Capítulo 1

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Estoy de nuevo aquí, frente a esta casa. Sin dignidad, sin nada, solo las ganas insaciables de confesar lo que siento, de darme a explicar y que me escuche. No deseo que me pida de rodillas que regresemos o que me diga que me ama, aunque tenga esa pequeña esperanza claro. Solo quiero la única oportunidad de ser ahora yo la escuchada.
Baje del transporte público, camine hacia la puerta de esa casa, esa casa que me trae tantos recuerdos, tanto malos como buenos. Su color crema en las paredes le dan un aspecto hogareño, visualice las ventanas y estaban cerradas, claro, eran las 6 de la tarde y hacia algo de frío o simplemente estaba muerta de nervios.
Ese zaguán negro en el que tantas veces nos besábamos tanto de despedida como de saludo, y en esa ventana con flores que la adornaban. Aun había ausencia de algunas flores ya que las arrancaba para darmelas y decir que las comprabas, hasta que me di cuenta de ello, ese día reímos demasiado, en vez de enojarme reí.

Deje de lado los recuerdos, y me plante frente a la puerta principal, cuando iba a tocar el timbre me Detuve a centímetros del intereuptor, me quede pasmada, ya no podía avanzar y entre en pánico

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Deje de lado los recuerdos, y me plante frente a la puerta principal, cuando iba a tocar el timbre me Detuve a centímetros del intereuptor, me quede pasmada, ya no podía avanzar y entre en pánico. Quería salir corriendo, pero ya estaba aquí. Un trayecto de 20 minutos de mi casa a la de él como para que a la mera hora me arrepintiera y me regresara. Así que me di valentía y mi dedo estuvo nuevamente a centímetros del timbre, impulse de nuevo mi mano hacia el timbre y me volví a detener... "Vamos, deja de ser una cobarde y hazlo. ¡Ya estas aquí carajo!" Así que cuando menos vi mi mano ya pulsaba el interruptor del timbre y sonaba estrepitosamente en toda la casa. Dure para sonar desesperada y deje de pulsar el timbre y me ruborice. "¿Y si no está?, ¿Y si está ocupado con alguien?, ¿Y si está alguna mujer en su cama como lo estuve yo algún día?" Negué con la cabeza tratando de alejar malos pensamientos. Sea cual sea la situación en la que este él o no, me podré decir de consuelo que lo intenté. Cuando ya había mentalizado que podía irme no derrotada si no triunfante ante mi misma de haberlo dado todo, me di la media vuelta dando la espalda a la puerta y de la nada se abrió. Me quede solamente parada mirando el suelo. Volteé impaciente de no saber que cara poner ante él que cuando observe no era él, era una mujer. Una mujer que yo conocía bien y que siempre me trato de maravilla, era su abuela a la que él consideraba su mamá. Al instante de verme sonrió alegremente.
-¡Catherine! ¡Qué gustó me da verte!- Me sonrió amablemente y me dejo ver sus paquetes dientes blancos postizos, haciendo resaltar sus grandes mejillas bronceadas.
-Hola doña Oliva, ¿Cómo se encuentra?- Pregunté cordialmente,  me importa su estado de salud pero sé que ella sabe la razón por la que estaba ahí más que nadie pero aún no quería decir nada.
-¿Cuántas veces tengo que decirte Catherine que te dejes de formalidades y me llames solamente Olivia?- Dijo sonriendo de lado.
-El respeto ante todo, Olivia.- Dije y al instante sonreí.
Ella rió como solía hacerlo cuando la iba a visitar y nos quedábamos conversando de temas interesantes, la sentía como mi otra abuela y la quería como tal. Al dejar de sonreír me observo y tuve que preguntar por la razón que me había traído ahí, ya que no era para hacer reír ni para conversar con ella, eso sería en otro momento, pero quería hablar con él. Así que me puse algo seria y le pregunte nerviosa.
-Disculpa Olivia, ¿Está Chris?- Dije sonriendo apenada y ella se quedó dn total seriedad, eso me hizo un mal cosquilleo en el estómago.
-No, él no está.- Eso por alguna razón me dio satisfacción y frustración a la vez, pero cuando estuve a punto de retirarme y despedirme de ella, me detuvo. -Pero no tarda hija, fue a cortarse el cabello y por algunas cosas, pasa y podremos conversar en lo que él viene. Sé que te costó trabajo venir, ¿No es así?- Ella me conocía bien, por eso solo me puse más nerviosa, yo asentí, no me quedabade otra y me daba pena irme y no conversar con ella. Así que me adentré a la casa para estar en la sala con ella y un excelente café que solo ella preparaba. A fin de cuentas me di cuenta que si había tiempo para platicar con ella.
-Así que dime Cathy, ¿Cómo haz estado últimamente? Desde que me enteré de...- Se detuvo por ver mi expresión en el rostro de dolor y dejar la taza cerca de mi.- Bueno, de lo que paso con Chris, no quiero ser entrometida pero él no me cuenta nada de eso y quiero saber cómo fue que el descuidado de mi nieto tuvo la estupidez de terminar contigo, jamás encontrará a alguien como tú.- Al decirlo me algo tanto que se me escapo una sonrisa y para evitarla tuve que sorber de mi rico café.
-Tan delicioso como lo recordaba, Olivia.- Dije tratando de ahuyentar la pregunta.
