Nota del Autor
Esta es mi primera historia. Después de unos años planeo retomarla. Este fue el primer capítulo que escribí en noviembre de 2018. Decidí conservarlo por el recuerdo, y además funciona perfecto como Prólogo. La historia empieza en la siguiente parte. (Abr 2023).
↽〘‡〙⇀
Prólogo
Abro los ojos. No puedo dormir.
Estoy en mi dormitorio en medio de la oscuridad de la noche. Desde pequeño no he podido dormir mucho, al principio por ser un niño muy acelerado e inquieto al que pocas veces le vencía el sueño. Luego empecé a cambiar y si bien aún era un poco inquieto, podía dormir más.
Sin embargo, con el paso de los años me dí cuenta que dormir no es lo que se me da mejor, de hecho, duermo más que todo por cansancio y cuando lo hago, lo disfruto. De resto, me despierto a las pocas horas y luego se me hace muy difícil volver a conciliar el sueño.
Entre noche y noche en vela se pueden llegar a pensar o hacer muchas cosas, pero yo no catalogaría al insomnio como algo provechoso. Es un arma de doble filo que deja sin energía a quien la blande.
Es curioso, pese a no dormir casi, sí que sueño a menudo. Eso es un gran consuelo, ser arrastrado a un mundo donde nada tiene sentido, pero al mismo tiempo todo es tan fácil de comprender.
Nunca cuestionarías las reglas cambiantes que rigen el mundo onírico, el mundo de los sueños. Solo te dejas llevar y la mayoría de las veces te maravillas por los increíbles escenarios que visitas o las intrincadas historias que presencias (que si tienes suerte, protagonizas).
La noche avanza lentamente, sin detenerse, con la paciencia de quien ha hecho una misma tarea miles de veces. Me envuelve en su manto con suavidad y olvido por completo lo que me rodea.
No logró recordar muy bien qué ha sucedido, pero me puedo ver en medio de una fuerte tormenta. Los detalles son muy confusos y cambiantes. El paisaje no es más que un fondo difuminado, donde gobiernan distintos tonos de grises, azules y negros que luego de unos segundos se esfuman el uno en el otro, mezclándose completamente.
«¿A qué le temes?», escucho que pregunta una voz en mi cabeza.
«A despertar», respondo sin pensar.
«¿Por qué?».
«Porque mientras sueño soy libre, no tengo ataduras, yo puedo tener el control. Pero cuando abro los ojos... siento que estoy perdido». Instantes después de haber pronunciado estas palabras en mi mente, todo el cielo se ilumina. Apenas logro entender que un enorme rayo está cayendo a unos poco metros de donde estoy. No me da tiempo para moverme cuando la onda sonora me alcanza y me despierta.
Comienza otro día, pero mi mente no recorre los mismos pasos que mi cuerpo. Dejo de pensar por un momento y cierro los ojos, vuelvo a imaginar la tormenta de mi sueño y me empiezo a cuestionar si fue un sueño, una pesadilla o tal vez un recuerdo.
Esta imagen da vueltas por mi cabeza todo el día. Mientras tanto, me dedico a detallar lo que perciben mis ojos y por cada persona que encuentro, empiezo a imaginar qué clase de eventos o decisiones llevaron a esa persona a estar justo frente a mis ojos en ese preciso instante.
Esto último es algo que me gusta pensar, me gusta tratar de imaginar qué infancia tuvieron, cómo eran sus padres, si tenían hermanos o hermanas, qué habían hecho esta misma mañana. Trataba de entenderlos o al menos inventar una versión de ellos a la que pudiera entender.
No creo en las casualidades o en la suerte. Pienso que con tantas personas en el mundo te pudo haber tocado cualquiera como compañero o compañera de estudio, por lo que si te había tocado todas esas persona en específico era por una razón. Tal vez no para ti, pero si para ellos o viceversa.
Escucho algo parecido a un profesor dar una clase, de literatura creo entender, pero en verdad mi mente hace rato que está viajando. No me gusta estar quieto, por lo que si no puedo mover mi cuerpo, dejo a mi mente explorar y vagar por todos los confines del mundo que conozco.
El sonido de las despedidas de mis compañeros interrumpe mi imaginación, que furiosa vuelve a esconderse en la profundidad de mis pensamientos. Me espera un largo camino a casa, en el que simplemente me limito a recrearme con el paisaje cambiante y la libertad de estar en movimiento.
Otro día concluido y otra noche por afrontar. Me acuesto con el deseo de poder descansar y no pasar otra noche en vela.
Poco a poco voy cerrando mis ojos mientras dejo volar a mi mente. De nuevo tengo alas para ser libre y me doy cuenta al poco tiempo que estoy dormido.
Abro los ojos. Estoy solo en un lugar vasto y desolado, veo hacia arriba y distingo un cielo gris que se pierde en la mirada hasta convertirse en un profundo negro. Inmediatamente sé que este sueño es distinto, es demasiado detallado. Estoy demasiado consciente, algo no encaja. Nunca he estado aquí ni lo he imaginado un lugar así, mi subconsciente no puede crear nada a partir de cero, algo no anda bien.
ESTÁS LEYENDO
Lágrimas de Ángeles
Fantasía¿Qué sucede cuando cierras los ojos y duermes? ¿Qué sucede en nuestros sueños para que todo sea un mundo sin reglas? ¿Por qué tenemos pesadillas?¿Por qué olvidamos los sueños? Aún más: ¿por qué soñamos las cosas que soñamos...? ¿Quieres averiguarlo?
