El cielo empezaba a oscurecer, cumplí cuatro años cuando comenzó lo que se convertiría en madurez para mí, miraba las estrellas desde lo que llamaba "habitación", que en realidad era una fría y solitaria cárcel, era la realidad, las ventanas estaban reforzadas con tubos delgados que prohibían la salida, la puerta era de hierro, todo era oscuro, no existía, más que la luz de la Luna y de una pequeña lampara con la que yo contaba, nunca salía de casa, mi padre me lo negaba, a cualquier parte del castillo donde vivía tenía que estar escoltada por guardias, el día había pasado en un instante al igual que mi cumpleaños, cosa que no me afecto, mucho, estaba todo en silencio, cuando un ruido espantoso rompió con aquel cómodo silenció, un grito desgarrador inundo la sala principal junto con el abrumador sonido de la gran ventana al patio delantero en la que se encontraba mi padre, por alguna razón la puerta se abrió, salí de inmediato, alarmada por el ruido que se provocó, baje por las monumentales escaleras que daban a la sala principal, pero me asuste más al encontrar la siguiente escena en la sala, la sirvienta tirada en el piso con un charco de sangre, el olor metálico de aquel liquido se respiraba por toda la habitación, un hombre enmascarado con una kunai en mano acorralaba a mi padre, tan pronto como me detecto se abalanzo contra mí, pero unos guardias lo detuvieron a tiempo, lo amarraron y lo llevaron hasta las afueras de mi hogar, mi padre me miro con furia, me llevo hasta mi habitación y me encerró ahí, desde ese entonces no volví a salir, o eso se suponía.
Unos meses más tarde, cuatro para ser exacta mi padre decidió llevarme a una especie de escuela para princesas o algo así, aprendí a colocar lo cubiertos de manera exacta, aprendí a vestir como a alguien de una sociedad superior, aprendí el estúpido arte del caminar derecha, modales en la mesa, modales al hablar, lenguas extranjeras, escrituras extranjeras, peinado ridículamente sofisticados y el emplea miento de la famosa tetera, paso exactamente un año para que yo pudiera aprender todo de memoria, pero algo estaba mal, y no el hecho de que ya era conocida como la rebelde de las escuela de princesas sino que mi padre llevaba cada día a unos sujetos de mascaras de animales a mi hogar, armados hasta los tobillos y con capas que cubrías todo su cuerpo, mi padre les daba cierta cantidad de dinero y después regresaban con algunos papeles que eran para ellos importantes, poco tiempo después, al escabullir me por un conducto de aire acondicionado que llevaba a la cocina, me entere de que aquellos enmascarados eran ninja, que mi padre contrataba para que mataran a un enemigo político de el, al principio pensé que era algo aterrador pero pronto me acostumbre a oír de esas raras misiones.
A los siete años comencé a escapar para ir a fiestas, arrastrándome como gusano por los conductos de aire hacia la cocina, para después salir con cuidado por un hoyo que se encontraba ahí, mi papa ni siquiera sabía que yo no estaba, no había problema. Siempre regresaba a mi agujero, pero un día fatal, un señor de ropas muy lujosas llego a mi casa junto con un niño de mi edad, mi padre y el comenzaron a discutir y de pronto callaron, el señor se levanto dio una pequeña reverencia y se marcho, al poco tiempo me entere de que me había comprometido, esa fue la gota que derramo el vaso, tome ropa de la habitación de papa, tarjetas de crédito, tesoros y oro, un mapa una brújula y salí por el agujero, me encamine al primer lugar que vi en el mapa:
Kirigakure no Sato (la aldea escondida entre la niebla)
Tarde una semana en llegar, tan pronto puse un pie ahí, los guardias de seguridad me detuvieron, tuve que inventar que era una niña perdida que no tenia padres ni hogar, para mi suerte me creyeron y me llevaron con el que pretendía ser un gobernante, el Mizukage.
