Era una noche de luna creciente, Ainia estaba paseando por el bosque que rodeaba la aldea, saltando de rama en rama y con arco y flechas a la espalda para poder defenderse de algún posible ataque. Al cabo de unos 15 minutos llega al templo de Artemisa en medio del bosque, así que baja de los árboles para adentrarse en el mausoleo, no sin antes haber cogido como ofrenda unas frutas de los árboles cercanos
- ¡Oh mi diosa, aquí te deposito esta ofrenda para que sigas protegiendo a la tribu de las amazonas y a sus generaciones futuras!- dice dejando las frutas en el altar
- Sabes que odio que hagas eso solo para llamarme, Ainia- se oye de pronto una voz de mujer que sale de un aro de luz plateada
- Y tú sabes que lo hago por respeto y por molestarte, Armis- dice mirando a una joven mujer de 1'68m, cabello rizado y rojo, piel clara, ojos grises como la luna llena, corsé dorado con una armadura en el abdomen, una falda dorada sujeta por un cinturón de oro, una cinta dorada con cadenas en la cabeza, botas doradas, con un brazalete y guantelete dorados y que a su espalda lleva arco y aljaba con flechas
- Te vas a ganar un castigo Ain- le responde a la mujer frente a ella, de 1'60m, ojos marrones chocolate, pelo corto marrón oscuro, piel tostada, top de cuero negro, pantalones cortos de piel marrón roble, botas de piel de ciervo, cinta de cuero trenzada de tonos rojos y brazaletes de hierro con grabados amazónicos
- No te temo, mi diosa- dice acercándose a la deidad con una sonrisa provocativa
- Umm, pues deberías mi pequeña mortal- le responde siguiéndole el juego y cogiéndola de la cintura para acercarla a ella
- Quizás más adelante- dice rodeando su cuello- Por ahora solo quiero besarte- añade acercando sus labios
- Te he echado de menos- dice Artemisa acercándose más
- Yo también- responde cerrando la distancia para unir sus labios en un hambriento beso
Ambas mujeres se devoran la boca con pasión y descontrol, las manos no tardan en unirse a la fiesta, la diosa sube por el costado de su amazona mientras que está enreda sus dedos en la sedosa melena de su diosa. Poco a poco y de forma lenta Artemisa se separa de los labios de Ainia para dirigirse al cuello e ir dejando besos cortos mientras desciende, Ainia suelta suspiros de placer y gira el cuello para darle mejor acceso a la diosa, Artemisa sube sus manos a donde está el nudo que sujeta el top de su amazona y lo deshace dejando al descubierto sus pechos, los cuales delinea con sus manos y recorre con mucho cuidado y suavidad, erizando la piel bajo sus dedos, Ain hace que Armis suba a su boca otra vez para besarla y empezar a quitar su corsé, dejándola en las mismas condiciones. Lentamente y sin dejar de besarse Artemisa dirige a Ainia a un rincón donde hay unos cojines, lo suficientemente grandes para recostarse, tumba con delicadeza a su amada y se posiciona sobre ella, separándose del beso la mira embelesada para seguidamente besar su pecho y jugar con sus pezones, un poco erectos y duros, los muerde y lame sacando gemidos de la boca de Ain que solo avivan más su pasión. Sin dejar esta tarea con sus manos se deshace de sus pantalones y bragas para colocar una en el pecho libre y con los dedos índice y pulgar estimular su pezón, pellizcándolo delicadamente, y la otra empieza a frotar su monte de venus. Ainia se retuerce del gozo en los brazos de su amada, pero ella también quiere darle placer a su pareja por lo que desprende el cinturón, falda y bragas de la diosa, baja una mano a su intimidad y la nota muy húmeda, así que la frota un poco y lentamente introduce dos de sus dedos para luego sacarlos y meterlos a un ritmo constante. Artemisa suelta suspiros en el oído de su amante mientras tres dedos de la mano situada en el monte de venus de ella invaden su interior, logrando que Ainia suelte un gran suspiro de placer y recueste la cabeza en los almohadones sin dejar de lado su tarea. Ambas suben la intensidad de las penetraciones haciendo que en el templo solo se oigan sus voces y a los pocos minutos llegan al orgasmo, siendo Artemisa la que se desploma sobre Ainia, la diosa besa la frente de su amazona y sacando sus dedos se acuesta a su lado abrazándola mientras Ain saca también los dedos y se acurruca en el pecho de Armis para oír sus latidos
- Te quiero mi diosa- le dice Ainia con una sonrisa
- Te quiero mi amazona- responde Artemisa volviendo a besar su frente
- Detesto que solo podamos vernos así en noches de luna creciente- dice apretándose más al cuerpo de su amante
- Yo también, pero no puedo hacer nada Ain, soy una diosa, no debo pasar mucho tiempo en el mundo mortal- dice levantando su cara por el mentón- Pero siempre estoy viéndote y cuidando de todo mi pueblo pero sobre todo de ti- añade besándola dulcemente
- Lo sé y yo siempre pienso en ti al ver la luna, siento tu presencia cuando eres algún animal que se acerca a la aldea haciendo que ningún señor de la guerra entre a nuestro territorio- dice al separarse del beso- Y sobre todo sé que cuidas de mí, pues antes de dormir siempre veo a un halcón en mi ventana y siento tu amor a través de tus ojos, justo como ahora- añade acariciando su mejilla con ternura
- Siempre lo tendrás Ainia y sabes que podría ser eterno si aceptarás mi propuesta- responde suplicante
- Ya sabes cuál es mi decisión, te quiero pero no podría ver sufrir a la gente que aprecio- dice bajando la vista
- Lo sé, pero yo odiaré verte morir a ti, eres la persona que más he amado en toda mi eternidad- dice apretándola más a si misma
- Mi diosa, seguro encuentras a alguien que me sustituya y te olvidarás de mí- responde algo deprimida
- Te prometo que eso no pasará, solo a ti te he entregado mi corazón y alma- le dice mirándola y juntando sus frentes
- Te quiero mi diosa y yo también te he entregado mi corazón y alma- responde cerrando los ojos mientras sonríe
Después de eso las dos mujeres se recuestan en los cojines para poder descansar, o al menos Ainia cae rendida a los pocos segundos, Artemisa se la queda mirando con una sonrisa de cariño y le quita con delicadeza un mechón de pelo de su rostro
- Te aseguró que vamos a tener algo que demuestre nuestra unión y a la cual no dejaré que nadie dañe nunca o se enfrentará a mi ira- dice ampliando su sonrisa y mirando al vientre de su pareja antes de dormir junto a ella
A la mañana siguiente Ainia despierta vestida y en los cojines del templo, mira a la estatua de su diosa y sonriendo se levanta para salir del templo y regresar a la aldea para quedarse en su cabaña unos pocos minutos antes de salir a hacer sus quehaceres, que es vigilar la frontera entre su territorio y el de los centauros para que no se produzca una guerra, además irá a ver a su mejor amiga y reina, Pentesilea. Cuando sale, va a la cabaña de la reina donde encuentra que su amiga está un tanto preocupada, por lo que se le acerca con seriedad
- Pentesilea, ¿qué pasa?
