Todos soñamos con algo de libertad, anhelamos correr por grandes campos y sentir el aire fresco en nuestro rostro, buscamos también tener una independencia y crear nuestro propio mundo, por lo menos yo lo hago ¿y tú? Supongo que sí, porque conozco a la gente, sus ojos revelan ese deseo de libertad que tienen en el alma, simplemente que lo controlamos porque creemos que no nos la merecemos, pero la realidad es que está en nuestro poder darle rienda suelta a nuestra libertad... Parece sencillo ¿cierto? Te diré algo, es un pequeño secreto, acércate... La libertad no es fácil de dominar ¿no lo sabías? Entonces te contaré una historia, algo que les sucedió a dos chicas, por no saber manejar la libertad, todo se volvió Rosa Rubí...
Voy a dejar tanto drama y entraré en materia, eso es lo que deseas leer...Hace un tiempo ya, dos chicas se conocieron por error o casualidad, no sé cómo llamarlo, pero fue esa conexión en sus ojos, lo que hizo místico ese encuentro; una de ellas, tenía una piel de porcelana, cabello negro como la noche, un tatuaje de la luna y el sol en su muñeca, una mirada que daba miedo a cualquiera, ese color tan mágico que poseía ella, atraía a todo el mundo, esos ojos color miel con visos rojos sorprendían a cualquiera, supongo que a ti también, pero quién dijo que esas cosas no pasan, solamente que no nos fijamos muy bien en lo que pasa en el mundo ¿no crees? Continuando con el tema y sin desviarme, la otra chica tenía el cabello tan brillante como una nube, y si, es lo que piensas, su cabello era blanco, su piel casi traslúcida, sus ojos de un azul cristal tan perfecto que parecían de alguna piedra preciosa, y una mirada tan inocente, que no creerías que tuviera pecado alguno.
Nuestras chicas se conocieron en una floristería, aquella chica de cabello negro se llamaba Atenea, nombre curioso para alguien como ella, pero le quedaba a la perfección, aun trabajando en esa floristería tiempo completo, siendo una escritora frustrada que encontró su refugio en las flores, singularmente en sus rosas rojas; y la otra protagonista de la historia, era una estudiante de medicina, apasionada con todo este mundo, buscando siempre nuevas curas o soluciones para manejar tal vez el albinismo con el cual padecía desde que tenía memoria, Bella, así se llamaba ella, una chica tímida, aunque no eran tan inocente como hacía parecer, tenía un secreto, uno que nadie se podía imaginar, o tal vez, le gustaba ir a cierta floristería con tal de ver a una hermosa chica, quien la recibía siempre con una sonrisa enigmática, sin imaginarse que ella era el motiva de sus visitas diarias, de comprar siempre flores blancas como su tersa piel y algunas rojas, por la chica que tenía en frente, soñando con un día poder darle unas flores, iguales a las que llevaba para su gran mansión, donde siempre alegraba a su madre con ellas, porque pensaba que su hija, por fin cambiaba después de tanto daño que había sufrido en su vida por culpa de su enfermedad.
Volviendo un poco a nuestra historia, esta chica, pasó por su floristería favorita, entró como de costumbre, saludó a la chica pero se sorprendió al verla tan cerca de ella, sonriéndole y preguntándole si deseaba lo mismo de siempre, Bella dijo que sí, que deseaba sus 12 rosas blancas y rojas, Atenea las empezó a arreglar y buscar las más bonitas, porque ella se las merecía, porque hace mucho tiempo la veía y nunca había imaginado una mujer más bella que ella, tan perfecta, la consideraba un ángel en la tierra. Hubo un momento en el cual, mientras Atenea seleccionaba sus flores, una espina le pinchó un dedo, en ese momento soltó las demás flores que tenía en su mano; Bella al ver esto busco ayudarla y ver qué le sucedía, al encontrarse, se vieron frente a frente, y ahí ocurrió la magia, ambas quedaron atrapadas en ese trance que se da cuando te asombra el alma de esa persona, en ese momento se olvidaron de todo, incluso de la herida de Atenea, fueron unos segundos pero esa corriente quedó en el aire, Atenea recobro la compostura, y siguió con su trabajo, le envolvió las flores y se las dio, sintiendo el corazón a millón, con ganas de decirle algo, pero sin poder hacerlo, pensando en que ella no era igual, que tal vez nunca tendría una oportunidad; Bella recibió las flores, le entregó el dinero, escondiendo allí su número de teléfono, entrego la cantidad exacta y salió muy rápido de allí, agradeciéndole y diciéndole que cuidará la herida, salió corriendo y pensando en que había hecho algo totalmente diferente, que se sentía demasiado libre, corrió más de dos cuadras, cuando decidió descansar y caminar más lento, en ese momento sonó su celular, viendo un número desconocido que decía "La libertad es para aquellos que la anhelan, gracias por querer mis rosas rubí" y fue así como ambas sintieron esa libertad tan anhelada...
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Rosa Rubí
RomanceTodos soñamos con algo de libertad, anhelamos correr por grandes campos y sentir el aire fresco en nuestro rostro, buscamos también tener una independencia y crear nuestro propio mundo, por lo menos yo lo hago ¿y tú? Supongo que sí, porque conozco a...
