Capítulo 4

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Dejo la mochila en la entrada y me voy a comer algo. Cuando acabo, subo mi habitación y enciendo el ordenador. Busco en google cómo abrir cerraduras sin llave. Tengo tiempo hasta que vengan mis padres por la noche.

Llevo media hora buscando. Aquí aparece el método bumping, dice que tengas cuidado si no tienes práctica para no forzar la cerradura, ya que después no se podría abrir con llave y sospecharían. Esto mejor lo dejo para mañana porque necesito algunas cosas que no tengo en casa.

Me voy a poner con el dibujo. Voy a dibujar el armario, con una luz verde y una sombra de una mano saliendo de él. Con una cerradura que dé la impresión de ser infinita y como cubierto de polvo. Lo haré en relieve con algunos materiales que tengo.

Mis padres llegan a las ocho. Mi madre me llama para que le ayude a preparar la cena.

No hablamos una palabra del armario. Solo del colegio y me cuentan que están investigando un suero para curar con mucha rapidez las quemaduras. Mis padres son químicos, y quieren que yo también vaya por la rama de las ciencias. Pero yo prefiero letras. Me gusta leer, escribir y los idiomas. Ya domino perfectamente el inglés y casi el francés. Me gustaría aprender más. Y claro, también me gusta el arte. No me gusta la ciencia, me parece aburrido.

Como a toda prisa, aún me queda bastante que pintar para acabar.

- ¿Puedo levantarme? Estoy trabajando en un cuadro para el concurso de arte.

- Claro, ¿de qué trata el cuadro? - dice mi madre.

¡Lo que me faltaba! Tenía que haberles dicho que tenía deberes o hacer un trabajo sobre la revolución francesa.

- Pues, es un dibujo abstracto que representa la libertad - invento.

- ¿Nos lo enseñas? - dice mi padre.

- Un artista nunca enseña sus cuadros si no están acabados.

- Pero mañana no lo podremos ver.

No lo entiendo, nunca se han interesado por mis dibujos hasta ahora.

- Vale, voy a por él, pero con la condición de que después me dejéis trabajar tranquila.

- Hecho.

Corro a al cuarto donde pinto. Es una habitación pequeña, pero es el único sitio donde mis padres me dejan pintar. Cojo un lienzo y empiezo a echarle pintura. Al final he acabado con un fondo azul, el planeta tierra dibujado de forma rara y unos pájaros volando por ahí. Lo he hecho en cinco minutos.

Cuando se lo enseño a mis padres dicen que es muy bonito y todo eso que dicen para quedar bien.

Pero al fin puedo acabar el cuadro de verdad. El otro lo cuelgo en la pared, lo llamaré "la obra de los cinco minutos".

Son las tres de la mañana, pero he acabado el cuadro. Tengo mucho sueño. Salgo para irme a mi habitación cuando escucho a mis padres discutir. Ellos piensan que ya estoy durmiendo, porque ese cuadro ya estaba casi acabado.

Mamá: La culpa ha sido tuya, te dije que nos deshiciéramos de ese maldito armario.

Papá: Ya sabes que no podemos.

Mamá: O que cerraras el desván, ya nunca deberías haberle dejado entrar en él.

Papá: Eso sería peor. Hoy no ha vuelto al desván, no ha preguntado nada más.

Mamá: Nuestra hija es más inteligente que creerse que el armario está vacío. ¿No deberías decírselo?

Papá: ¿Quieres jugar con su vida? Es la cosa más peligrosa que podríamos hacerle, peor que atarla a las vías de un tren. Si no lo ha visto como un simple armario es porque ya es mayor, ya ve el Anel (debe ser el signo) grabado en el armario. Cuando era pequeña el armario estaba tapado con la sábana, no le llamaba la atención.

Mamá: Bueno, pues si descubre algo, eres tú el que no le quiso contar nada.

Papá: ¿Quién le iba a contar algo? Las únicas personas mortales que lo sabemos somos tú y yo.

Estoy mareada, tengo el cuadro en la mano y casi se me cae. Voy a tientas a mi habitación. Esta oscuro, no voy a encender la luz, no quiero que sepan que he escuchado su conversación.

Dejo el cuadro apoyado en la pared.

Esto no puede ser verdad, me están ocultando algo más gordo de lo que yo pensaba. "¿Los únicos mortales?" ¿Qué quiere decir eso? ¿Acaso existen personas inmortales? Esto parece sacado de una película. Quiero dormirme y que cuando despierte nada de esto sea real. Quiero que mis únicas preocupaciones sean que me pongo por la mañana, o si he hecho los deberes. Cosas así, no que haya monstruos o lo que sea de lo que hablaba papá que puedan hacerme algo.

Necesito contarle esto a alguien, pero no sé cómo ni a quién. No sé si puedo confiar en alguien.

Estoy llorando; no sé si es por miedo, rabia o tristeza, quizá todo junto.

Mañana después de clase intentaré abrir la puerta.

DankenilWhere stories live. Discover now