Capitulo 1: El amor está en el... Trapecio.

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Era un día soleado, que representaba para muchas personas solo un día más del año, pero para cierto moreno era una ocasión muy especial; Su cumpleaños o al menos así sería... Si no estuviera siendo un día terrible.

Primero su padre le despertó con uno de sus clásicos abrazos de oso (Que eran más bien llaves de lucha libre) gritándole "Feliz cumpleaños Bon! JA! Siempre bajas la guardia!". Luego su padre le había hecho un desayuno "nutritivo", nótese el sarcasmo por favor, que consistía en un pan quemado con mermelada y un huevo frito que parecía revuelto, en el medio del pan decía "feliz cumpleaños" con salsa de tomate.
Seguidamente, su padre trató de hacerle un regalo! Le dió un carro...!! De juguete de unos 10 centímetros más o menos.

Y no es como que su viejo fuera malo, al menos LO INTENTABA, pero por Dios, era terrible para esas cosas. Él solo deseaba que ese día pasara rápido... Pero no, para su viejo aún quedaba una sorpresa pendiente, por eso estaban ambos sentados junto a muchas otras personas, bajo una gran carpa...

Así es! su viejo lo había llevado al circo!!

Suspiró y sin más sacó su celular, que aburrido! Mejor se ponía a mensajear o algo parecido...

-Bon! Presta atención que la entrada no es barata.. - se quejó el hombre de cabellos turquesa oscuro mientras su hijo respingaba.

- Papá, no me gusta el circo, ésta a sido tu peor idea y eso es mucho decir - aseguró el ojiesmeralda mientras el hombre parpadeaba.

-Pero. Si siempre te han gustado - el mayor rasco su mejilla con confusión.

-Si... Cuando tenía 9 años...

El ojirojo llevó una botella de refresco a sus labios.

-Aja! Y cuántos cumples?! Recién tienes 12 te gustan los circos!

-Papá... Tengo 17....-rodo los ojos verdes

-Mmmmm. Eso es... Menos que 15 ¿verdad?...

Su viejo no tenía remedio, pero ya que.

El circo había llegado a la ciudad y este no era cualquier tipo de circo, pues dentro de este se hayaban las personas más "exóticas" y ciertamente talentosas de todo el mundo. No por nada su fama era muy aclamada en diferentes partes del mundo y siendo tan populares, no había duda de que cada uno de sus espectáculos debían ser perfectos.

-A sus lugares! -gritaba un hombre de cabello blanco y reflejos rozados, con unas gigantescas gafas en forma de truenos y maquillaje en los labios y mejillas. Claro que también llevaba un traje que similaba ser "elegante" y con gracia a la vez, extravagante para la mayoría de las personas. Pero fácilmente se podía suponer, que ese era el director del lugar- Gente por favor! Siempre terminamos corriendo de un lado a otro cada función y estreno! Ustedes!!- apuntó - Déjense de tonterías y pónganse sus disfrases... Payasos... - murmuró. Antes de aporrar un pie y ver como el elenco de 10 personas comenzaba a vestirse con atuendos ridículos, literalmente eran payasos.

-Ah...!!-gritaba adolorida una peliazul mientras sujetaba con fuerza su tobillo, en lo que uno se sus compañeros acróbatas la cargaba y sentaba en una silla.

-Que pasó?! - gritó horrorizado el anfitrión en lo que el pelimorado explicaba como se torció el tobillo. -... No, no, no! Esto es horrible! Rayos!

-Señor, no es para tanto! Me puedo presentar!-exclamaba la peliazul de ojos verdes, antes de hacer otra mueca de dolor al intentar ponerse de pie.

-No puedes! Será peligoso...- decía el pelimorado a su lado.  Vestido al igual que ella con un traje ajustado al cuerpo, brillante y con adornos de lo que parecían ser de un conejo.

FNAFHSCircusWhere stories live. Discover now