Abres la puerta de una patada y te acercas corriendo hacia él. El alma se te hace pedazos y lo único que quieres hacer es tirarte al suelo y llorar al verlo así. Lleva únicamente unos pantalones cortos y tiene el cuerpo lleno de golpes y sangre. Está atado a una silla con cadenas que impiden que la sangre llegue a sus extremidades. Tras unos segundos en shock, reaccionas y te arrodillas ante él, intentando despertarle sin éxito alguno.
De repente, suena una voz detrás de ti:
-Es inútil, no se despertará hasta dentro de un largo rato-. Dice mientras saca de su bolsillo un bote de cloroformo y te lo muestra.
Tu instinto te anima a lanzarle uno de los kunai que llevas ocultos bajo tu manga, pero te contienes, pues no quieres desvelar tu arma secreta. Te lanzas hacia él con el puño listo para impactar en su cara, pero alguien te coge por detrás y te inyecta algo que desconoces en el cuello.
Al principio no notas nada, por lo que sigues luchando sin problemas. Te defiendes como puedes, y cuando te preparas para asestarle un buen golpe directo al diafragma se te duerme la pierna. Aterrorizado, te quedas mirando tu pierna, como si esperases a que reaccionara por sí misma. Vas notando como esa sensación te sube por el cuerpo, y cuando te quieres dar cuenta te encuentras sumergido en un profundo sueño.
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Microrrelatos
RandomSolo son cosas que se me pasan por la cabeza y son demasiado cortas o perderían su esencia si se convirtieran en novelas. Podéis inspiraros de alguno de estos microrrelatos para desarrollarlo y crear vuestra historia, pero dadme créditos, por favor...
