¿Han escuchado la canción The Girl From Ipanema? Fue compuesta por Antonio Carlos Jobim, y siempre la ponen en las películas como la típica canción de elevador. Sí, sería una escena divertida si en los elevadores en México pusieran música, pero no lo hacen, o al menos en ese momento no había música, solamente el ruido mudo del elevador subiendo. Y difícilmente se podía respirar algo agradable, el hombre a mi lado estaba perfumado en exceso y del otro un niño con olor a dulce de fresa, lo cual odio, con una madre que obviamente fuma pues también su "aroma" la delata. Dejando a un lado los olores puedo decir que el ambiente tampoco es agradable, la puerta de metal, el espacio estrecho, en fin no pude escoger mejor día o mejor lugar.
La mujer y su niño bajan en el siguiente piso, mientras que el hombre de traje baja conmigo en el último piso, aunque él va hacia la derecha y yo a la izquierda. La gente va y viene, ocupada, pensando en sus propios asuntos, como yo lo hago, como todo el mundo lo hace. No hace mucho tiempo la gente solía saludar con "buenas tardes o buenos días", nunca pude disfrutar de esa cordialidad, puesto que fue una época que no conocí, yo no había nacido, sin embargo no me cansaba de escuchar las historias nostálgicas que siempre tienen las personas a cerca de su pasado, porque el pasado suele ser recordado más hermoso o más cruel de lo que fue.
Veo la ventana con las marcas de suciedad, que revelan que recientemente ha llovido, pero aún puedo ver a través, puedo ver una ciudad, todos van y vienen, el mundo gira para todos, ellos tienen ocupaciones, el tiempo aún corre, aunque para mí es el final.
Del bolsillo saco un cuchillo y empezo a golpear el vidrio con desesperación, logro hacer un agujero y tras enterrar unos fragmentos de vidrio en mi mano, no me detengo. Claro que mi acto no pasó desapercibido, ya que un par de personas me sujetaron por detrás para detenerme, tomando con fuerza mis brazos mientras forcejeaba brutalmente. El cuchillo cayó de mi mano y me alejaron de la ventana, y así una vez más mi intento fue fallido.
Librarse de las pesadillas es difícil y después de entender que nunca van a desaparecer acudes a las medidas más desesperadas. Algunas veces sentirte ahogado es de las peores sensaciones que se pueden tener, pero después de ahogarme tantas veces llegué a acostumbrarme y hasta disfrutarlo. Quizá esta no sea de las historias que quieran conocer, y créame a mi tampoco me gustaría que supieran, pero me dedico a escribir, es lo que hago y lo que me mantuvo con cordura durante mucho tiempo, así que por ello tengo que contarlo, de principio a fin o al revés.
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Somnium
Random💠 PUBLICADA POR UNIVERSO DE LETRAS 💠DISPONIBLE EN EBOOK E IMPRESO En esta historia se narran los conflictos personales de una persona que no define su existencia, y describe los sueños que llevan al protagonista a confundir esas pesadillas con la...
