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—¡MALDITA SEA CHRISTINA! ¡Dime si vas a formar parte de esto o no! —había fuego en sus ojos, algo que había visto anteriormente en él, pero a pesar de causar un incendio en cualquier lugar que él mirara, nunca me había mirado así, nunca había tratado quemarme de su mirada de esa forma. Hasta ahora.

—¡NO LO SÉ, MIERDA DAMIAN! ¡No sé que quieres que te diga! —me hallaba desesperada, presa de la cobardía que me invadía cuando las cosas se me ponían de frente —. ¿Cómo quieres que te diga algo como eso, si ni siquiera sé cuál es mi lugar aquí? ¡Nadie me lo ha dicho! Y por más que buscó no encuentro, y tú tampoco lo sabes —¿Qué más argumento podía dar? Cuando las personas se hallan amenazadas por verdades, cualquier argumento es válido para ellas. En ese momento, era una de esas personas.

—No puedes esperar a que todo el mundo te de las respuestas, tú elegiste entrar al programa, ¡Decidiste cargar con ese peso! ¡Deberías ya de saber cual es tú lugar en esta guerra, soldado! —sabía que tenía razón, que no podía recriminarle tal cosa, aún así, quería rendirme —.  ¿Por qué no mejor te quedaste en el refugio con los de tu división?

—¡¡¡Porque quería salvar a mis padres!!!

—Y vaya que estas por salvarlos, estamos retrasados en la misión más de dos días, nunca los vas a recuperar, ni siquiera a tus hermanos. Pero no es de importancia para ti ¿O si? Después de todo odiabas a tu hermano Sa...

—No te atrevas a decir su nombre... —la sangre me hervía, no solo su recuerdo me dolía, y no por el hecho de perderlo, sino porque sabía que ese odio en realidad era amor y por ello lo perdí.

—¡Ja! Ni siquiera puedes ser lo suficientemente fuerte para no llorar de pena, que patética, eres débil —fue entonces que mis ángeles y demonios se unieron de nuevo, ellos me forzaron a volverme fuerte y lo estaban volviendo a hacer, pero no sabía que esta vez sería para mayor —. Entonces dime ¡¿Por qué carajos estás aquí?!

—¡POR MI MISMA DAMIAN! —Por lo menos, sino estaba por mis padres, tenía que sostenerme por mí.

Incluso antes de que la guerra comenzara, muchos de los reclutados sabíamos que teníamos la opción de ir con los de nuestra división y escondernos hasta que el conflicto pasara, muchos lo intentaron hacer, sin embargo; muchos volvieron por una u otra situación. Yo fui una de esas personas debido a que mis padres desaparecieron.

Hasta ese momento, sabía que algo iba a cambiar, alguien iba a cambiar el curso de esto, lo que no sabía era que esas palabras salidas de la exasperación iban a convertirme en una de las partes que cambiaría el curso de la Guerra de los Cuatro Continentes.

"Es en la hora más oscura cuando caminas con los ojos bendados a fuerza. Es entonces cuando no te queda de otra mas que tener fe".




D.E.B.I.LWhere stories live. Discover now