Solo esperaba terminar mi turno, después de un día largo de trabajo llegan mis compañeros y aquí estoy yo finalizando victorioso tras unas largas horas y a salvo sin haber percibido el más mínimo peligro ¿Ya te vas?, Dice mi compañero en un tono sarcástico - Si, Llegaré nuevamente mañana, no me interrumpan en mi travesía hacia el paraíso temporal, salí con mi moto rudo, ligero como una pluma y despegue como lobo en plena cacería, sin saber o tan solo imaginar lo que me esperaba en el camino, solo vivía el momento en el viaje a mi hogar, de repente sentí a alguien o algo más bien pero mis pensamientos querían ir por el lado supersticioso,
fantaseando con lo que no podía observar, primero escuché algo y lo único que pude deducir era que fuese la naturaleza, los matorrales o un pequeño animal, no caí tan convencido sino hasta después de que esa cosa me tumbara de la moto de un solo golpe, era un ave lo que pude observar borrosamente de lado mientras me dirigía al suelo, era como si estuviera cayendo en cámara lenta. Un ave de casi cuatro metros en todo su esplendor me miraba fijamente a los ojos, yo por supuesto aterrorizado pude comprender de inmediato que venía por mí; Me atrapó en una de sus gigantescas alas, aferrandome con una expresión en mi rostro de desespero, pasado unos segundos abrí los ojos y pude ver que ya no tocaba terreno, más bien me encontraba en los aires poseído semejante a una indefensa liebre atrapada por su cazador, se supone que mi instinto sería de lucha o de buscar alguna manera de liberarme como un superviviente en su guerra tratando de salvarse, no fue ese el caso, sentí absoluta calma y me aferre más a su espalda emplumada cuyo acto después, muy ágil y lentamente observé que su plumaje era totalmente oscuro y suave con un olor cálido y bastante llamativo que me originaba sensación de calma, no tuve la oportunidad de ver adelante pero tenía la ligera idea de que era algo así como un cuervo.
2
Lograba ya renunciar a la vaga curiosidad de saber y experimentar el vuelo al parecer sin sentido alguno. Sin retorno, cuando queriendo entrar en un profundo sueño tras lo vivido hizo un movimiento brusco y comprendí que algo sucedía; sus alas tomaron un color dorado muy brillante que se expandía por todo su cuerpo quemándome abruptamente mis manos.
¡Oh dios quema! Grité.
¡Oh! ¡Oh!
Pensé en ese instante que moriría, pero no tomo más de cinco segundos darme por enterado que el dolor se reducía hasta desaparecer y cuando vi mis manos el color dorado del cuervo se extendía por todo mi ser.
¡Un fénix!, ¡Eres un fénix!
Se enteró de lo que yo decía luego sonreí sin poner atención a lo que me sucedía; una metamorfosis, aceleró despavoridamente y me sujete con fuerza y de un movimiento repentino me dejó caer desde las alturas, solo gritaba sin poder moverme intentando tener un leve ángulo pero sabiendo que no lograría nada desde tanta amplitud hasta que toque tierra inconsciente, ¿Muerto? No sé, mis ojos se ubicaban lentamente y vi al principio casi sin divisar bien, acto después logré tener claridad de todo alrededor, me pregunté si estaba vivo o muerto, me puse de pie y observando con asombro me enteré que mi caída produjo un cráter de diez metros alrededor de mi siendo yo el epicentro, más arriba había un alambrado y atrás una fábrica, vi que se acercaban unas personas, me veían con temor y temblorosos a lo que ocurría, no sé cómo podía sentir sus miedos y su corazón latiendo fuertemente acelerados, quise acercarme pero no me dejaban; ¡Tira lo que tienes en la mano! Y colócalas arriba de tus hombros, me decían con ira. ¿Que? Me dije, cuando mire mi mano derecha vi que tenía una gigantesca espada, solo le pude llamar.
3
No logré imaginar que otro nombre llevaría, la trate de tirar pero regresaba a mí como si fuéramos uno solo, ellos al ver ese acto de terquedad reaccionaron sacando sus armas y sin pensarlo irracionalmente accionaron el gatillo, como si se tratara de algo que no entendía por completo, sabía que ellos lo harían, al momento justo que disparaban se acercaron las balas tanto que mi mano izquierda se elevó y mi otra mano lanzó la espada en el aire que se fusionó con mi cuerpo, cosa humanamente imposible de creer, algunas otras pasaban y me impactaban pero no me dañaban en lo absoluto, solo rebotaban como palomitas de maíz.
¡Paren! ¡Paren!
¡Alto! ¡Por favor!
Fueron mis palabras para que se detuvieran y no me escucharon, me agite precipitadamente hasta llegar al enojo. ¡Basta! Y utilizando mis ojos y mi mano izquierda que ya la había reposado sobre mis costillas y cadera, la alce nuevamente, los controle moviendolos en el aire y quitándoles las armas solo con mi mente posando los lejos de mí, yo me quedé en una quietud, me di cuenta que mi cuerpo llevaba una especie de armadura dorada, mi piel se erizo y comprendí la realidad del asunto, no estaba en ningún sueño o pensamiento vago. El ave Fénix arribó y como si nuestras mentes estuvieran conectadas volé por los cielos postrándome en su espalda marchandonos al inefable infinito.
Fin
Y le di rienda suelta a la imaginación y creatividad.
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Fenix
Ciencia FicciónUna aventura por descubrir, donde relata la gran hazaña de un joven decidido a revelar los secretos del universo desde su interior.
