Había una mancha de tierra en el pantalón de mi uniforme de béisbol. Estaba café y tenía una forma irregular. El señor Foster sonreía de oreja a oreja mientras me cortaba el cabello. Me había dicho que no había tenido un cliente en toda la semana y ya era viernes.
El señor Foster tenía aproximadamente 63 años y disfrutaba cortando el cabello de los chicos. Papá solía traerme cuando era pequeño a su peluquería porque decía que era el mejor peluquero en todo Wyoming, yo solo pensaba que era el mejor peluquero de Riverton.
-Noah, ¿Cómo está tu padre?
Por primera vez en lo que iba de tiempo estando sentado viendo como pasaba las tijeras por mi cabello negro lo miré directo a sus ojos azules. Alrededor de estos había arrugas pronunciadas que para mí solo eran marcas de una vida vivida. Un hoyuelo apareció en su mejilla derecha mientras sonreía más ampliamente mostrándome sus dientes medianamente torcidos. Su cabello estaba tan blanco como las nubes.
Sonreí incómodamente porque el señor Foster no tenía ni la menor idea de la mala relación que tenía con mi padre, tampoco sabía que desde que se mudó a Nueva York para hacer crecer su empresa de bienes raíces no tenía contacto con él. Lo único que yo sabía era que le estaba yendo bien, que tenía clientes y que vendía algunas casas a la semana, y todo porque mi madre me lo había dicho.
-Bien.
Noté como el anciano más sonriente del planeta tomó entre sus manos llenas de pecas la maquinilla y comenzó a rapar la parte trasera de mi cabello. Ninguno de los dos hablamos más, yo me dediqué a pasar la vista por su peluquería que aún mantenía la imagen de una peluquería de los años setenta.
Cuando terminó me levanté de la silla quitándome la capa negra que me había dado para evitar que el cabello se metiera dentro de mi ropa. Me miré y me gustó el resultado. Mi cabello ya no estaba largo y despeinado, ahora estaba corto peinado hacia un lado y la parte trasera rapa.
-Espero te haya gustado el corte, pequeño N.
Un montón de recuerdos llegaron a mí al escuchar ese sobrenombre. Asentí amablemente.
-Me gustó mucho señor.
Saqué de la parte delantera de mi pantalón el dinero y se lo tendí. Lo recibió gustoso y sonriendo aún más. Quizás para muchos resultaba molesto que el señor Foster sonriera tanto a pesar de haber perdido a su esposa un año atrás, pero para mí era la prueba viviente de que a pesar de que la vida muchas veces es una mierda tienes que sonreír.
-Suerte en tu juego de mañana Noah.
Esta vez le sonreí genuinamente y salí corriendo del local sacudiéndome unos pequeños mechones de cabello que se habían colado hasta mis hombros. Maldecía internamente porque habían pasado quince minutos desde que la práctica comenzó y estaba seguro que el señor Sherman iba a patear mi culo y después lo golpearía con un bate. Corría deprisa para llegar a la preparatoria Covington y así minimizar la paliza del entrenador.
Cuando llegué a la escuela corrí por los pasillos y cuando estaba doblando a la izquierda para salir al campo de juego la puerta del baño de niñas se abrió y me estrellé con esta. Caí de culo y mi espalda pegó contra el frío suelo del pasillo. Solté una palabrota y vi a la culpable.
Leah Lam estaba parada con los ojos abiertos de sorpresa, que después se trasformó en burla y vi como una sonrisilla de superioridad aparecía en sus labios rosados gracias al labial que llevaba. Después noté la figura escuálida de Leslie Reece salir de detrás de ella. Leslie había sido la sombra de Leah desde que tengo memoria. Siempre estaban juntas, pero Leah era más popular que Leslie, a quien solían llamar "La sombra de Lam".
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Noah & Leah//Español Fanfic
FanfictionLa vida esta llena de cambios. Cuando menos lo esperas todo da un giro y nada es igual. Noah Centineo es el jugador estrella de béisbol de la preparatoria Covington, hijo modelo, buen amigo, amante de la filosofía, inteligente y apuesto. Noah tiene...
