En alguna parte de Nueva York mientras se llevaba acabo la batalla contra los Chitauri, una niña de 11 años se encontraba huyendo junto con su padre de los invasores.
La niña que responde al nombre de Emma estába asustada, tenía miedo de las horribles criaturas que veía por todas partes, no quería que nada le pasará a su papá.
-Tranquila, Emma, ya casi salimos de aquí- le dijo su padre al ver el rostro de su hija lleno de preocupación- sólo no dejes de correr.
Pero había un problema, Emma ya estaba cansada, le dolía el costado derecho de tanto correr y ni se diga de sus pies. Pero sus ganas de salir de ahí con su padre era lo que la motivaba a seguir corriendo. Estaban pasando por una esquina cuando uno de los invasores se abalanzo sobre ellos; los tres salieron rodando, pero Emma quedo un poco mas lejos de donde esta su padre.
-¡Papá!- Grito Emma al ver que ese ser horrible comenzaba a acercarse a su padre.
¿Que si estaba asustada? Por supuesto que lo estaba, uno de los monstruos estaba por atacar a su padre, así que no se lo pensó dos veces y lo atacó. Solo vasto con que ella levantara su mano en dirección al monstruo para que ésta fuera rodeada por una luz violeta, misma que sacó volando al chitauri lejos de ellos dos.
Emma sabia que le había prometido a su padre el no ocupar sus poderes fuera de casa, pero no iba a permitir que nada le pasara, ella se había jurado a si misma que cuidaría a las personas que ama con su vida, y eso es lo que acababa de hacer. Así que corrió hacia donde estaba su padre y lo ayudo a tratar sus heridas; Emma tenia muchas habilidades, una de ellas era el poder curar las heridas ajenas, pero al hacerlo estas se pasaban a su cuerpo en donde también se podían curar.
-Tranquila, cariño. Estoy bien, me salvaste, todo va a estar bien- el padre trataba de consolar el llanto incesante de su hija abrazándola y acariciando repetidas veces su cabello. El aún podía notar el brillo que emanaban los ojos violetas de su hija, eso siempre pasaba cuando ella ocupaba sus poderes, era algo inevitable.
Emma mientras era abrazada por su padre solo tenia una cosa en la mente, y esa era que había podido salvar a su padre de una muerte segura, así que por su mente nunca paso el hecho de que alguien la había visto ocupando sus poderes, y que ese alguien la iba a meter en muchos problemas en un futuro muy cercano...
Dos años después...
Emma estaba tranquilamente en su cuarto escuchando música cuando escucho que alguien tocada la puerta, así que salió de su cuarto y bajó las escaleras para después poder abrir la puerta.
-Buenos días, ¿se le ofrece algo?- pregunto ella al hombre que esta en la puerta.
-¿Es usted la señorita Emma?- pregunto el señor vestido de negro frente a ella.
-Si, esa soy yo - dijo Emma no muy confiada de la situación- ¿Sucede algo?
-Verá, señorita. Mi nombre es Nick Fury. Y necesito su ayuda.
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Pequeño Imprevisto (Peter Parker y tu)
FanfictionCuando crees que todo está bien, pasa algo inesperado y todo se va al demonio. Pero no olvides que puede pasar un pequeño imprevisto que puede cambiarlo todo. Historia basada en los sucesos de: Avengers: era de Ultrón Capitán América: civil war Spid...