- Ah, hola Ainia, no sucede nada, solo estoy pensando que sería bueno para la tribu firmar un tratado de paz con los centauros- dice dándose la vuelta una mujer de 1'70m, pelo rubio cenizo, ojos violetas claro y piel bronceada que lleva una camiseta hasta el ombligo marrón, una falda marrón claro, botas negras con decorados en relieve de símbolos amazónicos, unos ligeros guantes de metal y un collar de plumas con tantas cuentas cómo amazonas forman la aldea, dándole así su título de reina
- ¿Crees que ellos quieran negociar?- le pregunta acercándose más
- Eso espero, por el momento redactaré un mensaje para reunir a ambos bandos y hacer un tratado de paz que nos beneficie a todos, así tendremos aliados en caso de que nos ataquen señores de la guerra- responde serena- ¿Cuándo tenga el mensaje me harías el favor de llevarlo con el líder de su tribu, Ain?- añade sonriendo
- Claro mi reina- dice reverenciándose
- Vamos, sabes que cuando estamos a solas puedes tratarme solo como tu amiga de la infancia- dice algo frustrada
- Jajaja lo sé, pero me gusta ver tu cara de desesperación cuando te trato formal en privado, jajaja- responde riendo
- Muy graciosa Ainia, ja ja ja
- Vamos no te enfades Lea, sabes que solo bromeó
- Está bien, pero vuélvelo a hacer y te muelo a palos- responde amenazadora
- De acuerdo, de acuerdo no quiero morir así, prefiero luchando gracias- dice acercándose a su amiga para darle un abrazo- Por cierto, ¿dónde está Antianira?- añade curiosa de no ver a la hermana menor de su reina junto a ella
- Se fue con el grupo de caza, dijo que quería perfeccionar su técnica- responde al separarse del abrazo y dirigirse a su mesa para poder escribir el mensaje para reunir a los centauros y hacer el tratado de paz
- Ya veo, que mayor se hace, parece que fue ayer cuando jugábamos las tres al pilla pilla en los árboles de la aldea o ir al templo de Artemisa a dar culto y luego jugar dentro con cuidado de no romper nada- dice con nostalgia acercándose a su inseparable amiga
- Sí, eran buenos tiempos, ahora solo puedo velar por el bienestar de la aldea y que mi hermana sea una buena sucesora- dice levantando su mirada hacia su amiga
- Lo será, después de todo te tiene a ti como ejemplo- responde sonriéndole con cariño
- Gracias Ainia y ahora ve a hacer tu guardia, yo mandaré que te llamen para que lleves el mensaje de tratado de paz, ¿vale?- dice sonriendo
- Bueno la veo más tarde alteza- dice para salir corriendo antes de que su amiga le lance algo a la cabeza
Ainia va a la muralla para hacer su ronda de vigilancia hasta que sea la hora del almuerzo o hasta que su amiga le mandé a llevar el mensaje a los centauros, es un rollo pero las arqueras son las mejores guardianas por su gran vista y puntería, mientras camina por toda la muralla un halcón sobrevuela su cabeza para después posarse en su hombro izquierdo
- Jajaja, ¿ya me echas de menos?- le pregunta riendo con cuidado de que no la oigan
El halcón solo mueve su cabeza hacia un lado como dando a entender que está enfadado por el comentario
- Vamos, sabes que yo también te extraño, pero no puedes venir a verme así, ¿O es qué estás preocupada de que me pase algo con los centauros? - dice acariciando la garganta del animal- Graña dos veces si es lo de los centauros- añade mirando al ave relajarse tras sus caricias
- Piah, piah- responde el ave
- No me pasará nada, iré sin armas visibles, pero llevaré oculto mi cuchillo de caza- le informa sin dejar de darle caricias
El ave solo asiente y restregando su cabeza contra la mejilla de Ainia emprende el vuelo de nuevo desapareciendo hacia donde está el sol
- Yo también te quiero- dice en un susurro
Va a hacer su quinta vuelta a la aldea cuando oye que la llama una de sus hermanas amazonas
- ¡Ainia!
- ¿Sí, qué pasa?- pregunta intrigada
- La reina me manda llevarte ante ella- dice sería la joven amazona
- Bien, en marcha- dice igual de seria
Ambas mujeres van a la cabaña de la reina donde al entrar hacen una reverencia en señal de respeto
- Déjanos solas Aska- le ordena Pentesilea
La joven se retira dejando a las amigas a solas
- ¿Ya debo llevar el mensaje?- le pregunta seria
- Sí, ya debes partir a la tierra de los centauros- le responde seria- Ten cuidado por favor, Ainia- añade dándole el mensaje y un abrazo
- Lo tendré, te lo prometo Lea- dice devolviéndole el abrazo
Al separarse del abrazo, Ainia sale de la cabaña y yendo a su propia casa deja su arco y flechas para tomar su cuchillo de caza el cual esconde en su bota derecha. Una vez preparada sale de la aldea y saltando de árbol en árbol llega a la tierra de los centauros, se deja ver e inmediatamente es rodeada por tres de esos seres cuyas espadas apuntan a su garganta
- ¿Qué quieres amazona?- le pregunta uno de ellos
- Mi reina me envía a hablar con vuestro jefe- responde seria y sin amedrentarse
- ¿Con qué propósito?- le pregunta otro
- Está todo escrito en este mensaje, el cual he de entregar a su líder y llevar su respuesta a mi reina- responde sin cambiar su estado
- ¿Vas desarmada?- le pregunta el tercero de los centauros
- Sí- dice impasible
- Bien, te llevaremos junto al líder- dice el primero que ha hablado
Los guardas bajan sus espadas y guían a Ainia por su aldea, todos los centauros se la quedan mirando recelosos e incluso algunos con un toque lujurioso, principalmente los más jóvenes, ella solo sigue a sus guías que parecen ser la guardia personal del jefe de la tribu. Al llegar a la cabaña del líder, le indican que pase, ella así lo hace y se encuentra a una centauro, la mitad de caballo es de color blanco y la parte humana es una mujer de cabellos rojos como el fuego, ojos marrones muy claros y piel lechosa; la mujer se da la vuelta y la mira sorprendida
- ¿Qué trae a una arquera amazona a mis tierras?
