Compromiso.

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Supongo que aquel día era especial para mí, o al menos eso decía mi madre. Me lo había dado a entender por la fiesta de alta sociedad que había organizado en mi honor.

Mi madre me había comprado un vestido corto ceñido en su último viaje a Suiza. Dijo era perfecto para la ocasión.

Baje de la limusina junto a mis padres y me encontré con una casa imponente enfrente

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Baje de la limusina junto a mis padres y me encontré con una casa imponente enfrente. Mamá había comentado que la fiesta sería en casa de uno de los hombres más poderosos del país. No sabía de quién se trataba, pues no lo había preguntado. En general, no me importaban ese tipo de temas.

Éramos una familia adinerada, así que apenas importaba quién mandará. Apenas sabía algo del asunto, reconocía algunos nombres pero no demasiados.

Subí las escaleras de la gran casa y al entrar todas las miradas se dirigieron a nosotros. Una ola de aplausos se escuchó por toda la estancia, mi cara se mantenía confusa.

— Sonríe, Diana. — dijo mi madre entre dientes dándome un codazo.

Una sonrisa apareció en mi boca y con la mano saludé.

— ¿Por qué aplauden, madre? —preguntó.

—Muy pronto lo sabrás. —dijo caminando al frente una vez que los aplausos cedieron.

Busqué a Amira con la mirada pero no la encontré.

—Iré a buscar a Amira. —le dije a mi madre.

Amira vivía en la casa del lado y también estaba relacionada con todo esto, en concreto sus padres. Me comentó que vendría a la fiesta.

— De eso nada. — dijo mi madre mirando al frente. — Ahora compórtate y sonríe, que ahí viene tu sorpresa.

Miré al frente y me encontré con un hombre de unos treinta años aproximadamente. Venía directas a nosotras, sentí el pisotón de mi madre y enseguida sonreí.

— Señor Reid, le presentó a su prometida. Mi hija Diana Beench. — la sonrisa en mi cara se tornó divertida.

¿Desde cuando mi madre hacía bromas? Una carcajada salió de mi garganta y mi madre me miro mal.

—Muy graciosa, madre.  Diana, un placer señor. — dije cuando el hombre tomó mi mano y depositó un beso en ella.

— Su madre no está bromeando, preciosa. —respondió él con una cara de diversión.

Me giré hasta mi madre y la miré que seguía igual de seria.

— ¿De qué está hablando? —le pregunté a mi madre poniéndome seria.

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⏰ Last updated: Sep 22, 2018 ⏰

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