Capítulo 1: Cola Cao

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Comienza septiembre en Madrid, y después de tres semanas de negociación por parte de Mave, Andrés y la CÍA, llegó el día en el que la vida de quince personas cambiará por completo.

La posibilidad de ir a Madrid y empezar una vida de por sí era tentadora, pero si añadimos que es en una comunidad con un edifico nuevo, con todo tipo de lujos y por el módico precio de cero euros, era casi imposible decir que no.

Casi imposible.

Dejar ciertas cosas atrás fue duro. Familia, amigos, estudios, juanquis... pero Mave se encargó de vender la oportunidad a estas jóvenes criaturas (o como diría la dueña y presidenta de la comunidad: perras del demonio).

Dani, Mire y Nirvana vinieron en el mismo avión desde Barcelona. Mientras Lora viajaba en bus pendiente de la ruta de su avioncito. Sara y Cris compartieron un blabacar con una aiteda, una experiencia traumática de la que no hablarían nunca más. Mónica llegó de un vuelo bastante tranquilo con sus dos pequeñas cantando el nuevo single de Roi, "¿Por qué Roi y no Agoney?" se preguntó internamente. Marta y Alba sin embargo llegaron sanas y salvas después de un agradable viaje en un jet privado que Marta ganó en una caja de cereales. Finalmente Vero y Laura llegaron en un tándem con las maletas y el cerdito en la cesta delantera.

La tranquilidad del edificio es corrompida por once ragonías en el recibidor, sudando y con caras de moribundas por el viaje (menos Marta y Alba que tenían el cutis como nunca antes).

Entre tanta confusión y jaleo dos figuras imponentes irrumpen en el lugar.

— Os estaba esperando perras.

— ¡MAVE! ¡ANDRÉS! –sonaron las once voces al unísono.

Todas se envolvieron en un cálido abrazo, sentían que bailaban por primera vez.

Después de varios abrazos, besos y manoseos, Lora hace la pregunta que todos tenían en la cabeza en esos momentos:

— ¿Qué hacemos aquí?

Mave y Andrés se miraron.

— Es mejor que lo expliquemos en un sitio más cómodo. Mónica, puedes dejar a las niñas en el patio interior, en el parque.

— ¿Hay patio interior? ¿Pero esto qué es, Hogwarts? – dijo Nirvana pensando que traerse la bufanda de Ravenclaw fue una buena decisión.

— Por aquí chiquitinas – Andrés guió a las niñas por la puerta trasera y corrieron hacia los columpios.

— Por aquí, CÍA – Mave se adelantó por otra puerta de la estancia seguida de todas.

Era un pasillo con una brisa tenebrosa, comenzaron a bajar escaleras. Todo oscuro y frío.

— ¿A qué huele? Esto me está dando miedo – susurró Alba.

— Bienvenidas a él sótano de la CIA.

Mave dió dos palmadas, un golpe de tacón y gritó: "¡¡PERRAS DEL DEMONIO!!"y se encendieron las luces del lugar. Un sótano muy iluminado, con paredes blancas y una decoración moderna y minimalista. Una mesa circular de reuniones justo en el centro y un proyector del tamaño de una pared entera.

— ¿Huele a croquetas?

— Es un poco de incienso que quemé pa' ahuyentar a los mosquitos.- Dijo el muchacho de los rizos. - Sentaos por favor.

Mave comenzó a hablar:

— Estas semanas han sido duras para todas, se que habéis tenido que dejar atrás cosas muy importantes para vosotras, pero creedme, si nos adaptamos a esta nueva forma de vida todo irá cuesta abajo.

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⏰ Last updated: Jul 12, 2018 ⏰

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Aquí No Hay Quien CÍAWhere stories live. Discover now