- Mi reina me envía con un mensaje para usted- responde enseñándole el mensaje para luego entregárselo
La líder de los centauros lee atentamente el mensaje y parece complacida con lo que allí está plasmado, dejándolo en la mesa mira a Ainia
- Dile a tu reina que estaré encantada de redactar y firmar junto a ella ese tratado de paz- dice seria pero con un deje de felicidad
- Muy bien, ahora con su permiso me retiro- dice cortésmente antes de ir a la puerta y salir
Ainia empieza a caminar rumbo a los límites de la aldea cuando alguien la retiene
- ¿Puedo ayudarte en algo, chico?- le pregunta a un centauro de no más de 15 años
- Sí, podrías quedarte un rato más y hacerme compañía dando una vuelta por la aldea- le dice intentando ser seductor
- Lo siento por ti niño, pero no me interesa- dice soltándose- Y ahora sí me disculpas, debo regresar a mi aldea pues ya he terminado lo que viene a hacer- añade alejándose
Al salir por fin de tierras centauras, Ainia sube a los árboles para desplazarse más rápido y que no la vean
“Dios los jóvenes de hoy en día, solo porque estás de buen ver ya van por ti, agh, mi diosa como me gustaría tenerte cerca, aunque sea como animal, solo para sentirme acompañada hasta la aldea”
- Auu- oye de pronto
Ainia mira abajo y ve un lobo negro con unos ojos caramelo observándola fijamente
- Jajaja es pensarte y apareces ¿eh?- dice riendo un poco antes de bajar junto al animal- Pero gracias por acceder a mi pensamiento- añade besando la cabeza del lobo
El animal solo empuja un poco a la amazona para hacer que caiga al suelo y empezar a lamerle la cara, pero poco a poco el lobo va tomando la forma de la diosa de la caza y los lametones se convierten en besos por todo el rostro
- Bueno, no puedo negarle nada a mi arquera favorita- le dice mirándola a la cara
- Pensé que no podías estar en tu forma humana si no es en luna creciente o dentro del templo- le dice extrañada pero feliz de ver esos ojos grises que tanto ama
- Y así es, pero ahora es solo por un momento, ya que al llegar cerca de la aldea volveré a ser un lobo y vagaré por los alrededores vigilando que ningún señor de la guerra se acerca- responde besando su frente
- Vamos a firmar un tratado de paz con los centauros, al final todo ha salido bien- le dice sonriendo
- Eso es bueno, solo me alegro que no os pasará nada- responde aliviada- Si os llegan hacer algo no me lo perdonaría nunca- añade apoyándose en el hueco entre el cuello y el hombro
- ¿Acabas de decir os?- le pregunta extrañada
En esto Artemisa se da cuenta de su pequeño desliz y tensándose un poco se levanta para verla a los ojos
- No, he dicho te, ¿por qué diría os, si solo te quiero a ti?- le dice para salir del bache
- Está bien, supongo que entendí os en lugar de te- dice serena pero no muy convencida
- Bien, volvamos a la aldea- dice levantándose y extendiendo la mano hacia su amante "Menos mal que se ha creído mi mentira"
Ainia coge la mano de su diosa que de un solo tirón la levanta y apega a su cuerpo para rápidamente darle un beso en los labios y sonreír al separarse. Las dos mujeres caminan tomadas de las manos por el bosque que está en una quietud increíble, la amazona piensa que es por la diosa y la mira de reojo sin dejar de asombrarse de su inmenso poder sobre la naturaleza, mientras la diosa observa a su acompañante con su rostro angelicalmente iluminado por los rayos que traspasan los árboles produciendo que se embelese por su belleza
- Eres hermosa mi amazona- le dice agarrándola de la cintura y apretándola a ella para besar su cabello
- Y tú eres increíble mi diosa, has dejado el bosque en calma con sólo tu mera presencia- responde apoyándose en ella y rodeando su cintura también
- Jajaja eso pasa siempre que yo estoy en un bosque- dice riendo un poco
- Pero yo lo acabo de ver ahora y por eso me ha parecido asombroso- contesta mirando a otro lado un poco indignada
- No te enfades amor, sabes que no me gusta verte así, estás mejor con una sonrisa en tu cara- dice girando su cabeza hacia ella y viendo como los labios de Ainia se curvan hacia arriba- Sí, justo así- añade sonriendo también
- Odio que me animes tan rápido en momentos que quiero estar enfadada- responde antes de darle un pico y seguir caminando
- A mí me parece una cosa buena, ya que así nunca te veré enfadada-responde mirándola con adoración
- Pues a mí no, alguna vez me gusta...- no acaba la frase porque Armis le da un gran beso
Ain se deja llevar y rodea el cuello de su diosa con un brazo mientras Armis la aprieta contra su cuerpo, se están así hasta que Ainia se separa
- Deberíamos seguir, si tardo más mi reina pensará que me ha sucedido algo- dice con un poco de dificultad
- Está bien, pero esto no acaba aquí mi arquera- le responde besando su frente
- Lo acabaremos la próxima vez que vaya al templo- le susurra en el oído
- Me parece perfecto- le responde igual pero mordiendo su lóbulo
Después de acordar su futura noche de pasión, ambas vuelven a emprender camino hacia la aldea. Cuando Artemisa nota que están por llegar a la entrada este, le da un beso en la mejilla a su pareja y regresa a ser un lobo para desaparecer entre la maleza del bosque, Ainia solo sonríe un poco y entra a la aldea donde ve que las arqueras se están preparando para partir y su amiga les está dando indicaciones
- Ya he regresado mi reina- dice para llamar su atención
Pentesilea se da la vuelta al oír a su mejor amiga y olvidando su estatus corre para abrazarla
- Me tenías preocupada, pensaba que te había pasado algo
- Lo siento, me entretuve en el bosque-dice devolviéndole el abrazo
- No vuelvas a hacer eso- dice separándose y dándole un golpe en el hombro
- Auch, vale no lo volveré a hacer- contesta frotándose donde el golpe
- ¿Y, cómo te ha ido?- le pregunta intrigada y algo asustada
- La líder de los centauros ha accedido a redactar y firmar el tratado de paz- responde tranquila
- Esas son grandes noticias, ve a descansar un poco hasta la comida, luego le diré a toda la tribu de esto- responde sonriendo feliz
Ainia asiente y se va a su cabaña, tumbándose en su cama para mirar al techo pensativa
“Menos mal que no le he dicho lo sucedido con ese joven centauro, de lo contrario se habría puesto hecha una furia y no podríamos firmar el tratado, solo espero no tener que acompañar a Pentesilea y de ser así supongo que será por ser la líder de las arqueras, agh, me gusta mi trabajo pero últimamente no hay muchas amazonas que quieran ser arqueras, ni hemos tenido un nuevo miembro en la tribu. Me gustaría tener a alguien que siga mi legado y si fuera de mi sangre mejor, pero yo no quiero juntarme a ningún hombre y mi amor es solo para mi diosa, en fin solo espero lograr algo que haga que me recuerden por siglos en la historia”
Tras estos pensamientos, Ainia se queda dormida con una ligera sonrisa y su mano derecha inconscientemente sobre su vientre.