Fue una platica muy aburrida y al final decidieron que viviría con él, hasta la mayoría de edad lógico, un señor raro, creo que se les decía ANBU, me llevó a la casa del señor Chōjūrō, después me enseño una de sus habitaciones donde solo había una cama y un pequeño mueble, era un poco oscuro, pero era mejor que ese agujero el cual llamaba habitación, comencé a instalarme y recortar los pantalones robados de la habitación de mi padre quedando justo a mi tamaño, me cambie y estaba dispuesta a salir, pero escuche una voz y me escondí debajo de la cama por temor a que alguien me encontrara y me atacara por ser una completa desconocida en la casa de el gran Mizukage, volví a escuchar es voz con aún más fuerza, entró a la habitación y comenzó a gritar
???.-Niña donde estas?.-Salí de mi escondite y vi que solo se trataba de un niño, con algo de temor me acerque, que reacción esperaban, nunca había convivido con otras personas que no fueran guardias o sirvientes que tuvieran pánico de solo verme
___.-Ho-hola, ¿Quien eres?
???.-Oh perdón por ser tan descortés, soy Kagura Karatachi mucho gusto y ¿tu eres?
___.-Soy ____ Tsuki no ōkami, mucho gusto
K.-Bien ____ seré tu guía y compañero por un tiempo,por lo menos hasta que entres a la academia ninja
___.-Perdona mi ignorancia, pero ¿Qué es una academia ninja?
K.-Al parecer no ests muy bien enterada del mundo actual, bien pues la escuela ninja es una academia donde te enseñan a hacer jutsus, invocaciones, ninjutsu, jujitsu, taijutsu, etc. a parte de otras aptitudes que posee un ninja.
___.-Si e leído un poco acerca de ninjas y sus tecnicas de pelea, la verdad siempre me a interesado mucho, pero nunca tuve la oportunidad de practicarlo, por que e estado ence.-me di un golpe mental y cambie lo que iba a decir un poco nerviosa-digo viajando de lugar en lugar buscando alguien que me ayudara un poco
K.-Ya veo, no te preocupes puedes, puedes confiar en mi seré tu amigo si eso es lo que quieres.-me dijo con un cálida sonrisa, jamas había sentido esa sensación tan hermosa, es como si nunca hubiera tenido amor, pensé en ese momento, inconscientemente lo abrace como si no tuviera un mañana, cosa que no tardó en corresponder
___.-Muchas gracias, y perdón por el abrazo.- sentí un poco de calor en mis mejillas, nunca lo había sentido hasta ese punto
K.-No te preocupes, para eso son los amigos ¿no?, bien ahora vamos, que tengo que mostrarte la aldea
Pasaron dos años en los que estuve en la aldea de la niebla, tiempo después los matones de mi padre fueron a buscarme a esa aldea, así que decidí irme, pero Kagura me detuvo, así que no tuve más opción que explicarle todo, quedó tan sorprendido, pero aún así como buen amigo que era me dejó ir, esta vez fui a:
Sunugakure no Sato,
donde me recibieron con gusto, me quede a vivir con el Kasekage y de igual forma me vovlía amiga de Shinki, algunas veces actuaba raro conmigo, incluso sonreía, cosa rara, ahí estuve tres años, pero cuando cumplí trece mi padre volvio a buscarme, así que también me tuve que y al igual que mi otro amigo, entendió la situación y me dejó ir, pero por alguna extraña razón se le ocurrió decirme:.-Cuando nos volvamos a encontrar, probare tus habilidades así que sigue entrenando duro.-, se me quedó grabado y cada vez que lo recordaba me sentía alegre y triste a la vez, raro ¿no?, en fin, pasaron unas semanas antes de poder llegar a mi siguiente destino:
Konohagakure no sato
Me sentía un poco nerviosa, en esos momentos pensaba en mi padre, pero no me importo, todo por la libertad, pensaba, cuando llegue, me recibieron con un poco de desconfianza pero al final me aceptaron y en unas semanas entrare a la escuela ninja, vivo en un pequeño departamento sola como toda la vida, a olvidaba algo, cuando llegue a Konoha me encontré a un hombre llamado Kakashi, que me trató como si fuese de su familia, algo raro en él, pero aún así me encariñe con él y lo veía como una figura paterna
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Hola chicos y chicas aquí les dejo el primer capitulo de esta serie de los chicos de Boruto y tú, espero que les haga gustado y hasta la proxima
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Mi Princesa Rebelde~Los Chicos De Boruto Y Tú
Fanfiction___ Tsuki no ōkami es una chica inteligente, hermosa y carismática que esconde un gran y triste pasado, además que pertenece a un clan especial que también esconde un pasado política y moralmente incorrecto, aprendió con el tiempo a forzar una sonri...