-Por supuesto que esta delicioso, si no, no hubieras regresado.- Dijo orgullosa de su café.
-Esta usted en lo cierto, de echo, extrañaba más al café que a su nieto.-Ella rió sin parar, para mi fácil era hacerla reír. Mientras yo solo me hacía cada vez más pequeña en esa casa, observando sus paredes color azul cielo que me observan, me escuchan y me juzgan. Los muebles de madera bien tallada, se notaba que era un poco vieja pero de buen precio. Los marcos que adornaban las paredes eran de su padre de Chris, su nombre era Tom, son demasiado parecidos, solo sé que es él porque no tienen ninguna foto de Chris reciente en la sala, solo están las de un pequeño niño al lado de su padre, los dos sonrientes, él tan pequeño, inocente, sonriente y débil. Las demás fotografías muestran a Chris algo grande, su padre murió cuando él tenía 6 años, una edad sumamente dura para perder a tu padre, en las fotografías muestra un rostro triste y sombrío, lo que me duele en el alma sólo de verlo.
No tiene ninguna fotografía de ella, la mujer que lo trajo al mundo, pero no puede ser llamados su madre. Madre es la que cría y cuida, no la que da a luz y lo abandona a su suerte para irse con otro sujeto. Por supuesto puso a Chris en su contra, de echo, fue todo lo contrario, pero él se dio cuenta de cómo era y desde siempre la odio, aunque tenga que visitarla obligatoriamente y por sus dos medios hermanos pequeños. Nunca fue de su agrado de esa señora, pero pues tampoco para mi fue desde un inicio el plan de ser su mejor amiga ni mucho menos. Por lo menos la tolero pero ella a mí no.
Platique un buen rato con Olivia, sin que se diera cuenta mire la hora dn mi teléfono y ya había pasado una hora desde que llegue. Pensé "Claro que solo se iba a tardar un poco...". Era obvio que Olivia deseaba que regresara con él pero no me tenía que hacer esperar horas para hablar con él. Nos levantamos y fuimos hacia una pequeña sala, en la que jugábamos el y yo, platicábamos o nos besábamos. Ella se levantó.
-Disculpa hija, pero recordé que tengo una comida importante que hacer, así que iré a la cocina del negocio a prepararla. Chris no debe tardar ya.
-Eso me dijo hace una hora, Olivia.- Dije sarcásticamente, sonrió y se fue.
Estuve sentada escuchando el tic-tac del reloj de la sala que sonaba como eco en la sola habitación que solo la habitaba yo. De repente me entro un ataque de pánico. ¿Qué se suponía que le iba yo a decir a Chris? Ya no recuerdo que le tenía que decir, demonios... ¿Qué haré cuando llegue? ¿Porqué se fue Olivia? Siento que me falta el oxígeno, que mis manos se mueven demasiado y mis labios se han secado ya por completo.
El sonido de la cerradura de la puerta que esta atrás de mi me despierta de mis pensamientos que intentan ponerme más nerviosa de lo que estoy. Alguien a llegado y espero que no sea él, hace una hora hubiera estado preparada pero ahora no.
-Ya lle...- Se interrumpe sólo al ver mi figura dándole la espalda.
Volteo lentamente, es demasiado tarde... Él a llegado. Al escucharlo mi corazón de inmediato quiso saltar de mi pecho para irse y no estar sometida a todo este estrés y emociones llevadas al límite que me he puesto yo sola. Lo comencé a observar y él imitó mi gesto. Después de pocas semanas lo mire y él me miró. Nos quedamos mirándonos, mirándonos como si de años de no hacerlo, solo había pasado semanas que para mi fueron una eternidad. Determinando nuestras miradas, observando cada detalle del rostro del otro. En efecto se había cortado el cabello, seguía viéndose tan bien. Verlo de nuevo me hizo sentir más amor que desde la última vez, sólo que sus ojos no mostraban ese brillo que lo caracterizaba, secos se veía. Lo digo por que esos ojos color verde qye siempre miraba, que era la luz de todo mi mundo, que me tranquilizaban, que me miraban y decían "Tranquila que estaré para protegerte", que me miraban y eran como si tan sólo los desviaba un poco perdería toda la claridad que tiene en ellos, que si dejaba de observarme ese verde derramaría lágrimas sin parar. Ahora volví a caer, en el encanto de ellos, pero ahora todo era diferente. Ahora me miraba con tristeza, diciéndome sólo con ese verde que lo mate, tanto como el me mato a mí. No sé que cruzaba por su cabeza, pero estaba mal, yo lo veía mal.

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Quise hablar pero cuando me di cuenta, él comenzó a alejarse y se fue de la habitación dejándome sola

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Quise hablar pero cuando me di cuenta, él comenzó a alejarse y se fue de la habitación dejándome sola. Intente seguirlo pero quede en shock sin poder hablar ni caminar.

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Hola, esta es mi nueva historia

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Hola, esta es mi nueva historia. Espero les guste, puesto que los primeros capítulos son experiencias que yo misma viví, así que al escribirlo iba recordando cada instante que viví esto.

Sombras.Wo Geschichten leben. Entdecke jetzt