Prólogo

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No podia pensar con claridad, me sudaban las manos, tenia la vista nublada y la respiración entrecortada, delizando el lapiz de un lado a otro, tomé el papel  firmemente

-Hemm, mierda como empiezo esto.-Dija al aire, subí el volumen de la música y comencé a escribir.

"Hola mami, prefiero que mis últimas palabras dirigidas hacia ti sean a través de papel.
Quiero decirte que te perdono, más no que te comprendo, tan solo tenia 8 años, creo que a esa edad un niño piensa en jugar, divertirse, no debe preocuparse en que su madre traiga a otro hombre para que juegue con ella.
Y ahora, a los 16 moriré, gracias a tus errores.
No todas las mujeres nacieron para ser madres evidentemente, pero me duele, en lo más profundo del alma no haber tenido la infancia que el resto tuvo. Me duele no haber tenido una madre que me defendiera de todo, me duele haber tenido una madre como tú, aún así te perdono.
Pero te culpo, te culpo de mi muerte, te culpo de que mi padre se fuera, por culparme, por golperame, humillarme, venderme ¡TE CULPO POR MI MUERTE, POR MI CORTA EXISTENCIA, POR LOS QUE SE MUEREN DE HAMBRE, LOS TERREMOTOS, LOS TSUNAMIS, EL MALDITO HOLOCAUSTO, TE CULPO POR TODO MALDITA CERDA HIJA DE PUTA!

P.D:QUEMA LA CARTA ANTES DE LLAMAR A LA POLICIA O IRÁS A PRISIÓN.

Adiós mami.
ATT:La pequeña O.

Tomé la carta entre mis manos, releyendo una y otra vez mientras las lagrimas brotaban de mis ojos, la doblé por la mitad y la puse sobre el escritorio.
Me acosté en mi cama y me permití llorar, por mi carente inocencia, porque jamás fui feliz, por no ser valiente, por permitir que ella gánara, por dejar que me lastimaran, por no defenderme, no podía cesar mis sollozos, tenía una terrible opresión en el pecho mientras sentía como la furía calentaba mi cuerpo, grité de impotencia.

No podia no estar enojada conmigo misma, siempre habia prometido enfrentarla, irme, no asesinarme.

-Lo lamento pequeña Odie, lamento no poder salvarte, no somos tan fuertes.-Dije para mi misma mientras me subia a la cama para ajustar el nudo de la cuerda, cuando escuché que abrieron la puerta de la entrada.

-¡ODIEEEEEE!, BAÑATE QUE EN UNA HORA TIENES TRABAJO.-Escuché gritar a mi madre.

Sentí como la ira se apoderaba de mi cuerpo, me dió rabia saber que realmente a ella yo no le importaba, estaba a punto de quitarme la vida a causa suya y ella no podía ir más allá de la ambición, abrí la puerta de mi habitación, cerrandola tras de mi, bajé las escaleras en silencio, observé como caminaba hacia su habitación, mientras me dirigia a la cocina, tomé un cuchillo, me detuve a observarlo, no era tan largo, lo puse en la barra y tomé el que mi madre usaba para cortar carne, era pefecto.
Lo puse en mi bolisllo trasero, lo cubrí con la blusa, de otro cajón saqué unos guantes de latéx, mi madre era una compulsiva de la limpieza, ella dice que el látex es el mejor amigo del ser humano, observé los guantes pensando en si en serio lo valia, cinco segundos después me los estaba calzando, me dirigí hacia su habitación y me detuve en la puerta, jalé un poco la manga de mi sueter hacia abajo para que no se vieran mis manos.

-¿Que me pongo?-Pregunté mirando hacia sus piernas, giraron hacia mi.

-Aprende a estar lista niña, mmm te prestaré algo.-Vi como sus piernas se encaminaban hacia su armario, alcé la vista, caminé rápidamente hacia ella mientras sacaba el cuchillo, tomé su cabeza y corté su garganta levemente, no quería que muriera, quería que no gritara.

Soltó un grititó y luego un chillido agonizante, lo hundí un poco más, sentí como perforaba su garganta y me permití disfrutarlo.

Tomó mi muñeca y empujó con poca fuerza mi brazo para apartar el cuchillo, lo aparté y retrocedí, ella apretó su garganta e intentó gritar algo, no lo logró. Vi como se horrorizó.

Me reí, no con intención, pero algo me causaba gracia de la situación, me sentía a mano por todas las veces que ella ahogó mis gritos.

Me acerqué, la tomé de los hombros empujandola hacia atrás haciendola caer de sentón, la tumbé cara al suelo, me subí en ella y corté la parte trasera de sus rodillas profundamente.
Me encantó su agonizar.

Le tumbé viendo al techo, me subí en su regazo y la sujeté de los brazos.

-¿Te duele?-Pregunté. Mi madre me miraba con temor, me reí.

-Oh, no puedes hablar, a ver, mmm, grita.-Dije mientras con mi dedo indice picaba su garganta, se escuchó el gorgoteo de su sangre y tosió, salpicando de la misma en mi rostro.

-¿Te arrepientes?-Pregunté con un hilo de voz, con debilidad asintió.

De un rápido movimiento tomé el cuchillo y lo clavé en su pecho.
-Yo no, esto es por cada vez que le permitiste a alguien hundirse en mi.-Dije mientras lo sacaba para luego clavarlo una y otra vez.

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⏰ Última actualización: Apr 01, 2019 ⏰

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