Prológo

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El mundo fue creado hace millones de años, por Illyum. Creó campos, mares, montañas, lagos, el cielo, el sol, la luna y las estrellas. Los animales, las plantas y todo lo que puedes ver a tu alrededor.

Creó incluso a una especie muy inteligente para que poblaran el mundo, los humanos. Criaturas muy inteligentes y creativas, estas convivían con las otras criaturas que habitaban la tierra, tales como, dragones, unicornios, fénix y otras maravillosas especies.

Los animales y humanos convivían en paz, compartían alimento y territorio. Hasta solían entablar fuertes conexiones entre sí.

Todos vivían felices... pero alguien no se sentía como los demás, ese alguien era... Alimac, hermano de Illyum.

Mientras que Illyum era benevolente, sus creaciones eran pacificas y no buscaban conflictos. Alimac, era agresivo y muy conflictivo, por algo lo llamaban "el Dios de la ira". También creó sus especies, pero estas eran igual que el, agresivas y erráticas.

Estas criaturas solían atacar aldeas enteras, con estas se llevaban muchas vidas, de mujeres, hombres y niños por igual. No perdonaban a nadie.

Las bestias de Illyum lucharon por defender a aquellos con los que habían entablado una buena amistad, pero las bestias de Alimac se habían quedado con la fuerza bruta.

"Llévate lejos a tus bestias", ordenó Illyum a su hermano.

"Llévate lejos a las tuyas, las mías solo siguen su instinto. Las tuyas lo hacen por diversión" se defendió Alimac.

La paciencia no era uno de los fuertes de Illyum, decidió entonces, incentivar a los humanos para que acabaran de a poco con las bestias de Alimac... y lo hicieron. Lograron extinguir a las criaturas.

Alimac, cegado por la ira, creó algo... ¿Qué rayos era eso?

Los humanos lo llamaron “Fuyōna” una bestia llena de locura con movimientos rápidos como flechas.

Su creación fue accidental, no tenía el cariño ni respeto de Alimac, pero necesitaban mas para acabar con aquellos que acabaron con el.

Una noche un bebé humano desapareció. Alimac se lo llevó e hizo con el un fiel soldado. Aiden, fue su nombre. Este logró ganarse el aprecio de Alimac.

Mientras las dos bestias supremas crecían cada día mas, Alimac liberó una especie de "virus". El cual llenó a los humanos de negativos comportamientos. Envidia, codicia, gula, lujuria, ira, locura, celos e incalculables sentimientos negativos.

Estos comenzaron a cazar a sus propios aliados y conservaban sus pieles como trofeo.

La guerra estalló. Alimac con sus dos "hijos" decidió acabar con la raza humana. Extinguirlos.

"Tus porquerías acabaron con mis creaciones.
Ahora las mías acabarán con las tuyas"

Billones de cadáveres cubrían la tierra, una guerra en la que los humanos tenían todas las de perder.

Illyum no lo dudó, encerró a su hermano junto a las dos ultimas creaciones de este en la "Dimensión Oscura". Un lugar desolado y árido. Lo condenó a permanecer allí, encadenado y con forma humana. La puerta de esta dimensión es custodiada por "Locnaj", guardián de dimensiones.

Miles de años pasaron antes de que Illyum tan siquiera pensara en crear algo mas.

Esta vez era una raza superior a la humana. Los humains. Superiores en mente y alma a los humanos.

Los humains tenían tres razas; Okigam, dotados de extraordinaria magia; Legna, contaban con dos fuertes alas que los elevaban en el cielo; y por ultimo Humain, estos no poseían ni alas, ni magia, pero si una habilidad extraordinaria para distintas tareas, junto con una mente sin limites.

Illyum, preocupado por el pasado, decidió que necesitaban protección.

Creó entonces "Los Seis Elementos", estos serían portados por seis humains ya sea, Legna, Okigam o Humain. Estos a su vez contaban con sus guías, los Erit Lux.

Seres creados para guiarlos durante toda su vida y mostrarles como utilizar sus habilidades.

Luz; Oscuridad; Natura; Fuego; Agua y Tierra.

Cuando un portador muere, su espíritu abandona su cuerpo y busca uno nuevo. Como una reencarnación, solo que sin sus recuerdos.

Alimac, Fuyōna y Aiden permanecen cautivos en la Dimensión Oscura...



                                           ...o eso dicen...

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