Parte 1

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Ese día todo pintaba para ser el mejor día de los últimos años, lo sabía desde que recibió un e-mail de su antiguo compañero de Fukurodani. Pasó semanas emocionado, y al fin había llegado el día.

Aquella mañana despertó tarde a propósito, comió su platillo favorito que ordenó a domicilio y pasó parte de la tarde preparándose para salir de casa sin prisas, echó un vistazo a la repisa de su sala, llena de figurillas que había comprado en algunos de sus viajes y que le recordaban a sus antiguos compañeros. Siempre hacía eso, veía algo que le recordara a un amigo y lo compraba para tenerlo en casa.

Y es que, a pesar de haber jugado con tantos equipos, en tantos países, Fukurodani había sido por mucho su hogar, el lugar donde se sintió más cómodo y donde sus compañeros habían sido como sus hermanos; y aunque tenía un largo tiempo sin saber de muchos de ellos, todavía los tenía presentes en su corazón, siempre, se encontrara donde se encontrara.

Sonrió viendo una pequeña figura al frente de la repisa con forma de búho, gris y negro, con los ojos azul acero, que instantáneamente le había recordado a quien había sido su más grande amigo, su cómplice, su guía, la persona en la que más había confiado en el mundo, a quien amó tan profundamente que su partida le dejó sin deseos de conocer a nadie más.

Pero esperaba volverlo a ver, esperaba reencontrarse con Akaashi Keiji esa tarde, después de 6 años de silencio y decir tantas cosas que había deseado decir y que no había podido. Entre ellas, lo mucho que todavía pensaba en él.

Claro, no esperaba ninguna respuesta, había pasado tanto tiempo y no sabía nada de él -más que se había ido a Fukuoka con su madre después de graduarse de la preparatoria, y aunque hablaba ocasionalmente con algunos de sus amigos en común, nadie más sabía nada de él.

"¿Listo?" era un mensaje de Sarukui, quien había organizado toda esa reunión.

Sonrió aún más y tomó sus cosas. Se puso sus calcetas favoritas y metió los tenis de voleibol a su mochila, por si se presentaba la oportunidad.

"Listo y feliz" escribió de vuelta. Guardó su teléfono en la mochila y salió de su nuevo y muy bien acomodado departamento en Tokio.

Había pasado todo el trayecto a su antigua escuela recordando su tiempo en la preparatoria, de verdad habían sido tiempos felices y sencillos. No era que su vida fuera complicada actualmente, pero sentía una especie de vacío por no poder congeniar con sus compañeros como lo hizo con los chicos del Fukurodani y ahora, ahí frente a la gran entrada del gimnasio, su corazón palpitaba con fuerza, esperando reencontrarse con todos, pero más al pensar que esa persona en especial podría estar ahí también.

-¡¡Bienvenido!! -se escuchó un estruendo en cuanto puso un pie dentro del gimnasio y tuvo que morderse el labio para no llorar de alegría.

-¡¡Hey, hey hey!! -gritó cuando entró, como un héroe regresando de una larga batalla donde casi pierde la vida.

-¡¡Hey, hey, hey!! -escuchó como respuesta entre risas.

Un segundo después, sus antiguos compañeros le rodeaban, sentía abrazos y alguno que otro beso en la mejilla, se sentía tan feliz que sólo veía rostros conocidos y voces alegres alrededor de él. 

Cuando el murmullo inicial cesó, cerró los ojos y se permitió suspirar.

-Los he extrañado mucho -dijo casi en un grito.

-Nosotros también le hemos extrañado, Bokuto-san -escuchó con esa voz, esa voz que le llenaba de una paz inexplicable que no había sentido en años.

Abrió los ojos y enfocó una figura parada a un par de metros frente a él. Todos los rodeaban como si se tratara de una escena de película, esperando las reacciones de ambos.

-A-Akaashi -dijo con un hilo de voz mientras unas pequeñas lágrimas se le escapaban.

-Hola, Bokuto -respondió con la sonrisa más hermosa que le hubiera visto jamás-. Bienvenido.

Bokuto apretó los puños y tembló ligeramente, como si estuviera conteniendo muchas emociones dentro de él. Cuando el menor dio un paso al frente, abriendo los brazos fue la única señal que necesitó. Es que eso era algo tan suyo, tan de ambos.

De tres pasos había llegado hasta él y con los brazos bien abiertos le había atrapado casi en el aire, aprisionándolo fuertemente contra su cuerpo.

-Akaashi -dijo casi con desesperación mientras el otro respondía a su abrazo.- Te he extrañado mucho, Akaashi...

El pelinegro sonrió, hundiendo su rostro en el hombro del mayor, manteniéndolo firme entre sus brazos también.

-También le extrañé -le dijo al oído.

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Esta historia está muy larga (y completa) en FF, decidí adaptarla a varios caps por que a mi parecer, es mejor ese formato aqui en wattpad 😂 Supongo que en algún punto, quiero subir todos mis fics de Haikyuu en esta cuenta...

BokuAka es otra pareja que me da vidaaaa, los amo muchísimo!!

(Normalmente pongo dibujitos mios como imágenes de portada, pero de está pareja no tengo nada más que sketches ._. Siento que desentona con el restooo)

En fin!
Espero que lean esta historia! 💖 Y sí, sigo trabajando en el otro fic!

BienvenidoWhere stories live. Discover now