Señor, hoy quiero hacer algo importante, quiero entregarte algo que un día me diste. Aunque ya se fue pero aún se hace presente a pesar de la ausencia. Sin embargo, nunca lo voy a olvidar. Porque siempre va a formar parte de mi. Quiero entregarte a mi padre, te lo devuelvo , te devuelvo esa parte de él, aquella que me diste y me hizo sentir que era mío por aquellos años de su vida. Gracias por darme alguien especial y que hizo que mi mundo fuera perfecto, sin embargo yo no me di cuenta y pensaba que me sucedía lo peor. ¡Perdón por no valorar tu regalo temporal! Por ende, hoy te doy las gracias por hacerme sentir que fue mío alguna vez.
