Desaparición de un reino

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Como si saliese del infierno, el viento rozaba quemante la piel cuarteada de los pobladores de un oasis mientras esperaban pacientemente a que un animal, cualesquiera porque el hambre los afligía, llegase a beber para cazarlo. En tiempos pasados la riqueza de la monarquía les prometía un futuro distinto, por lo menos un lugar mejor donde vivir y buena comida a diario. Llegó la guerra.

Cuarenta y un años atrás, el rey que mantenía en unión los territorios del Medio Oriente murió a causa de una enfermedad infecciosa que consumió sus órganos rápidamente. Los grandes terratenientes aprovecharon la agitación social y fomentaron la separación de los territorios, quedando el antiguo reino dividido en tres monarquías independientes. El rey Alov junto a su esposa Nuda y su joven hijo Etipo, en las tierras del suroccidente que limitaban con el desierto. El rey Dalá y su esposa Ali en los territorios del sur, y finalmente, el rey Nilo junto a su esposa Elenor y sus dos pequeñas hijas, en los territorios mineros del norte.

Nilo se proclamó a sí mismo como soberano elegido por dios, por ello exigía derecho a poseer las reliquias sagradas del difunto rey. Lentamente las diferencias entre los tres monarcas fueron escalando conforme discutían por la posesión de los artefactos, la situación empeoró aún más cuando el rey Nilo decidió usurpar la reliquia más importante que estaba en disputa, la guardó en su fortificación e inmediatamente preparó a su ejército para la guerra.

El relicario de los tres reyes guardaba en su interior las osamentas de tres místicos monarcas que habían gobernado por la gracia y los poderes sobrenaturales otorgados por dios. La posesión de estos era el mayor símbolo de autoridad y se decía que le otorgaba al rey la fuerza para gobernar con justicia y mano dura.

El rey Alov y Dalá se sintieron insultados y engañados por el actuar de Nilo, e inmediatamente alistaron sus ejércitos y partieron, cada uno por su cuenta, al norte para recuperar lo que les habían robado. Los mejores hombres de cada reino empuñaron sus grandes espadas curvas y marcharon al frente de batalla con la intención de recuperar el preciado relicario. Amir, con tan solo 34 años, era uno de los comandantes más respetados en las filas del rey Alov, su reputación se debía a las historias sobre sus gestas militares contra los reinos de Occidente.

En la frontera del territorio del rey Nilo se inició el fuerte enfrentamiento entre los tres reyes, los combates se extendieron durante un mes. Al tercer día el ejército del rey Alov estaba prácticamente derrotado, la tercera parte de sus hombres habían caído en combate y la superioridad en números era ya evidente. El rey empezó a plantear la retirada y dar por perdida la batalla y el relicario, sin embargo, Amir deseaba vehemente el poder que, según las historias, poseía el relicario en su interior. Ignorando los planes de retirada, fingió ser un enviado del rey Alov y se infiltró en las filas del rey Nilo con un falso mensaje de rendición y un pacto para formar una alianza en contra del rey Dalá. A cambio del pacto lo único que pedía era una reunión entre ambos reyes junto al relicario como acto de confianza.

Mientras el rey decidía qué hacer, Amir fue retenido en los calabozos durante dos noches, en la tarde del último día los guardias lo llevaron a rastras hasta un gran salón, ahí junto al relicario posaba de pie el rey Nilo. Este creyó las mentiras de Amir y envió a traer el preciado tesoro desde su fortificación para llevar a cabo la supuesta reunión con el Rey Alov. Poniendo en duda que el relicario fuese real, Amir preguntó:

– ¿Cómo podré yo, sin ver el interior del relicario, asegurar que se encuentran allí los huesos por los que estamos en guerra? –

El rey Nilo, sintiéndose ofendido por la duda cayó en la trampa e inmediatamente ordenó abrir el relicario y meter la cabeza de Amir, lo suficiente como para que pudiese oler su interior. Una sonrisa cubrió la cara de Amir mientras empujaban su cabeza al interior del relicario, tocar los huesos con su mejilla fue suficiente para que lograse extraer la energía mágica que poseían, al instante los huesos se redujeron a polvo y la fuerza excepcional de un gran elefante surgió en Amir, se soltó y golpeó a todos dentro del salón, tomó el relicario ya vacío y saltó por la ventana.

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⏰ Last updated: Jul 06, 2018 ⏰

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