como siempre, tomando una uva que había en la vieja, pero tan llamativa, canasta de frutas en la cocina, retomando su ruta original para ir a su habitación y encerrarse ahí.
Era como su refugio, donde nadie podía lastimarlo ni decirle cosas hirientes, ahí donde podía expresarse sin miedo a ser juzgado. Ahí donde guardaba tantas vivencias y experiencias que adquirió con el paso de los años; de verdad que iba a extrañar este lugar mas que nada.
Una pequeña lágrima bajó por su mejilla, llegando hasta su mandíbula, donde cayó como una pluma sobre su expuesta clavícula. Muchas más lágrimas se unieron a esa pequeña, bajando todas tan de prisa y mojando el borde superior de su camiseta.
"Quisiera ser menos sentimental" Pensó mientras se acurrucaba contra la pared, tomando su única almohada y presionandola contra su pecho mientras lloraba sin consuelo. No pasó mucho tiempo hasta que quedó dormido sobre su cama, con su cabeza apoyada contra la pared y su cuerpo envolviendo a una vieja almohada.
Hong Kong, China
24 de Febrero, 2019
Habían pasado dos días desde su última visita a su psiquiatra, el cual le informó a sus padres que se había contactado con la institución mental que era dueña de la casa de la cual habían hablado antes. Le dijeron que la casa era adorable y lo suficientemente equipada como para que una pequeña familia viviera ahí.
Él estaba nervioso pero al mismo tiempo eufórico, no podía creerse lo que decían sus padres de él a su espalda en esos momentos, tan irreal como sus comentarios.
- Ah... por fin se irá de aquí. Ya no veía más él día en que tendría que deshacerme de ese bicho raro - Añadió con un tono tan cruel esa mujer que se casó con su padre antes de su accidente, esa misma que había prometido cuidarlo a él y a su padre de todos los males. -
- Ping... no digas eso, él no es malo, solo ha pasado por mucho - Se oyó un ensordecedor golpe seguido de otro contra la mesa. -
- ¿¡Crees que es fácil cuidar sola un maldito vegetal que a cada rato dice ver u oír cosas!? ¿¡Crees que es sencillo no querer que se muera!? ¡Es terrible ese chico! -
Se dejó llevar por el horrible sentimiento de tristeza que gobernaba su pecho. Rompió en llanto mientras se dirigía a su habitación, evidenciando su anterior presencia detrás de la pared del comedor.
Pasaron unas pocas horas hasta haberse calmado y dormido lo suficiente antes de que lo fueran a buscar para llevarlo a la casa. Hombres altos vestidos de blanco lo esperaban fuera de su habitación, los cuales tomaron sus maletas y lo llevaron gentilmente hasta una camioneta con unas letras escritas en ella.
- Psiquiátrico... - Sin mirar atras, entró dentro de esa camioneta tan... ¿Peculiar? Tal vez no era la palabra, pero era la sensación que le daba estar dentro de ese vehículo. -
- Puedes colocarte cómodo, el viaje será algo largo - Y con una dulce sonrisa, el hombre le indicó con su mano que tomara una de las almohadas que habían sobre el asiento trasero y durmiera. -
No era por acatar una orden pero decidió él mismo que dormiría hasta llegar al paradero desconocido en donde lo dejarían por 6 meses.
- ¡Lucas! ¡Lucas! Mírame, por favor ¿Me queda bien el abrigo? - Preguntó un chico con el cabello completamente anaranjado. Llevaba puesto un abrigo marrón oscuro, pero de el caían gotas de un líquido espeso y casi negro - Lucas... ¡LUCAS, ME DUELE! ¡HAZ ALGO! ¡DETENLOS! - El chico gritaba, intentando tapar su pálido rostro que iba adquiriendo algunas de esas gotas de sangre que seguían bajando por sus brazos - ¡DETENTE!
Muchas personas intentaban alejarlo de el chico de cabello anaranjado, lo jalaban de las extremidades hasta que a la lejanía vió a un hombre, el cual dejaba caer una gran piedra sobre la cabeza del joven del abrigo marrón.
- ¡DETENGANSE! ¡LE ESTAN HACIENDO DAÑO! - Cómo si fuera irreal, empezó a pegarle a los asientos delanteros con tal de que detuvieran la camioneta, pero no hubo efecto - ¡LES DIJE QUE PARARAN, MALDITA SEA!
Ninguno de los hombres hizo algo para detener la camioneta, oyendo como el chico insultaba, gritaba, pateaba las puertas de la camioneta, aruñaba los asientos, incluso como despedazaba la almohada. Tal vez pasaron unos largos minutos de aquel ataque de irá y demencia, cuando el hombre de agradable sonrisa, con un certero golpe al muslo logró inyectarle un sedante, causando que poco a poco Yuk Hei se fuera calmando hasta caer inconsciente sobre su desastre.
"Volví a tener un ataque por él, por Woo..."
BINABASA MO ANG
El armario de las rosas | LuKun
FanfictionDespués de ser diagnosticado con una terrible enfermedad degenerativa, Wong Yuk Hei es trasladado a una casa en un pequeño pueblo chino alejado de las grandes ciudades, con el propósito de que lo ayude a sanar. Pero ¿Que pasa si un armario dentro d...
