capítulo 1

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Ha pasado una hora desde que me monté en el avión para ir a México con mi familia, huyendo de Venezuela ya que mi querida familia es la más buscada en toda Sudamérica; pero como en México tenemos a varios amigos y familiares para nosotros se nos hace más fácil ir allí para después poder irnos a New York.

La cosa es que llevo una hora y no sé a qué hora llegaré. Mis padres y mis hermanos se fueron antes por precaución, por eso estoy viajando en clase turística en vez de estar viajando en el avión privado de la familia. Si se preguntan porque a mi no me han dicho nada o retenido, y no ha sido porque mi papá haya pagado algo, es que yo, a mis dieciocho años, no he hecho nada de nada. No como mis hermanos que cuando eran más menores que yo ellos ya estaban en el negocio familiar fueron ellos los que me enseñaron a defenderme y a utilizar cualquier tipo de arma, pero jamás me han dejado ir con ellos a ninguno de sus trabajos. Ellos a veces me encargaron que hiciera el papeleo y el manejo del dinero cuando era fácil el trabajo y no había peligro pero no me dejaban hacer nada más.

Para todos los que no fueran mi familia, yo no soy hija de Carlos Montenegro, porque mis padres quieren que yo tenga otra vida, por eso yo voy al instituto, a estudiar.

No entiendo esa manía de ocultarse al mundo. A veces creo que estarían mejor sin mí porque siempre soy una preocupación sin límites. Siempre tienen que esconderse o, cuando llegan sus amigos, me tengo que ir a la casa que está en el bosque.

- Señorita - escuche que alguien me dice interrumpiendo mis pensamientos -puede abrocharse el cinturón de seguridad, estamos llegando - ¿como que estamos llegando? tanto tiempo estuve pensando, más que seguro que en algún momento me quede dormida no muere ser que haya estado tanto tiempo así.

La azafata se fue cuando comprobó que el cinturón estaba bien abrochado, en menos de media hora ya estábamos a punto de aterrizar, me dio mucho miedo que cuando bajara me diera cuenta que mi familia no estaba pero eso era algo que yo ya sabía que ellos no podían venir a por mí debido a que nos están buscando las policía y seguramente los los vagos los enemigos de papa también nos estarán buscando.

Ya hemos aterrizado y ahora estoy buscando la salida de este maldito aeropuerto.

- Avisamos a los pasajeros que el vuelo 238 destino Dinamarca está listo para el embarque se les pide que tengan el pasaporte y el billete a mano por favor - no seguí escuchando más ese maldito mensaje ya que por fin había encontrado la tan preciada salida.

Cuando por fin logré salir, vi como un coche parecido al que usa mi padre paro y decidí acercarme a él disimuladamente por si no es alguno de los guardias de mi padre. Es que ellos no entienden que tanta seguridad no hace falta ya que prácticamente casi nadie sabe de mi existencia y los que sí saben que existo nunca me harían daño.

Bueno me acerco y veo que es Carlos el guardaespalda de mi hermano Ian y eso me sorprende mucho ya que siempre que tenemos que viajar a mi me va a recoger uno de los de mi guardia personal como Marc, Javier o Tomás pero nunca Carlos ya que el nunca se separa de Ian.

- Hola Carlos - digo mientras me subo al coche - ¿Qué haces aquí? No es que no me guste pero como nunca lo has hecho me sorprende - Dije mientras le daba un beso - Tu silencio me asusta, ¿le paso algo a mi hermano o a mi familia? - Pregunté muy asustada e intuitivamente me lleve la mano a donde tenía el tatuaje de mi familia.

- Tranquila pequeña, todo está bien, siento haberte asustado - Decía mientras me acariciaba la cara, como siempre ha hecho. - Lo que pasa es que han sucedido cosas estos días que no me gustan y he venido yo porque soy el más fuerte. Y cómo éste país es muy peligroso no querían correr riesgos - Dijo con esa maldita sonrisa de lado que tanto me gustaba - Y por tu hermano no te preocupes, lo encerré en su habitación para que no pueda salir sin estar yo presente. - Comentó riendo

Me reí por el simple hecho de que Carlos, si lo decía enserio, iba a poder ver a mi hermano rojo de rabia, pidiendo venganza a gritos.

- Tu nunca cambiarás. Sabes que querrá vengarse, ¿verdad?

- Si y tu podrás ver una de nuestras peleas - él sabe que me encanta ver pelear a mi hermano - y luego entrenaremos tu y yo para que mejores en la técnica de combate cuerpo a cuerpo

- Genial, podré ver luchar a Ian otra vez pero ¿no podrías esperar a mañana para el entrenamiento? Estoy agotada - Dije mientras me acomodaba en el asiento dispuesta a dormir - En el avión no pude dormir nada...

- De acuerdo, solo porque yo también tengo que solucionar cosas con tu hermano. - Dijo muy serio, eso no era nada bueno... - No te acostumbres que mañana no te libras.

- De acuerdo... - Dije antes de quedarse totalmente dormida.  

Detras de tiWhere stories live. Discover now