-Quizás sea parte de este destino que tanto critico, como un karma que adora jugarme bromas pesadas y ver como me hundo lentamente en mi propia miseria. La taza de café frente a mi humea y pienso que debo tomarla antes de que se enfríe, a nadie le gusta el café frío.
-Golpeo la mesa y frente a mi la taza tiembla y derrama liquido caliente sobre mi mano, pero estoy demasiado enojado como para importarme, cada vez que recordaba una promesa de ella era como una pequeña dosis de veneno que llegaba a mi garganta y a mi pecho, el dolor se extiende y llega hasta mis ojos y estos comienzan a arder, me pregunto una vez más ¿qué hice mal? pero es tan inútil, como si fuese importante, como si con eso pudiese volver al pasado y asegurarme de que no volaras lejos de mi.
-Siempre supe que tus ambiciones iban mas allá que tus sentimientos por mi, que eras un ave y yo una jaula cuya puerta siempre estuvo abierta, yo quise que conocieras el mundo exterior, que sintieras el viento en tus alas, que te dieras cuenta lo maravilloso que puede ser volar junto a alguien, pero yo no podía ser ese alguien, era una jaula, inmóvil y fría.
-El café hace mucho que se enfrió, y el sorbo amargo choca contra el nudo que tengo en la garganta y como una extraña medicina el nudo se afloja y mis cuerdas vocales se relajan mientras mi pecho siente que el dolor disminuye, ahora cada recuerdo que antes me envenenaba me hace sonreír con nostalgia y la amargura se trasforma en tristeza, quisiera haber podido hacer más que abrirte las puertas, quisiera poder haberme elevado junto a ti, pero ambos nos dimos cuenta que aunque estando juntos todo estaba bien, al final lamentarías estar enjaulada.
-Pido otra taza de café, necesito pasar el trago amargo, así que le pongo tanta azúcar como puedo y a cada cucharada que vacío en la taza pienso en lo bueno que me dejaste. La ambición de que puedo lograr ser mejor, un sin fin de razones por las cuales seguir creyendo en mi y mis virtudes y por ultimo me dejaste lo mejor que tenias, lo mejor que puedes darle a alguien a quien le deseas lo mejor, me diste tu felicidad y confiaste en que la cuidaría, pero lastima que no puedo seguir cuidando de ella, porque no me pertenece, ni tu felicidad ni tu, ahora ve a buscar todo lo que necesitas y deseas, quizás algún día decidas que ya fue suficiente y si aun mi puerta esta abierta, eres mas que bienvenida a descansar tus alas en esta pequeña pero ahora cálida jaula que te amo con todo lo que tenía.
-Vuela lejos... Te amo...
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Una vez más sentado en este café
RomanceMuchos dicen que si pasa una vez, pasa dos, pero descubrí que incluso puede pasar tres. He me aquí una vez más, dejando todo lo malo salir por mis ojos y rodar por mis mejillas, he me aquí una vez más tomándome una amarga taza de café