🌒 Dos semanas después 🌒
- Al fin hoy es el día en que redactaremos y firmaremos el tratado de paz con los centauros, ¿no estás emocionada hermana?- le pregunta Antianira a Pentesilea
- Sí lo estoy, pero recuerda que esto es un asunto serio mi pequeña hermana, así que serénate- le dice abrazándola
De pronto se oye la puerta de los aposentos reales
- Adelante- da permiso la reina abrazando a su hermanita con un brazo sobre sus hombros
- ¿Ya están listas altezas?- les pregunta Ainia apoyándose en el marco de la puerta
- ¡Ainia!- dice Antianira corriendo hacia ella
- Hola princesa- le responde abrazándola- Vaya ya casi me has alcanzado en altura- añade al mirarla mejor y sonriendo con cariño
- ¿Nunca dejaras de ir a saludarla así, verdad?- le pregunta su hermana derrotada pero feliz
- Vamos, sabes que no la veo tanto como antes y saber que ella junto a las arqueras serán nuestra escolta me alegra- dice Antianira haciendo puchero
- Jajaja sigue siendo un poco infantil princesa, pero por el momento puede serlo, recuerde que usted es la siguiente en la línea de sucesión y debe ser más madura- le dice Ainia para molestarla
- ¿Tú también estás con eso?- le dice molesta
- Tenemos razón hermanita, pero sé que te muestras madura todo el tiempo, solo vuelves a ser una niña con nosotras cerca- le dice Pentesilea abrazándola por la espalda- Y eso es lo que nos hace querer molestarte un poco- añade besando su mejilla
- Sois malas, hermanas- dice molesta pero también sonriendo ligeramente
- Bien, si estáis listas, deberíamos ir yendo al lugar de encuentro- dice Ainia retomando su postura seria
Ambas hermanas asienten y las tres se reúnen con todo el grupo de arqueras, las cuales hacen una reverencia a sus monarcas para de inmediato ponerse en camino. El lugar decidido ha sido el lago cercano a ambos territorios, en el cual se ha dispuesto una mesa con una silla, dos plumas, dos papiros y un gran frasco de tinta. Al llega, la líder de los centauros está esperando junto a sus mejores guerreros y entre ellos Ainia descubre al chico que trato de ligar con ella, eso la tensa un poco y da gracias porque no siente la presencia de su diosa cerca, pues le había dicho que iría a presenciar el acto
- Reina Pentesilea, es un honor volver a verla- dice la líder de los centauros
- Lo mismo digo, líder Sedia- responde Pentesilea
- ¿Comenzamos?- pregunta Sedia seria
- Por supuesto- responde la reina amazona sentándose en la silla
Tras tres horas de deliberaciones y quejas por parte de ambos bandos, el tratado fue redactado y posteriormente firmado
- Este es un gran momento en nuestra historia, deberíamos montar una fiesta- sugiere Sedia
- No es mala idea Sedia, pero mis amazonas y yo estamos algo cansadas después de estas negociaciones, por lo que preferiríamos irnos a descansar, haremos esa fiesta en otra ocasión- responde Pentesilea con una sonrisa cansada
- Muy bien, en otro momento será- contesta la líder de los centauros extendiendo su mano
Ambas mujeres se dan un apretón de manos y las dos tribus se retiran del lago.
