Parte 1 - Mentira

40 3 0
                                        


Yo estaba en la playa, haciendo una encuesta para saber qué opinaba la gente sobre la existencia de mundos paralelos, la gente pasaba sin más con la mirada al frente, nadie parecía que me cedería unos minutos de charla hasta que de repente avisto a lo lejos a una joven chica asiática, diría que era japonesa, vestía un abrigo violeta con estampado de flores, una gorra de lana negra, largas botas marrones y unos hermosos y finos guantes negros. No lo dudé un segundo, por más hermosa que pareciera la iba a encuestar si o si, solo esperaba que supiera español. De a poco se iba acercando, tragué saliva, se acerca, mirando hacia delante con un rumbo incierto, de repente gira su cabeza y me ve de reojo, solo eso, me ve, y sigue su marcha, ¡me acabo de congelar!, tardé unos segundos en volver en sí, cuando reacciono ella ya no estaba y comienzo a seguir su dirección esperándola ver entre tanta gente, para mi suerte, esa gorra de lana negra, con ese pompón tan gracioso me fue muy fácil identificarla, entonces corrí sin pensarlo y puse una mano en su hombro, "Que acabo de hacer" pensé, de a poco ella se voltea, tras sus hermosos ojos rasgados, puedo notar su pureza e inocencia, estoy hasta casi seguro también, creo, que tenía un poco rojizos sus ojos, ¿estaría llorando?...

Silencio, todo se congela, no sé qué decir, me he vuelto a congelar.

- Hola, ¿qué necesita? Esas fueron las primeras palabras a esta charla, que claramente no salieron de mí. "¿Se encuentra bien?" Formuló una segunda pregunta al no tener respuesta en la primera.

Retiro lentamente mi mano de su hombro, ya se veía muy extraño eso que estaba haciendo, de seguro la estaba incomodando o asustando, asentí con la cabeza y cuando estaba por comentarle lo de mi encuesta, simplemente no quería decirla, debía decir algo más...algo más interesante.

- Soy médico, un...

De repente su rostro pasa de tener un aspecto lúgubre a uno de sorpresa, que descortés, no me había dejado terminar mi mentira pensé, entonces toma mi mano con sus dos manos y me saluda.

- Caminemos un poco ¿si? Dijo ella casi susurrando, de alguna forma su voz esta vez parecía más relajada, y desde aquí caminamos juntos por la tarde de esa playa.

Comenzamos a hablar de cosas sin sentido, de a poco fui acostumbrándome a dialogar con ella, quería saber su nombre pero no me animé a preguntarle, en fin, eso me daba igual porque sentí que incluso con nuestra charla de desconocidos parecíamos amigos muy cercanos. La acompañé hasta una parada de ómnibus y este parecía ser el adiós, pero ella no se despidió, subió al bus y yo como si de por una fuerza paranormal se tratase me "empujó" a subir. Para la sorpresa de ella yo estaba ahí, juraría que ella estaba más confiada en que la seguiría... yo que estaba pensando en volver a seguir con mi trabajo de entrevistar a más gente. En este punto ya no sabía dónde estábamos, sé que es mi país, conozco muchos lugares, pero no adonde nos dirigíamos, bajamos unas cuantas paradas más adelante y no había un alma, ella me dice que a unas cuadras debemos tomar un tren. "Debemos" pensé, no dejaba de parecerme sospechoso, pero a quién engaño, ella me tenía encantado a su manera. Y si, la seguí de mientras hablábamos de cosas de la vida, llegamos a la estación de tren y nos subimos, había pocas personas en él, pero lo que me invadía era el silencio de ese ambiente, nadie se miraba entre sí, nadie hablaba con sus acompañantes, todos con una mirada perdida. Se me hizo un poco aterrador este ambiente, y más porque ya sin duda no sabía adónde iba ni como retornar a casa, ya sentí que prácticamente no hay vuelta atrás, como este tren, solo va hacia delante, podrá desviarse pero nunca retroceder.

Perdido con una extraña.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora