Abràla puerta de salida y miré el jardÃÂn del hospital, las flores seguÃÂan pequeñas y arrugadas, como las manitos de un bebé, el cielo tenÃÂa un color rojizo semejante a la sangre digno de un atardecer, y los internados paseaban mirando el suelo como si se tratara del mismÃÂsimo paraÃÂso, que sin duda, para algunos de nosotros lo era. Me senté en un banco de madera y cerré los ojos, si bien el jardÃÂn era lo único a lo que le encontraba belleza, consideraba más bello no pensar en nada y que la brisa del otoño golpee en mi rostro. SabÃÂa que en realidad no debÃÂa salir, aunque si podÃÂa, pero no debÃÂa hacerlo. Es que quizás cosas se volvieron más complicadas cuando quisieron mostrarme el maravilloso y hermoso mundo que me perdÃÂa allàdentro..porque claro que yo no lo pensaba asÃÂ, el aire libre me gustaba, me gustaba sentir el aire en mi rostro y ver los pájaros volar, pero amaba más aún refugiarme en mi soledad y en la más profunda oscuridad de mis pensamientos. Quizás podÃÂa tener preferencia con el aire invernal, usar enormes camperas que ocultaran mi cuerpo y que por alguna razón me hacÃÂan sentir protegido a los ojos acusadores de la sociedad.."es anórexico, a m me gustan con más carne", cómete una vaca si quieres carne, maldita puta.
 - Creàque no te gustaba salir Harry -dijo de repente alguien a mi lado, lo que hizo que me sobresaltara, pero aún asàno abràlos ojos..-. O es lo que habÃÂas dicho tú -siempre lograba reconocer su voz.
           Louis era mi terapeuta, me parecÃÂa raro no verlo nunca con su delantal de médico, o presumiendo su placa como todo médico psiquiátrico hace en este maldito lugar..según él consistÃÂa en atracción, su teorÃÂa era simple : "el delantal asusta a las personas". Él hacÃÂa terapia conmigo desde hacÃÂa cinco años, desde que me habÃÂan ingresado aquàluego de estar un año entero en rehabilitación fisiológica por un accidente de tránsito, mi salud estaba en perfectas condiciones, pero una amnesia total hizo que no recordara nada de mi pasado..
 - Sàme gusta salir doctor, sólo que usted no entiende mi punto de vista -respondàabriendo los ojos, pero sin mirarlo-.
 - Harry, llevas cinco años tratando conmigo y aún asàsigues...
 - Tratándolo de usted -lo interrumpÃÂ, él odiaba que no lo tuteara, sólo que no podÃÂa hacerlo de otra manera-. No puedo llamarlo de otra forma doctor.
           Ã‰l me miró y suspiró como quien recibe una derrota.
 -Está bien pequeño..pero sólo te llevo pocos años Harry, hace cinco años que haces terapia conmigo, somos jóvenes, ¿No sientes aún la confianza suficiente? ¿Soy yo quien no la proporciona? - eran muchas preguntas para un dÃÂa soleado, para una brisa que no solÃÂa suceder dentro del hospital..porque obviamente no hay aire libre dentro de un hospital..aunque eso es algo obvio...he llegado a la conclusión de que divago mucho mis pensamientos cuando Louis está cerca, no querrÃÂa pensar por qué sucede eso..mierda-.
 -No es eso Louis, eres mi doctor..y llamo asàa todos los que se encuentran en la clÃÂnica..si puede llamarse clÃÂnica -respondÃÂ, revoleando los ojos en la última frase-.
 -Amo cuando haces eso..-soltó sin más-.
           Lo miré y estaba sonriendo. La sonrisa de Louis era tierna..muy tierna. El estómago me ardÃÂa. Mierda. Otra vez.
 -Ahá..uhm.- <<deja de balbucear Harry>>-. Creo que me iré dentro..
           Louis se paró al mismo tiempo que yo lo hice, y eso me resultó agrad..raro.
 -Yo también, recordé que no tomé mi café antes de la sesión de las siete..te veré en un rato Hazzy.- ¿Hazzy?, dicho esto enarqué una ceja-. Harry, perdón. Uhm..adiós,..Harry- me saludó-.
