¿Qué puedo hacer?, las horas pasan en esta habitacion oscura y helada.
Habitacion cuya oscuridad me mantiene de espaldas mirando al techo negro y con mi conciencia quebrada.
Quiero mas, necesito mas. ¡Ay de mi!, será su hablar o quizas su mirar o mas bien su forma tan dulce de besar. ¡Ay de mi!
Mirada quieta, triste, dudosa y un tanto discreta penetra en mis ojos sin permiso alguno y sin previo aviso continuo no aguantando mas sus labios en los mios crudos.
Venir seguido no me hara bien. Lunes sera un comienzo de preguntas y hasta el viernes en pleno julio tambien.
Acabar con esta frialdad es lo mas sensato que poseo pero para ser sincero este invierno alimenta mis miedos y destruye mis intentos.
¡Negacion!, Ahora es todo lo que poseo e incrementar el cariño a otra individua quizas debo. ¿Error tras error cometo? Pues ella no merece no merece a semejante perro.
Estoy en el piso aun mirando el techo negro, buscando una explicacion que acabe con este miedo, vacio y tormento. Gritos en mi interior encuentro y peleas con subciente tengo y ni que decir de mi conciencia que ha de estar toda marchita y negra.
Solo en estas cuatro paredes frias me encuentro ya casi siendo la media noche aun la pienso. No a ella, no claro, mas bien es la situacion la que me tiene perplejo y buscarle una solucion aun debo. ¡Maldito techo negro!.
Saber si hay alguna manera de que todo salga bien no tengo, tengo que ser firme en cual sea la desicion que tome aunque mi conciencia y mi subconciente me odien. ¡Maldita sea mi suerte!
Ahora no tengo nada concreto, nada que sea correcto ni mucho menos sincero, solo mis dudas eso si las tengo en claro porsupuesto. Largos dias, semanas y meses me esperan preparados para fusilarme si se lo proponen y lo mas frustrante de todo esto es que son las once de un maldito lunes.
