Capitulo 1

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El Sol estaba por aparecer en el horizonte, desde el lugar en el que se encontraba, podría maravillarse con la vista en unos cuantos minutos. Aquella colina era su lugar predilecto, su espacio de meditación y descanso. El azul oscuro del cielo, poco a poco se llenaba de destellos anaranjados y amarillos, a sus muchos años, le parecía sorprendente conmoverse aún por el divino espectáculo.

Escuchó una rama romperse, su vista continuó fija en la lejanía, en la infinidad de estrellas que comenzaban a desdibujarse. Un sutil viento ártico le acarició la nuca. Ellos estaban aquí, habían decidido por fin derrocarla.

Sonrió tristemente, a pesar de saber lo que harían, los perdonaba. Eran su raza, su familia…

—No podemos consentir que nos sentencies a la extinción —la desgarrada y conocida voz la emocionó hasta las lágrimas.

—Has sido tú el elegido —respondió imperturbable.

—No permitiría que fuese otro —el caliente suspiro rozó su oído derecho.

—Esto es inevitable. No puede detenerse lo que ya está en marcha —advirtió con la sabiduría que la caracterizaba.

—Por lo menos lograremos posponerlo. Los clanes han hablado. Por tu traición a la raza…serás derrocada. Se te sentencia a…

—Mátame de una vez, antes de que pierdas las fuerzas —apuró cuando el primer rayo de luz se reflejó en sus ojos negros .

—Yo… —la vacilación de su súbdito más querido y leal, le partió el corazón un poco más.

Te amo tanto…

—Escucho tus pensamientos, no sufras por mí…No hoy, no mañana, pero en algunos siglos…renaceré y…nos reencontraremos. Entonces también, la exterminación será inevitable —advirtió con seriedad.

— ¿Por qué?

—Tú sabes porque. Ya no son lo que solían ser, el poder los ha cegado y yo soy la única que puede detenerlos. Es la explicación de que estés aquí, con la daga de la eternidad.

—Los prefieres a ellos por sobre tu vida…los odio, odio a los malditos humanos a los que has decidido proteger… —sintió el momento exacto en el que su alma se cubrió de hielo.

—Algún día haré que los ames tanto como lo hago yo, ese día comprenderás mi sacrificio. Respira profundo, duerme tranquilo, has cumplido con el deber de tu clan —las palabras cálidas y dulces ayudarían a calmar su sufrimiento—. Hasta que volvamos a encontrarnos…trunks … —el amanecer los alcanzó, igual que el dolor de su corazón siendo atravesado por la letal plata de la filosa daga.

—Hasta que volvamos a encontrarnos…mi reina.

Contempló con ojos llorosos, como la hermosa mujer de cabellos largos, desaparecía en preciosos fragmentos de polvo cristalino.

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En la actualidad.

Despertó sobresaltada, el dolor en su pecho era bastante fuerte. La sensación de indefensión y melancolía que la aquejaba algunas mañanas, estaba presente aquel día. Sabía que había soñado con algo doloroso e importante, pero ignoraba de qué se trataba ese sueño, ya que siempre al despertar, su mente se quedaba en blanco. Después de algunos minutos que necesitó para reponerse, se puso de pie con alegría.

Era un amanecer soleado y caluroso, se acercó hasta su conejo que permanecía tumbado en su canasta y le acarició la esponjosa cabeza, el animal abrió los perezosos ojos y le dedicó una mirada de fastidio con sus rojizas pupilas.

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