Un mundo nuevo

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Todo parecía tranquilo ese día, no podía esperar lo que iba a suceder.
Soy Edgar, un hombre de 23 años de edad. Escribo este libro con la intención de que si alguien lo encuentra y más importante, si a alguien le ocurre lo mismo que me pasó a mí, pueda encontrar una solución. Sin esperar mucho más, os contaré mi historia desde el principio.
Las cosas no parecían ir mal ese día, como siempre exploraba una parte del mundo, en concreto el valle del Jaravi, en Brasil, una zona poco explorada del mundo. Yo, como hobby, iba en busca de investigar y saber más sobre las distintas especies de ese hábitad. Me encanta ver como los distintos animales adquieren habilidades que usan para seguir con su especie, es algo que siempre me ha fascinado, pero a lo importante. Mientras caminaba por esa selva llena de plantas, tras cruzar una zona donde la vegetación era mucho más alta y densa, aparecí en un lugar que nunca había visto antes y, sinceramente, hubiese preferido no descubrir.
Me encontraba en una especie de lago enorme a el cual llenaba una cascada y ese agua que desbordaba bajaba por un río. Todo era increible, lo extraño de ese lugar es que ni insectos, ni ningún tipo de animal se podía oir. Parecía que ese lugar estuviese realmente muerto, pero no era así, pues al mirar hacia atrás una especie de criatura apareció, no puedo definir claramente cual era su forma, lo único que sé es que era negro y con una especie de ojos azules. Salí de allí lo más rápido que pude por simple instinto hasta llegar a una especie de poblado, aunque todas las cabañas eran mucho más pequeñas, no cabrían personas normales, a no ser que fuesen niños. Al acercarme más logré notar que no había personas, si no, pequeñas criaturas verdes, parecían pequeñas plantas que trabajaban y se movían, eran como pequeñas personitas. Una de esas plantas me pudo localizar y fué a llamar a lo que, más tarde, sabría que era el jefe. Este se me acercó, y ya fuera por mi sangre de explorador o por ser un simple idiota lo esperé, aún sin esperar que hablase mi idioma. El pequeño jefe, que parecía anciano se me acercó, no entiendo y sigo sin entender por qué, pero no hice nada, confié en él como si supiera que no me harían daño, fué una sensación demasiado rara. Cuando el anciano estuvo lo suficientemente cerca, tomó mi mano con sus pequeñas manos sin dedos que eran un conjunto de ramas y hojas envueltas, un color verde brillante salió de esta y tras unos instantes me soltó y comenzó ha habar con fluidez en mi idioma, como si tras esa cogida de manos hubiese aprendido este.
Me contó, que más viajeros como yo habían pasado por esos lugares, que ya no estaba en el mundo que conocía; como si fuese "Alicia en el pais de las maravillas" o algún cuento de fantasía me encontraba en un lugar lleno de criaturas que jamás podría imaginar. Después de una charla larga con esas criaturas, las que ahora conocía como Koamis, me dijeron que fuese hacia el conocido como el "valle alto" para encontrarme con más de mi especie, realmente era reconfortante saber que había más personas en ese lugar. También me contaron que la criatura con la que antes me topé era una "sombra azul" como son conocidas por tener sus ojos azules. Sin tener muchas esperanzas esperé a que de nuevo amaneciera, pues sin saber cómo exactamete, se había hecho de noche y los Koamis me dieron un lugar donde poder dormir en ese pueblecito durante esa noche. No fué hasta el día siguiente cuando pude tomar rumbo hacia "el valle alto" para buscar a más personas, despidiendome de los koamis, ya que, aunque no tenía demasiada idea de por qué lo hacía, era mi única forma de saber que estaba pasando. Recuerdo que en esos tiempos, incluso pensé que era una cámara oculta o algo similar, pero estaba muy equivocado, pues todo esto, todo lo que me está pasando, es real.
Ese día entendí un poco más de este mundo, primero que los Koamis son seres mágicos que usan la magia o alguna cosa de la naturaleza para curar heridas y aprobecharse de muchas propiedades de las plantas y la vegetación, ya que había visto mientras me quedé con ellos a varios usandolos e incluso preparandome una especie de sopa que parecía que soltaban de esas hojas en lugar de manos.
Pero más importante que eso, fué el descubrimiento de esa "sombra azul" por lo que me contó el jefe de los Koamis, son criaturas malignas, intentan engañar a otras criaturas y se transforman en otros seres, siendo muy raros verlos en su forma normal, como yo lo ví. Nunca nadie ha salido de un ataque de una "sombra azul" con vida, lo que me hace pensar que este no estaba buscando comida, quizá volvía de comer, fuera como fuese, mi única forma de saber si volvía a toparme con esta criatura era mirando sus ojos, tenga el aspecto que tenga, esos ojos azules siempre lo acompañan.

El bestiario de Edgar Rayghter [proceso]Stories to obsess over. Discover now