Cuando las amazonas llegan a la aldea la reina muestra el tratado y todas gritan de alegría, Ainia se despide de todas y va a su cabaña para quitarse su arco, aljaba y ropas de arquera para ponerse sus ropas típicas, una vez lista sale para reunirse con todas para cenar y festejar. Cuando va a comerse su tercera pierna de ciervo, Ainia nota que le dan ganas de vomitar, por lo que se levanta y corre hacia los arbustos más cercanos para sacar de su organismo todo lo ingerido a lo largo del día. Al calmarse nota la presencia de alguien observándola por lo que se da la vuelta para encontrarse con su reina mirándola preocupada
- Ainia, ¿por qué no me dijiste que estabas mal está mañana?- le pregunta acercándose- No te habría hecho venir al tratado- añade una vez junto a ella
- Me encontraba bien esta mañana Pentesilea, no sé porque me han dado ganas de vomitar justo ahora- dice extrañada- Quizás me he excedido con la comida y bebida- añade mirándola tranquila quitándole hierro al asunto
- Debe verte Thera, no estamos seguras y no pienso correr riesgos- dice seria
- Pero Thera debe estar disfrutando de la fiesta como el resto- dice serena- No será nada serio Lea- añade sonriendo
Pero de pronto siente las náuseas otra vez y girándose rápido a donde está su mancha vuelve a vomitar, Pentesilea solo le acaricia la espalda para calmarla más rápido y su preocupación aumenta
- ¡Me da igual que se lo esté pasando bien, tú necesitas atención médica y es lo que vas a recibir!- le dice seria
- Muy bien, si así te quedas más tranquila, iremos con Thera para que me revise- responde incorporándose
Las dos vuelven con su tribu pero la reina le hace un gesto disimulado a su chamán y curandera para que se acerque a ellas, Thera así lo hace y al ver la mala cara de Ainia les indica ir a su cabaña para revisarla mejor. Una vez dentro Thera le dice a Ainia que se tumbe en la camilla, la arquera así lo hace y la chamán le pasa las manos por encima de todo el cuerpo pero sin rozarlo, solo canalizando su energía espiritual y de pronto al llegar al vientre se aleja de ella
- Ainia, creo que ya sé que te pasa- dice seria
- ¿Qué tiene Thera?- pregunta la reina preocupada por su amiga
- Está en cinta- responde sin cambiar su expresión
- ¡¿Cómo?!- pregunta Ainia sin dar crédito a lo que oye
- Te lo aseguro, he sentido otra energía espiritual dentro de ti- le dice mirándola- ¿No notaste algo raro antes de hoy?- le pregunta curiosa
- Bueno, me percate que aún no he tenido mi periodo está luna, pero no le di mucha importancia- dice sincera
- ¿Desde cuándo?- le pregunta Lea
- Hace dos semanas contando hoy- dice mirando a su amiga
- Ainia, ¿te has visto con algún hombre sin decirnos nada?- le pregunta su reina seria
- ¡Por supuesto que no, ya sabes mi reacción hacia ellos, por mucho que quisiera ser madre no lo haría con cualquiera, Lea!- responde indignada
- Está bien, pero no puedes quedar en cinta porque sí, tiene que haber un hombre de por medio- le dice Pentesilea
“O una posible diosa”- Creo recordar que una vez en una ronda de vigilancia, cuando tú te fuiste con el grupo de caza me encontré con un hombre, le dije que se marchara o aceptará los riesgos, no me hizo caso y lo último que recuerdo es despertar en el suelo y las ropas descolocadas- se inventa seria
- Como lo encuentre, le cortaré su hombría y se la haré comer- dice muy enojada su amiga
- No creo volver a verlo y de ser así yo misma lo mataré- dice fingiendo furia- Y ahora sí me permitís mi reina, me gustaría ir al templo de nuestra diosa para relajarme un poco- añade serena “Tiene que dar muchas explicaciones”
- Por supuesto, ve tranquila- le dice seria
Ainia sale de la cabaña de la chamán y emprende camino rápido hacia el templo de su amante, en busca de respuestas. Al llegar solo se sienta en los cojines
- ¡Artemisa, sé que aquí puedes estar en tu forma humana sin límites, muéstrate!- le exige firme
- ¿Ya lo has averiguado, eh?- le pregunta al aparecer frente a ella un poco nerviosa
- ¿Por qué lo has hecho?- le pregunta serena
- Porque te quiero y quería experimentar lo que es ser madre junto a la persona que más amo en este mundo- le dice poniéndose de rodillas y cogiendo sus manos
- Sabes que no podrá saber que tú eres su madre, que todas en la aldea le tendrán envidia si decide tomar el arco como arma, la verás crecer de le...- no termina porque su diosa le da un beso
- Eso de que le tengan envidia no se sabe, sé que no podré estar con ella en cuerpo presente pero siempre velaré por ella y claro que seré su madre, solo que en las sombras- dice al separarse y mirándola seria
- Odio que me convenzas tan pronto- le dice abrazándola- Y ahora entiendo el que dijeras os en lugar de te con lo referente a los centauros- añade besando su mejilla
- Jejeje, ¿aún te acordabas, eh?- le pregunta riendo un poco
- Sí, no te creí del todo mi diosa- responde besando su cuello
- ¿Cumpliendo tu promesa, mi arquera?- dice Artemisa echando la cabeza hacia un lado
- Sí, ya te dije que acabaríamos lo que empezamos, mi diosa- contesta mordiendo su lóbulo
Artemisa se derrite por la caricia y se abalanza sobre Ainia para concluir lo que iniciaron dos semanas atrás.
🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒
Fue pasando el tiempo y la reina decidió que Ainia tomara entrenamientos de lucha cuerpo a cuerpo con armas y sin ellas, al menos hasta que se le empezará a notar el embarazo en cuyo caso lo dejaría para cuidar al nuevo miembro de la tribu, también sus turnos de guardia se adaptaron para que pudiera dormir adecuadamente y tenía plena libertad de ir al templo de su diosa para rezar por esa nueva vida.
Las veces que la arquera iba al templo, Artemisa la estaba esperando, ella corría a abrazarla y besarla para después besar su vientre y hablar un poco con su pequeña, pues ellas ya sabían el sexo del bebé, lo que no tenían claro era que nombre ponerle
- ¿Qué te parece Kaia?- le sugiere Artemisa- Significa madre tierra y nos conecta a las dos por nuestro amor a la naturaleza y seres vivos- añade antes de besar su pelo y acariciando con ternura el vientre de su pareja
- Me gusta, pero encontré uno que te representa a ti y a mí- dice acomodándose en los brazos de su diosa- El cual es Aria- añade sonriendo
- ¿Una combinación de nuestros nombres, eh? - dice sonriendo ligeramente- Me gusta, es precioso mi arquera- añade besando su mejilla
- ¿Has oído eso Aria?, este será tu nombre y a tu madre también le ha gustado- contesta poniendo su mano en su vientre y hablándole a su pequeña
- Creo que deberíais volver a la aldea ya- dice sin muchas ganas Artemisa
- Sí, Pentesilea me está sobre protegiendo más de lo normal, pero en cierto modo la entiendo, pues yo haría lo mismo- responde levantándose con un poco de dificultad
- Os acompañaré hasta la entrada de la aldea, no quiero que os pase nada- dice la diosa levantándose y abrazando a sus amores
- Muy bien mi diosa, pero antes de irme quiero mi despedida habitual en tu forma humana- dice Ainia mirándola de lado
- Como mi arquera mande- responde antes de besarla apasionadamente
Al separarse ambas salen del templo y Artemisa se transforma en un jaguar, que acaricia con su cabeza la pierna de su amada, la cual le devuelve el gesto acariciando su cabeza. Emprenden el camino y todo el bosque está en calma, pero de pronto ambas mujeres oyen como se mueven unos arbustos y de entre ellos salen tres soldados de un ejército, pero son de reconocimiento, un arquero, otro con una lanza y el último con espada y escudo
- Mirar que hemos encontrado chicos, una amazona desviada y un precioso ejemplar de jaguar- dice el de la lanza
- Seguro nos darán una buena suma por ellas- concuerda el de espada
- ¿Qué os parece si solo vendemos al jaguar y la amazona nos la quedamos para entretenernos?- sugiere el arquero
Sus dos compañeros asienten y se disponen para atacar a las amantes, Artemisa se coloca delante de Ainia y saca los dientes y garras para defenderla, por su parte Ainia saca su cuchillo de caza de detrás de su espalda y se pone en posición defensiva. El jaguar salta sobre el hombre con lanza que se defiende poniendo el palo entre las fauces del animal, en eso el arquero le apunta pero Artemisa se percata y pone a su atacante como escudo haciendo que muera por la flecha de su camarada, después suelta el cadáver y se aproxima rápidamente al arquero, el cual le lanza flechas que esquiva con gran facilidad para después saltar sobre él y morder su cuello dándole muerte; mientras tanto Ainia se defiende de la espada del último soldado que queda, logrando dañarle en el brazo del escudo haciendo que lo tire, en esto una estocada va directa a su vientre y no puede evitarla, así que cerrando los ojos espera el golpe de gracia para ella y su bebé, que no verá este mundo, sin embargo escucha el quejido del jaguar que es quien ha interceptado el golpe y entrando en cólera clava su cuchillo en el estómago del soldado matándolo en el acto.
Artemisa regresa a su forma humana y se extrae la espada, la cual no deja rastro de sangre o cicatriz, pero si pone cara de dolor al extraerla
- Armis, ¿estás bien?- le pregunta Ainia preocupada
- Estoy bien, recuerda que soy inmortal, no van a matarme con armas normales, pero si duele ser atravesada por ellas- responde acariciando la mejilla de su amor- ¿Vosotras estáis bien?, ¿no te han herido?- añade revisando todo su cuerpo
- Estamos bien, tranquila- contesta cerrando los ojos y dejándose llevar por el tacto de la mano en su mejilla
- ¿Qué hay hermanita?- se oye de pronto desde un aro de luz plateado del que sale un hombre de 1'80m, pelo negro rizado media melena, barba y bigote, un pendiente largo en forma de espada, un collar en forma de espada también, un chaleco de cuero negro con detalles de metal redondos, pantalones de cuero negro, botas negras de cuero, brazaletes de metal con diversos diseños y rubíes, un cinturón con detalles metálicos y otro donde lleva su espada
- ¿Qué haces aquí Ares?- le pregunta muy seria
- Nada, solo quería saber a qué venían todos esos gritos de mis soldados y resultasteis ser vosotras dos- dice sereno
- ¿Y por qué tus hombres están en el territorio de las amazonas?- pregunta a la defensiva
- Porque la ciudad más próxima a conquistar y saquear está pasando este territorio, así que agradecería si nos dejáis pasar sin más bajas- contesta serio
- Sabes muy bien que mis amazonas no dejan pasar a nadie por su territorio y mucho menos a los hombres- responde protegiendo a Ainia
- Pues por esta vez me gustaría que me dejarán- dice ya empezando a enfadarse
- Os puedo guiar sin pasar por su territorio, así llegáis donde queréis pero no pasará nada con mis amazonas- responde seria
- Me parece bien, te espero en el otro lado del bosque hermanita- dice sonriendo de lado antes de desaparecer
- ¿Así que ese era Ares?- le pregunta Ainia
- Sí, ese era mi hermano y me alegro de haberlo convencido de que no pase por la aldea, sé cómo habrían acabado las cosas- dice ya más tranquila
- Sabes que habríamos luchado- dice seria
- Sí, y seguramente perdido a muchas de las vuestras y las restantes llevadas como esclavas, no, prefiero llevarles por un lugar donde no podrán dañaros- dice seria tocando su vientre- Sé cómo son sus ejércitos, déjame hacerlo así por favor, no me harán nada, ya que soy la hermana de su amado dios y líder- añade sonriendo un poco
- Está bien, pero ten cuidado por favor- dice acariciando su mejilla
- Te lo prometo, pero antes te llevaré a la aldea- dice levantándose y levantando también a su pareja
Artemisa vuelve a su forma de jaguar y reemprenden el camino hacia la aldea. Cuando están cerca de la entrada Ainia se agacha a la altura de la cara del animal y besa su nariz, mientras que el jaguar lame su mejilla antes de dar la vuelta y correr donde se supone está el dios de la guerra; la arquera entra a la aldea y va donde su reina
- Ya he vuelto Lea- dice entrando a su cabaña
- Me alegra que estés bien- dice abrazándola- Una de las centinelas me ha dicho que hay un ejercicio cruzando el bosque, pero que es lejos de nuestro territorio, aun así estaba preocupada por ti- añade estrechándola más
- Tranquila, al oír voces he regresado de inmediato y con mucho cuidado de que no me descubrieran- dice serena y correspondiendo a su abrazo “Además que me ha acompañado nuestra diosa protectora y mi amante”
- Bien- dice serena- ¿Cómo te sientes hoy?- le pregunta sonriendo y acariciando dónde se supone esta su sobrina
- Estoy bien, pero sigo sin creerme que ya vayan a ser tres lunas- responde sonriendo
- Dentro de nada deberás dejar el combate cuerpo a cuerpo y decirle a la tribu que estás en cinta- dice seria
- Preferiría mantenerlo en secreto hasta que de a luz, ya que no sabemos aun el sexo del bebé- dice Ainia mirando a su amiga con fingido miedo
- Muy bien, supongo que las únicas que sabremos de tu estado seremos, mi hermana, Thera, tú y yo- dice entendiendo el miedo de su amiga- Ya nos inventaremos alguna escusa, tranquila- añade sonriéndole
- ¡Hola hermana!- saluda Antianira- ¡Ainia!- añade al notar a la otra mujer para abrazar a ambas
- Hola hermana, ¿qué tal tu entrenamiento de cayado?- le pregunta Pentesilea
- Muy bien, cada vez soy mejor con él- dice sonriendo- ¿Y cómo está la futura mama?- añade tocando el vientre de la arquera
- Estoy bien Anti, solo sigo sin hacerme a la idea, pero feliz supongo- responde con una sonrisa
- Ya quiero saber su sexo, espero sea niña, ya sabes qué pasaría si fuera un varón- le dice su reina algo desanimada por ese comentario, pues puede dañar a su amiga de la infancia
- Lo sé, debería dejarlo en algún sitio donde lo pudieran cuidar- dice triste- Pero tengo la sensación de que será niña- añade sonriendo ligeramente
- ¿Y qué nombre has pensado ponerle?- le pregunta Antianira emocionada
- Si es niña se llamará Aria y de ser niño Lykaios que significa lobo- dice recordando la afición de la diosa por ese depredador y que ella también ama
- Me gustan los dos pero, ¿por qué Aria?- pregunta curiosa la princesa amazona
- Porque me gusta como suena- dice acariciando su propio vientre
- Bueno, creo que será mejor que Ainia vaya a su entrenamiento y después a descansar- dice la reina seria
- Bien, iré a reunirme con Aska para mi entrenamiento- dice Ainia serena- Os veo luego mis reinas- añade haciendo una reverencia antes de salir de la cabaña de las dos hermanas
De camino al campo de entrenamiento, Ainia ve a lo lejos un halcón que no le quita la vista de encima, se ríe disimuladamente y le indica que alce el vuelo y la siga, si quiere, el halcón echa a volar sobre su cabeza para al final posarse en su hombro
- ¿Vienes a observar mi entrenamiento?- le pregunta bajito
- Piah, piah- responde el ave
- Te vas a aburrir mi diosa- responde acariciando el plumaje de su garganta
- Piah- dice negando pero a gusto por las caricias
- Además que no quiero que le cojas más manía a Aska, es algo estricta y aún no sabe de mi condición, como toda la tribu la verdad- dice sonriendo un poco- Eso es algo que me asusta también, todas las de la tribu saben que mi odio hacia los hombres es inmenso, debido a que a mi madre la violó un general de uno de los ejércitos de tu hermano, y que de pronto yo esté en cinta significa que he yacido con un hombre, aunque más bien fue con una hermosa diosa que no me deja nunca sola, pero eso no puedo decirlo, así que he de decir que me paso algo similar a lo de mi madre solo que yo fue un hombre cualquiera- añade algo preocupada
- Piah- dice acariciando su mejilla en modo de apoyo y promesa de no enfadarse con su instructora
En esto ya están cerca del campo de entrenamiento y acariciando por última vez su mejilla, Artemisa en su forma de halcón vuela a un árbol cercano, desde donde puede ver a todas las amazonas que entrenan el cuerpo a cuerpo. Ainia se acerca a Aska para que note su llegada
- Aska
- Buenos días Ainia, ¿lista para el entrenamiento?- la saluda muy feliz
- Por supuesto, cuando quieras- responde poniéndose en posición defensiva
Aska ataca a Ainia y empiezan con su entrenamiento, mientras son observadas por un halcón que miraba que su arquera favorita y su futura hija no sufrieran muchos daños, pero tampoco le pasó desapercibida la mirada que le dedicaba su monitora a su pareja, cosa que no le gustó nada.
Al acabar el entrenamiento, Ainia se despide de Aska para dirigirse a su cabaña a descansar, seguida de su amada diosa en forma de halcón. Cuando entran Artemisa regresa a su forma humana y se recuesta en la cama de su arquera
- ¿Qué te ha parecido mi entrenamiento?- le pregunta la arquera recostándose junto a ella
- Te defiendes bien y seguro has mejorado mucho, pero no me gusta que os expongáis así- responde mirando a Ainia a la cara preocupada
- Tranquila, en una luna ya no iré, se me está empezando a notar mi estado- responde acariciando su vientre un poco abultado por sus casi cuatro lunas de gestación
- Está bien, y sé que estás nerviosa por decir lo de tu estado a la tribu, pero recuerda que yo voy a estar presente como halcón- dice besando su frente- Y con respecto a lo de tu madre, lamento no haber intervenido pero de ser así no te habría conocido ni descubierto lo que es amar a alguien con todo tu ser, además que las Moiras me dieron esta predicción “De una unión no consentida nacerá la persona destina a ser tu amada, pero el destino es incierto y su muerte será dada por uno de los soldados de alguien muy querido”, así que por eso te pedí que comieras la ambrosía y que me dejaras guiar a mi hermano por otro camino- añade acariciando su rostro
- ¿Así que estaba destinada a ser quien cambiará tu idea del amor y de las relaciones físicas, eh?- le dice alzando una ceja juguetona
- Jajaja, parece que sí, pero también estoy destinada a perderte en una batalla, contra un soldado de alguno de mis hermanos más queridos- responde sonriendo un poco pero sin dejar de acariciar su rostro
- Puede que eso no pase Armis, y de ser así no me arrepentiré de nada, te habré amado como a nadie, habremos tenido una pequeña a la que habré querido con toda mi alma y habré muerto seguramente ayudando a mis hermanas amazonas- dice besando con delicadeza sus labios
- Preferiría que esa parte de la predicción no se hiciera real, pero por desgracia las Moiras nunca se han equivocado en una de sus predicciones- responde abrazándola- Pero por el momento no voy a pensar en eso, solo en pasar todo el tiempo que pueda contigo y con la pequeña que viene en camino- añade bajando al vientre de su pareja y depositando un pequeño beso en él
- Y yo quiero lo mismo, mi diosa- dice alzando su mentón para que la mire a los ojos que solo desprenden amor por ella y su hija
Artemisa sube hasta su rostro y le da un beso cargado de todo el amor que siente por ella para después bajar a su cuello y dejar una marca algo visible
- ¡Hey, no dejes marcas!- dice cuando Armis se separa de ella
- Lo siento Ain, pero no me ha gustado como te ha estado mirando Aska todo el entrenamiento- dice la diosa algo celosa
- ¿Y según tú, cómo me estaba mirando?- le pregunta curiosa
- Como yo suelo hacerlo- responde apretándola más a ella
- ¿Estás diciendo que le gusto a Aska?- pregunta sorprendida
- Eso mismo mi arquera, pero tú eres solo mía- responde posesiva y haciendo pucheros
- Jajaja, espero que nuestra pequeña no saque esa parte celosa de ti y tus adorables pucheros, o no podré regañarla nunca- se ríe con cariño Ainia- Y ahora mi diosa, tú deberías volver al Olimpo y yo dormir un poco antes de la cena e ir al templo a rezar- añade acariciando su pelo
- Me iré cuando te hayas dormido- responde acomodándola para que duerma entre sus brazos
- Está bien, pero cuando me duerma, tú regresas al Olimpo, no quiero que te metas en líos por mi causa- contesta acurrucándose contra ella
- No me meteré en líos, solo me molestaran Apolo, Ares, Afrodita y probablemente Atenea, pero ya me he acostumbrado- responde besando su pelo- Descansar mis amores, yo protejo vuestros sueños- añade al descubrir que Ainia ya está dormida
Así que antes de desaparecer deposita un beso en la frente de su arqueta y otro en su vientre
- Estoy deseosa de que nazcas mi pequeña, aunque no pueda dejar que recuerdes ni mi voz, siempre estaré junto a ti y tu madre, cuidándoos- le susurra a su bebé que le da una pequeña patada para que sepa que la oye
Artemisa sonríe muy feliz y observando que su pareja ni se ha inmutado por la patada de su hija, si no que sigue durmiendo plácidamente, así que dejándolas así, desaparece en un halo de luz plateada.
🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒🌒
Las lunas pasaron, Ainia dejó su entrenamiento y guardias para centrarse sólo en reposar y no hacer nada que perjudicará su salud y la del bebé, de este modo ella y sus dos amigas de la infancia inventaron una excusa de que Ainia había caído enferma y que sólo la chamán, reina y princesa podían verla, dejando a todas preocupadas, pero en especial a Aska. Toda la tribu le daban mensajes de mejora a través de Pentesilea o su chamán, en su última revisión a la futura madre con la Reina y princesa presentes, Thera había asegurado que se trataba de una niña, al saber esta noticia, todas las presentes, a excepción de Ainia que tuvo que disimular que no sabía de hace tiempo el sexo de su bebé, estaban muy felices al saber que tendrían un nuevo miembro en la tribu; mientras Ainia se reunía más que nunca con Artemisa, ya que iba muy seguido al templo para rezar, obviamente sin que la vieran el resto de miembros de la tribu, pero solo iba para que la diosa supiera del estado de su pequeña de primera mano, decidieron que nada más nacer Ainia la traería al templo para que Artemisa la viera y le borrarían la voz de la diosa de la memoria para que no la conociera como su madre, si no como su diosa, aunque eso les doliera a ambas mujeres.
Al fin, un día de luna creciente, Ainia se puso de parto, entre Pentesilea y Antianira llevaron a la futura madre a la cabaña de la chamán, que dando instrucciones a la mujer ayudo a que la bebé naciera sana y salva para después dejarla en sus brazos
- Hola mi hermosa Aria, soy tu mama y a partir de ahora te voy a cuidar mucho, mi vida- le susurra con una sonrisa y lágrimas de felicidad en los ojos
- ¿Puedo cogerla, Ainia?- pregunta la reina llorando de la emoción de ver a su sobrina
- Claro que puedes Lea, después de todo eres su reina, pero ante todo tú y Anti son sus tías- responde sonriendo y entregándole a la bebé a su amiga de la infancia
- Hola pequeña, soy Pentesilea tu reina y tía, pero espero que me digas únicamente Lea cuando no estés delante de la tribu, aunque sé que se te hará más fácil decirme Lea jajaja, solo quiero que sepas que te quiero mucho y que voy a protegerte- dice sonriendo y aun derramando lágrimas
- Hola Aria, aquí tu tía Antianira, también abreviado como Anti jajaja, solo quiero decirte que estoy deseando cuidar de ti y enseñarte todo lo que pueda, además de que ya te has llevado mi corazón, princesa- comenta la sucesora de la reina con una gran sonrisa
- Bueno, creo que deberíamos dejar a madre e hija descansar por hoy, en unos días deben presentarse en el templo de nuestra diosa para que la conozca y Ainia pueda pedir por su bendición- dice Thera seria- Y bienvenida a la tribu, pequeña Aria- añade sonriendo ligeramente
Todas salen de la cabaña para dejar descansar a la pareja, pero Ainia sólo puede mirar a su pequeña durmiendo plácidamente a su lado, cubierta por unas sábanas y unas pieles para conservar su calor, en esto siente un beso en su mejilla y sabe quién es la culpable
- Se parece a ti, mi arquera- dice la diosa mirando a su retoño
- Pero tiene algo de ti, su pelo también tiene detalles pelirrojos, y tengo la sensación de que habrá sacado tu personalidad y talento con el arco- responde la arquera sin dejar de mirar a su cielo
- Quien sabe, solo sé que es lo más hermoso que he visto desde que conocí a su madre- responde besando la frente de su pareja
- Jajaja, aduladora- contesta riendo algo cansada- Armis, me gustaría descansar, y que te quedes con nosotras hasta que amanezca- añade suplicante
- Por supuesto Ain, y sabes que si por mi fuera me quedaría en esta aldea toda mi eternidad con vosotras- dice acostándose al otro lado de su hija y mirando a su amor
- Lo sé, pero no debes, ella sabrá de ti mi diosa, te lo prometo, le contaré todas las leyendas que hay sobre su madre y mis anécdotas sobre cómo jugaba en tu templo de pequeña, y si me pregunta sobre su padre, bueno, le diré lo mismo que al resto de la tribu, aunque su padre sea una grandiosa persona que la ama con todo su corazón- dice mirando a su amor
- Os quiero a ambas con toda mi alma y vida inmortal- responde llorando de la felicidad- Y ahora será mejor que duermas mi arquera, no me moveré de aquí hasta que sea el amanecer- añade alzándose un poco y besando a su amante con cuidado de no despertar a la niña entre ellas y no dañarla
Al separarse Ainia se acomoda para dormir y con cuidado besa a su hija antes de quedarse profundamente dormida.
Bueno, he aquí una nueva historia que se basará en la antigua Grecia, en sus dioses mitológicos y en la tribu de las amazonas, espero que os guste, Mizuki77 fuera.
YOU ARE READING
Aria, la hija de Artemisa
RandomLa historia sobre cómo una chica que cree ser como una amazona normal, resulta ser la descendiente de la diosa de la caza y tras un suceso trágico, empieza a recorrer toda Grecia buscando a su amiga de la infancia mientras ayuda a los más necesitad...
